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Tal vez este martes la selección gane y todos quieran tapar con un resultado deportivo lo que ha sido el proceso de las eliminatorias camino a Rusia 2018. En el libro más mencionado –y no tan leído- sobre fútbol en nuestro país, Dante Panzeri sostenía que el fútbol es “Dinámica de lo impensado”. Se trata de un deporte donde bien planteadas las tácticas, las cosas se ponen muy parejas, donde no siempre gana el mejor y donde tener al mejor jugador del mundo no te garantiza un triunfo. Tal es así que al día de hoy la selección argentina de Lionel Messi y la selección portuguesa de Cristiano Ronaldo no tienen asegurado su ticket a la cita máxima del fútbol.
Lejana parece aquella final perdida el 13 de julio de 2014 en el mítico estadio Maracaná. Fueron días movidos los de ese julio: Tras el mundial decidió no renovar su contrato el entrenador Alejandro Sabella y tan solo tres semanas después, el 30 de julio, se daba la muerte de Julio Grondona, presidente de la AFA desde 1979 hasta entonces y vicepresidente sénior de la FIFA desde abril de 1988 hasta su muerte. La muerte de Grondona significó todo un cambio para el fútbol argentino.
La presidencia de Luis Segura al frente de la AFA trajo consigo una pretendida “transición” tras el ciclo que durante más de tres décadas fue gestionado por Grondona. Con Luis Segura llegó Gerardo “Tata” Martino al cargo de DT del equipo albiceleste. La llegada del Tata se daba con un comienzo promisorio y un 4 a 2 a la Alemania que nos había derrotado en la final de Brasil.
En medio de la gestión de Martino se daban las elecciones de AFA donde competían Luis Segura y Marcelo Tinelli por el lugar que un año y medio antes había dejado Don Julio. Con 75 electores, la elección terminó empatada 38 a 38. Fue un papelón de enormes proporciones y que hizo eco en todo el mundo del fútbol. Y la crisis que había comenzado con la muerte de Julio Grondona, el 30 de julio de 2014, se profundizó a tal punto que se extiende hasta la actualidad.
El cuarto intermedio más largo del mundo derivó en meses de incertidumbre y peleas mediáticas, hasta llegar al riesgo de una sanción por parte de la FIFA que alcanzaría a todo el fútbol argentino y su proyección internacional, justo en los días en que la Selección disputaba la Copa América Centenario en los Estados Unidos. Incluso el Gobierno de Mauricio Macri decidió meterse: apareció la Comisión Normalizadora, que sentó a Armando Pérez al frente de un cuarteto avalado por FIFA.
Mientras tanto el camino de Martino quedó marcado por las dos derrotas en las finales de Copa América contra Chile, en Chile y Estados Unidos respectivamente. En partidos oficiales: jugó 18, ganó 11, empató 6 perdió 1 (en las dos finales de Copa América empató durante los 90 y el suplementario, y cayó en la definición por penales). En partidos amistosos: jugó 11, ganó 9, empató 1 y perdió 1. Los números no eran del todo buenos, pero Argentina estaba tercero en las eliminatorias. Sin embargo, el desgaste político que se había producido con el entrenador y los jugadores no estaba a la altura de la historia de nuestro fútbol.
De cara a los Juegos Olímpicos, Martino había pedido varios jugadores que los clubes argentinos se negaron a prestar. La AFA no intercedió y el DT se hartó y presentó la renuncia. Si bien no dio una conferencia al marcharse, se supo que se trataba de problemas con el sinfín de inconvenientes organizativos de calle Viamonte.
