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Cuando se acerca un examen final, cuando viene un partido importante, cuando vamos a una entrevista de trabajo o incluso en los momentos más importantes de nuestras vidas, muchos de nosotros apostamos a las cábalas. A las cábalas hay que ayudarlas, por supuesto, pero se intenta sumar un granito de arena desde el lugar que nos toca. Por loco que suene, vamos a intentar desentrañarlo.
El segundo fin de semana de julio será vital en la suerte que corra para los equipos del Parque General San Martín. La Lepra intentará salvar la categoría después de un año con una campaña formidable, que lo pone en el cuarto lugar de la Segunda División del futbol argentino, pero que hasta ahora no ha sido suficiente, debido al promedio, para garantizar la permanencia del Azul en dicha divisional. Por su parte, tras perder la primera chance durante el pentagonal, Gimnasia y Esgrima se juega la ficha que le queda en la segunda final del Federal A contra Mitre de Santiago del Estero. El Lobo, de un muy buen andar durante gran parte del año, se juega a todo o nada tras perder la primera final por 1 a 0.
Hinchas, dirigentes e incluso jugadores de ambos equipos llevarán a cabo ciertas actitudes en pos de lograr sus objetivos. Nada garantiza el éxito, sin embargo, muchas personas optan por realizar determinados rituales ante las situaciones límite. Un amuleto, un ritual matutino previo al partido, saltar con un pie al ingreso del estadio y demás ritos serán puestos a prueba durante el fin de semana.
Desde lo personal, puedo contar que hace algunos días fui a la cancha, Gimnasia disputaba la semifinal contra Cipoletti de Río Negro. Estaba junto a dos amigos en la tribuna Pablo Antonicelli. El Lobo perdía 1 a 0 con un gol tempranero que no vi por llegar tarde al partido. Nos situamos juntos sobre la misma fila, el equipo jugaba pésimo. En el entretiempo el técnico decidió no hacer cambios. Sin embargo, sin que él lo supiera, en la popular se daba el cambio que torcería el destino y pondría al lobo en una nueva final: Pablo –uno de mis amigos- se percató que no estábamos como siempre dispuestos en la tribuna. El Turco pasó al otro costado, yo fui desplazado hacia el sur y Pablo se situó en el medio. El equipo cambió la actitud, empató y ganó en los penales. La cábala surtió todo el efecto que se esperaba.
Ante este tipo de situaciones que, sobre todo en los deportes, abundan nos preguntamos a qué se deben. Es así que recurrimos al sociólogo y docente de la cátedra de Antropología de la Facultad de Ciencias Sociales, Marcelo Padilla. Ante estas prácticas Padilla sostuvo que primeramente hay que entender al ser humano como un animal biológico, pero que además precisa de construir sentidos. “No responde solamente a necesidades biológicas, sino también a necesidades culturales, a una forma de mirar el mundo y de encontrar distintos sentidos en el mundo”.
Padilla advierte que este tipo de prácticas se dan de manera transversal a distintas culturas, y sostiene que “suelen ser muy denostadas por el pensamiento positivista occidental, incluso del contemporáneo por más crítico que fuera”.
En este sentido, el sociólogo descarta que haya una relación directa con la religión. La religión y la creencia son algo mucho más amplio, “la cábala es más bien la elección de una imagen o un fetiche”. Sin embargo, tienen una misma raigambre se trata de necesidades espirituales. “Es un pensamiento que ha sido atacado con la idea de la racionalidad. Aparentemente la razón es la que te orientaría a llevar prácticas pensadas o eficaces. En cambio, muy por el contrario, la gente se mueve –sobre todo los sectores populares- por sus necesidades; y entre esas necesidades entran las necesidades espirituales que son las que dan sentido a las prácticas como estas”.
Según explica Padilla, este tipo de prácticas sirven como cohesionadoras de grupos, forman sentido de pertenencia. Y, si bien es denostado muchas veces, luego es socialmente aceptado el formular y poner en práctica cábalas. “El terreno de lo imprevisible hace que uno empiece a construir formas de arraigo de otra manera, que no pase únicamente por la razón” asegura el docente.
Durante muchos años, la Selección Argentina de fútbol fue comandada por cabuleros de la talla de Bilardo: se recuerda la repetición de una canción de Valeria Lynch antes de los partidos de un mundial como forma de dotar de suerte al equipo. O el Coco Basile con su ayudante de campo usando talco dentro de los bolsillos durante sus dos gestiones al frente del combinado nacional.
Respecto a la relación entre las cábalas de los hinchas y los protagonistas, Padilla sostiene que “se dan sobre todo en los deportes que tienen complicidad con los públicos, con los espectadores. Como si se hubieran puesto de acuerdo protagonistas y público, cada uno tiene sus cábalas que son prácticas que son vistas como irracionales por un pensamiento –si se quiere- economicista de las prácticas, pero que tienen un fundamento terrenal muy importante”.
¿Y si la cábala falla? ¿Y si eso que antes nos “aseguraba” el triunfo no nos ayudó esta vez?
Lo importante, sostiene nuestro entrevistado, no es la cábala en sí; que responde a cada sujeto, sino la capacidad de generar cábalas. “Con el resultado de la cábala se puede cambiar, lo que no se puede cambiar es la capacidad de generar ese tipo de dimensiones. Que no solamente implican cerrar los ojos y de alguna manera dejarte en un estado de mayor calma”.
La Cábala y el éxito
En este sentido, las cábalas de los estudiantes, de los deportistas, de los hinchas o hasta de los políticos de turno, responden a los mismos parámetros. La clave está en la necesidad permanente de obtener éxito a toda costa. “Esa ambición del éxito y el triunfo que implica el deporte cuando tiene reglas profesionales lleva también a utilizar este tipo de prácticas que te baje un poco a la realidad mundana” asegura Padilla. Y agrega que “hay montada una fantasía sobre otra, la fantasía del éxito y el triunfo, por un lado, y la exigencia de la práctica deportiva, por el otro lado”.
Finalmente, Padilla valora el “pensamiento místico” y lo pondera asegurando que “es una capacidad valiosísima que tiene el ser humano. Tiene la posibilidad de construir otros imaginarios”. Asimismo, el sociólogo expresa que “también hay un mito oficial o del lado de las clases dominantes que se imponen de otra manera; que construye su historia a sangre y fuego y anula toda diversidad”.
Así que ya saben amigos y amigas. Estudiantes, hinchas y deportistas, la cábala es tan válida como ustedes crean. Este fin de semana, este partido, esta mesa de examen ponete la camiseta que te trajo suerte en ese clásico inolvidable, realizá todos los rituales que correspondan y “ayudá” desde tu lugar a torcer la suerte a tu favor. Acá también somos cabuleros.