Columnistas // 2021-11-07
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Argentina busca una salida para el canje de deuda
Entrevista al director del Observatorio del Sur Global, Federico Montero, por Fabián Cardozo en el programa GPS Internacional de Radio Sputnik.


GPS Internacional: El Presidente Argentino Alberto Fernández dio su discurso en las últimas horas en la Cumbre climática de Naciones Unidas. El foco estuvo puesto en el necesario financiamiento climático para la implementación de políticas sustentables y el canje de deuda por acción climática. Además Fernández pidió la creación de un comité técnico y político integrado por países ricos y en desarrollo para construir la arquitectura financiera necesaria para movilizar el financiamiento. Además se aprovechó la oportunidad para hablar de las negociaciones con el fondo monetario internacional compartió un panel con John Biden, donde dijo que la Argentina necesita mayor flexibilidad para honrar la deuda en plazos y tasas. Esto es parte de la agenda internacional distinguida, calificada, que viene teniendo el presidente Alberto Fernández en el marco de esta COP26, antes del G20, y también en lo que intenta hacer negociaciones con el fondo monetario internacional.

Vamos a recibir a Federico Montero, Director del Observatorio para el Sur Global desde Argentina para analizar estos puntos de la agenda del Presidente. Federico ¿qué es lo que busca Alberto Fernández con esta gira?, y ¿qué resultados se han podido tener hasta ahora?

Federico Montero: Bueno, el presidente Alberto Fernández está teniendo un lugar destacado en la agenda internacional en relación a dos cuestiones que vos has mencionado, que se intentan articular en una estrategia común. Por un lado, la oportunidad que aparece en el marco de la discusión instalada, sobre todo por los países del capitalismo occidental y motorizada por la nueva administración norteamericana, que tiene que ver con este paradigma de la energía verde, de la reconversión energética, como paradigma o como puntapié de una reconversión productiva más general de la matriz que organizó el capitalismo en el siglo 20 y la distinción que se le pretende instalar hacia el siglo XXI. Esa discusión es una agenda promovida, como te decía, sobretodo por el capitalismo occidental, que no es inocente. Por un lado tiene que ver con una realidad que es el cambio climático, las dificultades crecientes, la conciencia cada vez mayor que existe entre los lideres occidental respecto de las consecuencias que ha tenido el desarrollo industrial para el medio ambiente, pero también, y no hay que ser ingenuos, tiene que ver con un posicionamiento geopolítico a partir del cual se espera que, en la disputa con fundamentalmente con China, esta agenda de reconversión productiva hacia formas más amigables con el medio ambiente, le permita a Estados Unidos volverse a posicionar liderando esa agenda.

En este contexto, para la Argentina esto representa una oportunidad y el Presidente lo ha visto esta manera para poder posicionarse con propuestas, con iniciativas y con algunas inversiones importantes. Como la que se anunciado en el día de ayer, de una inversión importante de una empresa Australiana para la producción en Argentina del denominado “hidrógeno verde”. O sea, la Argentina pretende con esto posicionar un discurso que intenta articular este nuevo paradigma de la producción amigable con el medio ambiente con un criterio de Justicia social y de contemplar las asimetrías existentes en el escenario financiero internacional. Lo que nos lleva al segundo punto de la agenda, que es la negociación de Argentina con el Fondo Monetario Internacional en relación a la herencia de deuda que dejó la administración del gobierno de Macri. El modo en que estas dos cosas se vinculan, tiene que ver con la propuesta del canje de deuda por la reconversión industrial amistosa, por decirlo así, con el medio ambiente. Lo que pretende Alberto Fernández es como una diagonal que interpele a la agenda verde a partir de las desigualdades y asimetrías financieras del orden económico internacional. De manera tal de que los países que más dificultades y qué más postergados están en las lógicas del capitalismo financiero, encuentren en la agenda verde una oportunidad para ir nivelando esas desigualdades. A grandes rasgos este es el mapa conceptual que nos permite entender el desempeño de Alberto Fernández en estos días.

