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El fin del Fútbol Para Todos trajo consigo el proyecto de la Superliga Argentina de Fútbol. Presentada como la profesionalización de todos los ámbitos del fútbol, con mayor prolijidad en los calendarios y previsibilidad, venía a arreglar la anarquía que reinaba (sobre todo en cuestiones organizativas) en la AFA.
Con Mauricio Macri en el gobierno de la nación y Chiqui Tapia junto a Daniel Angelici a cargo de la AFA se da una gran afinidad entre los dirigentes de los más altos estratos. Pese a las promesas electorales de “mantener el fútbol para todos”, Mauricio Macri acordó con los jerarcas de AFA la reprivatización de las transmisiones de fútbol.
En este contexto, con algunos clubes endeudados y con problemas económicos, la Superliga fue presentada como una solución a los problemas de todos. El comité ejecutivo aprobó a fines de noviembre el esquema de reparto del 25% de los ingresos de TV a partir de la próxima temporada, en un esquema que se regirá por los méritos deportivos del torneo anterior. Esto sumado a que ya existen tres escalafones de equipos: en el primero Boca y River cobran más que el resto, en el segundo Independiente, Racing, San Lorenzo y Vélez. Y un tercer escalafón con el resto de los equipos de Primera División.
El estatuto de la Superliga establece tres criterios para distribuir el dinero: 25% por posición en la tabla, 50% en partes iguales y otro 25% de acuerdo con la audiencia televisiva, algo que también resulta beneficioso para los clubes grandes, ya que cuentan con simpatizantes en todo el país, y perjudicial para los clubes locales como Godoy Cruz o Atlético Tucumán. Para el 2018 los ingresos que se repartirán de acuerdo a la posición en la tabla totalizan $581 millones, una vez hechos los descuentos por el decreto 1212 (7%) y la transferencia a la AFA (18%) para las categorías de ascenso.
El sistema se basa en la Premier League y consiste en dividir los ingresos en 30 clubes: 24 de primera más los cuatro descendidos y los dos ascendidos. Del puesto 30 en adelante se asignan acciones en forma ascendente: 5 para cada uno de los dos ascendidos y el último de la tabla (puesto 28). Así, hasta llegar al campeón, al que le corresponden 32 acciones propias más otras 6 por obtener el título. ¿Cuánto vale cada acción? El equivalente al total del dinero a repartir ($581 millones) dividido el número total de acciones (534), o sea $1,089 millones. Así, los tres equipos que menos cobrarán por premios el año que viene embolsarán 5 acciones, por un total de $5,44 millones. El campeón, en cambio, se llevará casi cinco veces más: el valor equivalente a 38 acciones, o $41,4 millones.
Por un lado, lo beneficioso a nivel deportivo es que no hay “partidos basura” y, si bien tal vez no se compita por nada en lo deportivo, un puesto en la tabla puede hacer diferencia en lo económico. Sin embargo, por otro lado, podemos notar una brecha que se acrecienta en torno a los ingresos.
Así, Boca puede repatriar a Tévez, mantener gran parte de su plantel y comprar a Más en 2,5 millones de dólares y Buffarini en 1,8 millones, mientras sueña con la llegada de Gustavo Gómez (actualmente en Milan) y la vuelta de Ricardo Centurión (actualmente en Genoa).
Por su parte, River incorporó a Pratto por cerca de 13 millones de dólares y al arquero Franco Armani por otros 4 millones. En tanto, algunos equipos de los denominados chicos que se caracterizan por su buen trabajo en lo deportivo y su orden en lo económico no pueden reforzarse de la misma manera.
Por solo citar algunos ejemplos: Godoy Cruz incorporó, hasta este martes 16, solo un jugador y que viene en condición de libre desde Necaxa de México: Diego Riolfo. El subcampeón de América, Lanús, recupera a Gonzalo Di Renzo que estaba a préstamo en Patronato, mientras que dejó en libertad o vendió a Maximiliano Velázquez, Ignacio Canuto, Nicolás Aguirre, Diego Braghieri y al histórico goleador José “Pepe” Sand. El equipo de la vecina provincia, San Martín de San Juan, en tanto no ha incorporado a ningún jugador hasta la fecha.
La comparación con otras ligas
Al enfocarse el mérito deportivo como una de las variables, analizamos y comparamos con otras ligas los rendimientos.
En los últimos 20 años, en otros países que podemos tomar como referencia hubo 20 campeones. En la Argentina, con idas y vueltas, totalizamos 36 campeones entre torneos largos, cortos y una Superfinal entre dos campeones de un año a los que se les entregó un título más.
Las ligas europeas tienen similitudes: una abismal disparidad entre los grandes y el resto. En el Calcio, de los últimos 20 títulos solo 5 equipos pudieron campeonar: 10 fueron para Juventus, 5 para el Inter, 3 para el Milan y uno para cada uno de los equipos capitalinos Lazio y Roma. La Premier League se presenta un tanto más pareja, también hubo 5 campeones: 9 títulos para Manchester United, 5 para el Chelsea, 3 para Arsenal, 2 para el Manchester City y 1 para el Leicester.
Donde mayor diferencia hay es en España, de los últimos 20 títulos solo 5 equipos pudieron dar la vuelta: 10 veces Barcelona, 6 el Real Madrid (casi siempre alternándose entre campeón y subcampeón respectivamente), 2 Valencia, y 1 Atlético de Madrid y Deportivo La Coruña respectivamente. Por otro lado, donde mayor paridad se presentó es en el Brasileirao, Campeonato de Primera División de nuestro vecino Brasil. Allí, 9 equipos fueron campeones en los últimos 20 campeonatos: 6 veces Corinthians, 3 Cruzeiro y San Pablo, 2 Santos y Fluminense, y 1 campeonato para Vasco da Gama, Atlético Paranaense, Flamengo y Palmeiras.
Finalmente, en Argentina los últimos 20 años vieron a 36 equipos dar la vuelta. 11 clubes pudieron gritar “dale campeón”. La paridad fue mayor que en otras partes, en parte porque los torneos cortos permitían que una buena ráfaga de resultados propinase una sorpresa. De los 36 campeonatos 10 fueron para Boca Juniors, 7 para River Plate, 5 para Vélez Sarsfield, 3 para San Lorenzo, 2 para Racing, Estudiantes de la Plata, Newell’s old Boys y Lanús; y 1 para Argentinos Juniors, Banfield e Independiente, respectivamente.
Será cuestión de que la pelota comience a rodar para ver si esta disparidad económica repercute en los resultados deportivos. Mientras tanto es preciso señalar que en un país donde los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres, el fútbol no es ajeno a la realidad. Si no, más bien una metáfora de la Argentina que vivimos.