Columnistas // 2019-11-21
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Como Cristina, Román de vice para derrotar al macrismo
Estratega dentro y fuera de la cancha, Juan Román Riquelme se mete al barro y se inserta de lleno en la interna política del club más popular de la Argentina. Es una elección que tiene que ver con el fútbol, pero va mucho más allá y tiene muchos ingredientes.


Un poco de historia

Boca Juniors fue el lugar donde Mauricio Macri dio sus primeros pasos en el ámbito político antes de convertirse en Jefe de Gobierno porteño y, luego, Presidente de la Nación. De la mano de Mauricio Macri, Boca se convirtió en una “marca” reconocida a nivel mundial.

Su gestión se vio marcada por dos grandes rasgos: en un principio un equipo de estrellas comandado por Maradona y que contaba, entre otros, con Juan Sebastián Verón, Kily González y Claudio Canniggia. Ese primer período, con muchos nombres, pero sin grandes resultados fue sucedido por uno de otras características, de la mano de jugadores sin tanto renombre (luego grandes ídolos del club de la ribera).

Dos días fueron claves en esa bisagra de la gestión de Mauricio Macri. El primero, durante un partido contra River en el Monumental, Boca perdía 1 a 0 y un joven Juan Román Riquelme, que había debutado semanas atrás, reemplazaba a Diego Maradona que no volvería a jugar profesionalmente. Boca ganó ese partido por 2 a 1, Maradona se despidió del fútbol diciendo que “a River se le cayó la bombacha” y dando lugar a la aparición de quien luego se convertiría el máximo ídolo de la historia de Boca. El segundo, la llegada de Carlos Bianchi a la dirección técnica, quien en algunos años pasaría a ser el técnico más ganador de la historia del club. Las tres grandes personalidades nombradas aquí con una gran coincidencia: mala relación con el presidente Macri.

Dentro de la cancha, Román parecía que iba y se quedaba, si la defensa esperaba un centro, Román tenía una gambeta, siempre preciso, siempre pensante y con la pelota debajo de la suela, Riquelme se hizo dueño del fútbol de Boca. Los éxitos deportivos no tardaron en llegar de la mano de Carlos Bianchi y acompañado de otros nombres que hicieron historia: Córdoba, Barros Schelotto, Abbondanzieri, Serna, Bermúdez, Palermo, Ibarra, por sólo nombrar algunos y a riesgo de ser injusto con quienes no son nombrados.

Fuera de la cancha, Román siempre fue un picante entrevistado. Esquivó las preguntas incómodas, respondió con ironía, se enfrentó a técnicos, dirigentes y al periodismo que muchas veces generó polémicas a su alrededor.

Su relación con Macri tuvo vaivenes, muchas veces el presidente de Boca se deshizo en elogios ante el 10 y otras tantas lo destrató. Sin embargo, uno de los gestos más recordados de su primera etapa en el club de la ribera es el famoso “Topo Giggio”, el día que Riquelme, enfrentado a Macri le hacía saber su descontento y le mostraba que el apoyo de la gente era para el 10.

Macri, por su parte, ya había sido apodado “cartonero” por Diego Maradona y “gambeteaba” el pago de premios a jugadores del plantel más ganador de la historia de Boca. Y, en entrevistas con quien luego sería parte del PRO, Fernando Niembro, Macri reflexionaba que “hay que bajar los costos y los sueldos son un costo”, ya daba señales de lo que luego sería su gobierno.

La actualidad

Tras ocho años de gestión de Daniel Angelici, uno de los hombres más cercanos a Mauricio Macri, Boca se encuentra sumido en una crisis. No se trata de una crisis económica, los balances del club cierran bien y con superávit. No se trata de una crisis futbolística, aunque está más cerca de serlo, Boca ganó dos de los últimos tres títulos locales y es uno de los animadores de la Superliga 2019/2020. Los puntos débiles de esta gestión, en lo futbolístico, fueron los millones gastados en cada mercado de pases con jugadores que no daban la talla y respondían a negocios de los dirigentes, la salida de jóvenes promesas del club y las sucesivas derrotas contra el rival de toda la vida.

Sin embargo, Boca está sumido en una crisis peor: una crisis de identidad. Hoy, según relatan los vecinos de La Boca es más fácil asistir a la cancha para un turista que para un habitual hincha de Boca. El club se convirtió en una trituradora de ídolos, se los expuso, se los maltrató y al hincha eso le trajo dolor: esta dirigencia expuso a Bianchi con un equipo sin jerarquía, echó a Riquelme y lo obligó a retirarse en Argentinos Juniors y se llevó puestos al “Vasco” Arruabarrena y a Guillemo Barros Schelotto.

