Columnistas // 2022-04-18
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NECESITAMOS UNA MIRADA INTEGRATIVA EN LA CONSULTA PSICOLÓGICA
La mirada que recae sobre la intervención psicológica es fundamental para dar cuenta de cuan integrada tenemos la concepción de salud mental. Así, como en cualquier movimiento social, una teoría y una práctica necesita de una pluralidad de discursos que convivan, que se rocen, que se toquen y disientan.


En algunos países, así como en Argentina, convive en el imaginario social la idea de que une psicólogue es igual a une psicoanalista. Sobre todo, en Buenos Aires (Capital Federal) donde se concentra la mayor producción, desarrollo y divulgación de este cuerpo teórico-clínico, aunque sea solo una de las tantas líneas de abordaje en psicoterapia que da cuenta de una parte fragmentada del desarrollo subjetivo y de la salud psíquica. 

Si bien históricamente el psicoanálisis ha pretendido devolver la subjetividad al recorte de diagnosis heredado de la hegemonía psiquiátrica y psicopatológica (algo que es muy valioso) por otro lado, ha ido perdiendo lazo con la psicología de la cual insiste en diferenciarse pese a que es la base y la carrera que habilita el ejercicio profesional. 

¿Por qué es difícil encontrar un psicoanálisis (alguno se encuentra vinculado a los feminismos por suerte) que se integre con la psicología en general, la psicología clínica, educativa, cognitivo conductual, sistémica, humanista, constructivista, neurocientífica, entre otras? Es algo que sigo preguntándole de tanto en tanto a mis amigues psicoanalistes.

A mi entender, intuyo que hay un exceso de pretensión cuando una teoría quiere explicar y explicarse de forma abarcativa; la complejidad del funcionamiento subjetivo dejando fuera lo psi, lo social, lo filosófico, entre otros; y reemplazándolo por hipótesis absolutas explicadas desde su propia teoría. Observo más una politización identitaria que estaría por encima de las necesidades teórico- clínicas que requieren las diversas situaciones por las que consultan las personas. 

Ocurre a la inversa cruzando el océano en el mundo psi. En países europeos como España, este abordaje no pesa del mismo modo y lo abarcativo pasa por una mirada focalizada en la psicología clínica- sanitaria que hegemoniza la intervención sobre la psique, en este sentido se vuelca todo un dispositivo de saber/ poder en la construcción de salud mental y las posibilidades de respuestas profesionales frente al sufrimiento psíquico. 

Es decir, dependiendo el punto geográfico en que nos encontremos desarrollando nuestra labor profesional vemos cómo operan diversas hegemonías fragmentarias sobre la consulta psicológica y esto implica un recorte muy importante de las herramientas que como profesionales podemos aportar al alivio del padecimiento psicológico y, por otro lado, implica apuntar a un tipo de construcción subjetiva siempre con recortes. 

¿Uno mejor que otro? Podríamos discutirlo.

¿La salida es un eclecticismo? Sí y no. Más bien creo que necesitamos con  urgencia de una mirada integrativa, feminista e interseccional en salud mental y particularmente en psicología e incorporar, al menos la idea, que hay muchas herramientas psicoterapéuticas disponibles para distintas situaciones . La especialización o el marco teórico que "me gusta o me va bien, o me hace sentido" no debería desacreditar los conocimientos y el valor sobre otras líneas y/o modalidades de trabajo.

Aprender a des-sustancializar la identidad profesional y devolverle una identidad inacabada, ambigua y dialogante creo que habilitaría otra escucha de les pacientes, otro concepto de salud y construcción subjetiva. 

Con esto no quiero decir que dejemos de investigar, ajustar, trabajar y argumentar sólidamente las teorías que elegimos como guías, sino todo lo contrario, para profundizar necesitamos abrir la mirada, y contaminarnos más de lo que se nos presenta como otredad evitando hacer pactos rígidos y defensivos a nivel identitario que no nos permiten libertades epistemológicas. 

Por cierto, un poco de promiscuidad psi no nos vendría nada mal.
 


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