Se busca DT
Tras la renuncia de Martino comenzó el “casting” de técnicos. Reuniones de Armando Pérez con diferentes DT’s. Se intentó convencer a Marcelo Bielsa, Eduardo Berizzo, Jorge Sampaoli, Diego Simeone y Marcelo Gallardo sin éxito. Se especuló con que Carlos Bianchi (multicampeón con Boca y Vélez), Ramón Díaz (multicampeón con River) o Ricardo Caruso Lombardi (reconocido técnico de las divisiones de ascenso y “salvador” de equipos en peligro de descender) podrían llegar a la selección. Sin embargo, quien se puso el buzo de DT fue Edgardo “Patón” Bauza.
El paso de Bauza por la selección fue breve, 251 días y 8 partidos (todos oficiales por eliminatorias) no terminaron de convencer a nadie en el mundo del fútbol. Tres triunfos, dos empates y tres derrotas dejaron a Argentina en zona de repechaje.
El macrismo metió la mano
Mauricio Macri construyó gran parte de su figura política en torno al fútbol. Fue presidente de Boca Juniors con muy buenos resultados. Tras obtener reconocimientos de propios y ajenos creó su propio partido que catapultó su figura hasta ser Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Luego de dos gestiones llegó a la Presidencia de la Nación.
Para Macri el fútbol fue un tema de campaña y siempre ocupa parte de sus discursos. Prometió no acabar con el Fútbol para Todos, programa que transmitía de manera gratuita (bajo gestión estatal) los partidos de fútbol de la primera y segunda división de nuestro país. Un año y medio después de ganar las elecciones terminó con el programa, volviendo a manos privadas desde mitad del corriente año. Las cadenas estadounidenses TNT y Fox se encargan de transmitir los partidos por las señales de cable, por ahora en señales comunes, para luego pasar a un paquete Premium cada vez con acceso para menos gente.
La intromisión del macrismo en el fútbol no solo se da en el marco del Futbol Para Todos, sino que también presentó su propia fórmula dentro de las elecciones. Claudio “Chiqui” Tapia fue elegido presidente de la AFA el 30 marzo de 2017. En votación a lista única, el presidente de Barracas Central recibió 40 votos sobre 43 posibles. Pasaron 957 días desde la muerte de Grondona para que la AFA “se normalizara”.
“Tapia al gobierno, Angelici al poder” resultó ser la fórmula de Macri para la AFA. Junto con la llegada de esta fórmula llegó el fin de la era Bauza y la búsqueda de Jorge Sampaoli como nuevo director técnico del seleccionado nacional.
El arribo de Sampaoli resultaba atractivo para muchos desencantados de la gestión de Edgardo Bauza. Sin embargo, los resultados no han acompañado en estos tres primeros partidos. Tres empates y un equipo que no ha podido marcar goles (el único gol contra Venezuela lo convirtió el defensor Fletscher en propia meta) han dejado a la albiceleste al borde del abismo.
Argentina sigue dependiendo de sí mismo. Un triunfo en Ecuador le asegura como mínimo un lugar en el repechaje. Las estadísticas no son muy alentadoras ya que, de los últimos cinco partidos, Argentina solo se pudo imponer una vez en tierras ecuatorianas, con un empate y tres derrotas. Ecuador, por su parte, no pudo hacerse fuerte de local y, de los 8 partidos que disputó hasta ahora, ganó 4 veces, empató una y perdió otras tres.
Será cuestión de que empiece a rodar la pelota a las 20:30hs con el arbitraje de Anderson Daronco de Brasil. Que se encuentre el juego, que salga el fuego sagrado o simplemente que se gane. "En el fútbol no existe ordenación posible que gane los partidos sin depender de la capacidad individual de los jugadores. El plan es el jugador y las circunstancias" decía Dante Panzeri en el libro que mencionamos anteriormente. Habrá que confiar en el mejor jugador del mundo, en los créditos locales e incluso alentar a los resistidos. Y ojalá que Messi, Benedetto, Biglia y compañía nos lleven a ilusionarnos en Rusia. Y, aunque salgamos airosos de ésta, no debería pasar inadvertido que los problemas dentro de la cancha han respondido a los miles de inconvenientes fuera de ella.