Por otro lado, la gestión del PRO en Boca ha dañado institucionalmente a los deportes amateurs y ha generado un aparato político que dificulta la aparición de sectores que puedan hacerle contrapeso. La utilización de las peñas como instrumento extorsivo hacia el interior del país, solo aquellas alineadas al oficialismo consiguen entradas, se ha vuelto moneda corriente. Se cerró la posibilidad de ser nuevos socios y se la aparición de la figura de Socio Adherente, que paga su cuota, pero no puede votar y se encuentra a la espera de la baja de otro para ser socio pleno. La necesidad de avales millonarios para ser dirigente del club y responder con el patrimonio propio ante pérdidas, cierran la puerta para que sólo los ricos puedan regir los destinos del club. Y así, cientos de movimientos de negociados y clientelismo que dificultan la realización de la actividad política en Boca.

Un poco de política

Con la derrota consumada a nivel nacional, en la provincia de Buenos Aires y el triunfo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el macrismo apuntaba a defender uno de los bastiones que le quedan: la comisión directiva del Club Atlético Boca Juniors. Para ello, invitó a Juan Román Riquelme a realizar su despedida, tras años de inactividad futbolística.

Este acercamiento entre Román y la dirigencia que lo echó del club llamó la atención a muchos hinchas de Boca. El contexto preelectoral y el papel de los medios de comunicación, con destacada participación de periodistas partidarios como Martín Arévalo y “Tato” Aguilera o medios como el Diario Olé, aseguraban que Riquelme podría ser parte de la lista del oficialismo comandada por Cristian Gribaudo, otro fiel representante del macrismo en Boca.

¿Román al lado de esos a los que siempre enfrentó? Hacía ruido, pero las especulaciones continuaban. Hasta este miércoles 20 de noviembre cuando, durante el programa “90 minutos de fútbol” que se emite por Fox Sports y conduce Sebastián Vignolo, Juan Román Riquelme confirmó que se postulará como vicepresidente segundo por la lista opositora que integran Jorge Ameal y Mario Pergolini.

"Estoy agradecido al oficialismo porque intentó convencerme, pero tomé esta decisión. Yo voy a formar parte de la lista de Ameal con Pergolini", aseguró el 10. Una vez más, Román parecía que iba y no fue, gambeteó a medios y a especuladores políticos.

Durante la entrevista, JR profundizó contando que "iré como vicepresidente segundo. Tanto Ameal como Mario se comprometerán a acompañarme y conocer las cosas del club. Claramente sé que no estoy preparado para ser presidente de mi club, pero en estos cuatro intentaremos ver cómo son las cosas y saber si estamos preparados. Me haré cargo del fútbol, donde sé que puedo ayudar”.

Tras una entrevista días atrás, donde Riquelme llamaba a la unidad en las elecciones de Boca Juniors que no se dio, el 10 dialogó con los diferentes sectores. "Después de hacer la entrevista con ustedes, se comunicó conmigo el oficialismo y Ameal, que ha hablado con mi representante. Algo de eso mi hermano puso. A Beraldi le tengo cariño, pero con él hablé hace varios meses. Luego de mi pedido de unidad, fue el único que no se comunicó conmigo", manifestó el 10.

 


 

Durante gran parte del año se especuló con la posibilidad de que Román Riquelme fuera candidato a presidente de Boca Juniors. Se decía que se acercaba al oficialismo, a la oposición. Se dijo, incluso, que la organización de su despedida era una garantía de que Román no participaría en política.

En septiembre, el periodista Alejandro Bercovich aseguraba que Sergio Massa, parte del Frente de Todos y amigo de Román, le había pedido a Riquelme que participe de la elección para desbancar al macrismo en Boca.

 


 

Finalmente, en noviembre y a horas del cierre de listas y solo a dos semanas de las elecciones, Juan Román Riquelme volvió a meterse en la cancha. Emulando a Cristina Fernández, Juan Román Riquelme se postuló a vicepresidente Segundo de Boca Juniors. El 10 acompañará a Jorge Amor Ameal y Mario Pergolini para tratar de derrotar al oficialismo xeneize.

La segunda semana de diciembre puede ser crucial para el PRO y Mauricio Macri. A la ya conocida fecha de salida del gobierno, el 10 de diciembre, le preceden las elecciones en Boca Juniors, que tendrán lugar 48 horas antes.

La elección en Boca es una oportunidad para desterrar a una elite que poco se parece a la historia del club de la ribera. Así como Cristina puso al movimiento por delante de las personas y convino con Alberto Fernández la candidatura presidencial, Riquelme puso al club por delante de su propia fiesta, "el partido despedida tendrá que esperar".

Una posible derrota del macrismo en Boca también echaría por tierra a una de las dirigencias que más ha pujado por la privatización del fútbol y la aparición de las Sociedades Anónimas. La derrota de este sector es también una derrota en ese campo y toma ribetes que pasan a interesar más allá de las canchas de Casa Amarilla y la Bombonera.

El tiempo y la democracia dirán si acaso Román firmó el certificado de defunción del macrismo, los socios de Boca definirán la continuidad del oficialismo o la llegada del máximo ídolo de la institución a la dirigencia del club. 


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