Panorama Político // 2019-11-10
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América Latina. Entre la esperanza y el asedio
Alberto Fernández comienza a liderar la integración regional. Mientras el eje Macri-Bolsonaro se va desvaneciendo, la imagen de Lula libre y el encuentro del Grupo de Puebla simbolizan signos de esperanza, en medio del golpe de estado que se ha puesto en marcha en Bolivia y la inestabilidad política chilena. El Presidente Macri se debate en medio de nuevas denuncias.


 Después de 580 días presos, Lula está libre.  Uno de los dirigentes más importantes del mundo fue encarcelado  por una banda de facinerosos que asaltó el poder del quinto país más poblado del planeta y puso en la presidencia a Jair Bolsonaro,  un político ignorante y violento, quien está siendo investigado ahora por la muerte de la concejal Marielle Franco, que fuera ejecutada a balazos  el año pasado en Río de Janeiro.  

Esta nueva clase dirigente,  surgida del submundo más pestilentes de la política, llegó  al poder en distintos países de América Latina, trayendo con ello hambre, violencia,  desigualdad y destrucción. El caso brasilero, por la relevancia del país y su protagonista, es una de las  muestras más acabada de los nuevos instrumentos a los que apela la derecha regional para que sus criaturas indecentes   asomen sus cabezas corrompidas por sobre las urnas de la democracia.

 Luiz Inácio Lula da Silva era el seguro triunfador en las elecciones presidenciales de octubre de 2018. La única posibilidad de los golpistas y la élite brasileña para  impedir una nueva presidencia del Partido de los Trabajadores fue inhabilitarlo judicialmente y finalmente encarcelarlo. Sin ninguna prueba capaz de sostener las acusaciones contra Lula, debido a la inexistencia de delito, igualmente Lula  fue encerrado en el penal de Curitiba. Un típico caso de LawFare donde se persigue y encarcela a una persona inocente, con la complicidad de la justicia y la prensa corrupta, manipulando leyes y procedimientos jurídicos hasta destruir la imagen del hombre honesto  y transformarlo, a fuerza de mentiras y manipulación, en un criminal. El exjuez Sergio Moro que condenó a Lula fue premiado como ministro de Justicia y Seguridad Pública. “No estaría aquí si no fuera por Sergio Moro” se burlaba cínicamente Jair Bolsonaro desde la su cargo de Presidente. 

Solidario con Lula, Alberto Fernández, lejos de toda especulación política,  lo visitó a principios de julio del presente año y declaró en aquella oportunidad   "Si Lula no está libre es porque el estado de derecho no está funcionando bien (…)Es un hombre de cuya inocencia no dudo y tiene todo derecho a estar en libertad" afirmó entonces.  

Este acontecimiento fue recordado hoy en el II Encuentro del Grupo de Puebla que se realiza en la Ciudad de Buenos Aires. Este foro hemisférico que, heredero de Unasur,  expresa el pensamiento progresista de América Latina, fue el escenario donde Alberto Fernández reveló una charla que mantuvo con Lula cuando lo visitó en la prisión de Curitiba. Recordó que “Me dijo, Usted tiene que ganar en Argentina, cumplí Lula, gané en Argentina y la vamos a poner de pie, también a América Latina con todos ustedes” afirmó.  Luego agregó en relación a la Justicia "Padecimos la democracia que nos ofrecieron estos 'republicanos', vimos cómo las instituciones se demacraban en todos nuestros países, lo que Lula dice sobre la justicia brasileña no es muy distinto a lo que digo yo de la argentina, y acá se rasgan las vestiduras pero sólo dije la verdad”

El mendocino Guillermo Carmona,  amigo personal del dirigente chileno Marco Enríquez-Ominami  fundador y coordinador del Grupo de Puebla, declaró desde Buenos Aires,  donde participa de este encuentro que “El triunfo de Alberto Fernández trae nuevos aires al proceso político latinoamericano. La rearticulación de una política de integración vuelve a estar en el centro de la discusión regional y desafía las políticas desintegradoras del neoliberalismo”.  También el legislador mendocino, una de las figuras políticas destacadas en el proceso de integración regional de la última década, afirmó que la liberación de Lula representa el triunfo de la justicia sobre la persecución política y la guerra jurídica. “Es la victoria de Lula y el pueblo brasilero” y recordó las palabras de Alberto Fernández cuando afirmó que “Nunca podemos dejar de estar al lado del que padece injustamente, y nunca debemos especular con eso”. La charla telefónica de una hora que mantuvo el Presidente electo con el Jefe de Estado francés  Emmanuel Macron, la reciente reunión mantenida con el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador y el de Bolivia Evo Morales, y su centralidad como anfitrión del el II Encuentro del Grupo de Puebla, coloca a Alberto Fernández como un promotor indiscutido del diálogo regional y un referente de América Latina en su relación con el resto del mundo.

El Grupo de Puebla está compuesto por presidentes, ex presidentes, referentes políticos y sociales y figuras académicas de doce países de todo el mundo, entre las que figuran Ernesto Samper, José Luis Rodríguez Zapatero, Lula da Silva, Dilma Rousseff, Leonel Fernández, Fernando Lugo,  Fernando Haddad, Rafael Correa, Marco Enríquez-Ominami y el mismo Alberto Fernández. Este movimiento expresa la solidaridad regional y de resistencia al neoliberalismo, y abre una enorme esperanza para los pueblos de América Latina. El apoyo manifestado a favor de Evo Morales, con quien Alberto Fernández había ya  mantenido una reunión en el mes de setiembre, también estuvo presente en la agenda del encuentro. En su charla con Macron, el Presidente electo declaró que "Le dije que lo que pasa en Bolivia es que hay una clase dominante que no se resigna a perder el poder en manos de un presidente que es el primer presidente boliviano que se parece a los bolivianos, eso es lo que pasa".  Por supuesto la delicada situación de Chile también fue abordada en ese encuentro. “Le conté a Macron lo que pasa el Chile, y le dije que el milagro es que no hayan reaccionado antes. En Chile el 1% de la población se apropia del 30% del ingreso ¿Quién puede vivir con semejante inequidad? Quisiera que el pueblo de Chile recupere su paz", comentó en el encuentro Alberto Fernández.  Una nueva camada de dirigentes progresistas está asomando en la región, donde ya muy poco lugar queda para los Macris, Bolsonaros como tampoco para la minoría racista de golpistas bolivianos que, agitando la violencia y manipulando la verdad, pretenden ignorar, por la fuerza y la conspiración, una clara derrota sufrida en las urnas.   

Pero no solo Lula en Brasil es víctima de estos recursos inmorales a que echa mano  la derecha política latinoamericana. También Argentina, Bolivia, Paraguay, Perú, Ecuador y hasta el mismísimo Estados Unidos  fueron campo de experimentación y desarrollo de estas novedosas herramientas que utilizan los enemigos de la democracia. Lawfare, Forum  Shopping, Fake Nwes, Trolls, Big Data; manipulación de las redes sociales, golpes parlamentarios, delación premiada o Derecho Penal de Autor,  son parte de este arsenal que utiliza la derecha golpista en la región. 

Pero el lawfare no solo se utiliza contra adversarios políticos sino también contra empresarios. "Necesito el canal para ir por Cristina, me dijo Macri. ¿Qué significa ir por Cristina?, le pregunté yo. Hay que meterla presa. No, no contés conmigo. No soy amigo de Cristina, pero la aprecio y creo en el proyecto del kirchnerismo. De ahí en adelante no sé cómo siguió la charla. Me puse nervioso, me alteró".  El hecho ocurrió 25 de octubre de 2015 en la casa de Francisco Macri, fallecido padre del Presidente, y son parte de la declaración testimonial que realizó del empresario Cristóbal López, uno de los dueños del Grupo Indalo, ante la jueza María Romilda Servini y el fiscal Guillermo Marijuán. Como Cristóbal López no accedió a los deseos del Presidente, según trascendió, le armaron una causa judicial ficticia  por evasión de impuestos y terminó pasando dos años preso en la cárcel de Ezeiza y sus empresas sometidas a un proceso de quiebra. Como se demostró en la pericia realizada por la Corte Suprema de Justicia, esa deuda no existió y el grupo empresario estaba al día con los planes de pago que, paradójicamente, la misma Afip le había otorgado. Por supuesto que los medios adictos al gobierno repitieron a coro los argumentos dictados desde las usinas macristas sin  chequear ninguna de las pruebas. Esta semana fue imputado judicialmente el Presidente Mauricio Macri junto a un grupo de funcionarios y operadores como el asesor José Torello, el ex vicejefe de Gabinete Mario Quintana, el ex titular de la AFIP Alberto Abad, el actual titular, Leandro Cuccioli, el operador judicial Fabián “Pepín” Rodríguez Simón y el empresario Nicolás Caputo. En las revelaciones del empresario Cristóbal López sobre estas operaciones de extorsión,  aparece mencionado el mendocino Orlando “Orly” Terranova, un furibundo macrista, y el empresario Ignacio Rosner, quienes habrían actuado como potenciales “compradores” de C5N, un medio que ha revelado sistemáticamente los grados de corrupción que anidan en el corazón del gobierno macrista. 

Pero sin dudas ha sido Cristina Fernández de Kirchner quien más ha sufrido el acoso político, judicial y mediático. Es por ello que la  ex presidenta y vicepresidenta electa de Argentina estalló de alegría frente a la liberación de Lula da Silva. “Cesa hoy una de las aberraciones más grandes del Lawfare en Latinoamérica: la privación ilegítima de la libertad del ex Presidente de la República Federativa de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva” tuiteó entusiasmada.

El neoliberalismo se tambalea en toda Latinoamérica.  Sus marcas de odio y codicia perdurarán por largo tiempo. Solo escuchando y conteniendo al diferente, se lo podrá derrotar.


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