GPS Internacional: Claro, se informa además de que en el texto del G20, Argentina hizo dos planteos que finalmente quedaron en la declaración: una es una recomendación al Fondo Monetario para que revisen la política de sobrecargos y la otra, la creación de un nuevo fondo de resiliencia para financiación a largo plazo de los países de ingresos medianos y bajos. De alguna manera, con esto marca Fernández también su impronta en la agenda internacional.

Federico Montero: Efectivamente, esto nos lleva al segundo punto de la agenda, que es específicamente ya la negociación de Argentina con el Fondo Monetario Internacional. Para que la audiencia recuerde, porque quizás no está en el día a día de la situación financiera de la Argentina, el gobierno argentino heredó de la gestión de Mauricio Macri dos enormes problemas de deuda externa. Por un lado, la deuda con acreedores privados, que fue resuelta con un canje a comienzo de la gestión de Alberto Fernández, y por otro lado, la deuda con el Fondo Monetario Internacional, qué es astronómica. Supera los 45 mil millones de dólares, a lo que sumándole los intereses está en el orden de los 60 mil millones de dólares. Un préstamo sin precedentes para la historia del Fondo Monetario Internacional que, reconocido incluso por el propio tesoro Norteamericano, tuvo un objetivo político que fue garantizar o intentar garantizar la continuidad en el gobierno de Mauricio Macri en el escenario electoral del 2019; y que ahora el gobierno de Alberto Fernandez tiene que ver cómo se encarga de renegociar esa deuda. En concreto, lo que la Argentina está pidiendo es ateniéndose a que el préstamo fue otorgado de manera excepcional, e incumpliendo gran parte de la normativa misma del Fondo Monetario Internacional. Es decir, fue un préstamo de carácter político. La renegociación no puede darse en los términos de las renegociaciones usuales y estándares del Fondo Monetario Internacional, sino que el Fondo tiene que reconocer que acá hubo un criterio especial, por decirlo de alguna manera, en la asignación de este préstamo. Entonces tiene que haber también un criterio especial en la renegociación. Y ese escritorio especial de la renegociación remite cláusulas. Otros dos aspectos, que vos mencionas, que la Argentina pudo colocar en la agenda y en la declaración final del G20, tienen que ver con los plazos. Es decir, en cuánto tiempo la Argentina puede devolver esta cantidad de dinero. Para que la audiencia sepa: si no hubiera ningún cambio de Argentina, el año que viene debería pagar 19.000 millones de dólares. Lo cual es totalmente imposible de realizar por la Argentina en la condición en que se encuentra. Es decir, por un lado el tema de los plazos y por el tema de las tasas, porque el Fondo Monetario Internacional tiene en su reglamento el concepto de sobre tasas, que son tasas extras de intereses que se le cobran a los países en el momento que deben refinanciar su deuda. Estos dos aspectos son la línea de base con la cual Argentina se está moviendo para intentar plasmar su negociación con el Fondo Monetario Internacional. Y como el Fondo Monetario Internacional no es un banco, sino que es una institución internacional administrada por los estados, mayoritariamente los estados del Fondo Monetario Internacional están representados en el G20, que el G20 haya aceptado esta propuesta Argentina es un indicio político. Que luego en el directorio del Fondo Monetario Internacional podría haber chances de que estos criterios se terminen imponiendo en la renegociación que busca la Argentina.

GPS Internacional: Federico, de alguna manera, bueno, es el retorno de una agenda de primera línea del presidente argentino, en el marco también de lo que es una agenda local intensa. Porque estamos a pocos días del clima de lo que va hacer la consolidación, el fin de de una larga campaña electoral luego de las PASO, con lo que es la elección de medio término, la elección parlamentaria. ¿Cuál es el clima político rumbo a esa elección?

Federico Montero: Bueno, el clima político es de una relativa incertidumbre. Las primarias manifestaron un resultado que lo que mostró fue un cierto distanciamiento del electorado del Frente de Todos respecto a sus candidaturas. Se termina imponiendo, si uno ve los números, que termina imponiendo en casi todo el país la oposición de derecha, Juntos por el Cambio. Pero cuando uno desmenuza esos votos, no es que hubo votantes que emigraron del Frente de Todos a la oposición de derecha, Juntos por el Cambio. Sino que hay un sector muy importante del electorado del Frente de Todos, alrededor de 2.000.000 de votos, que directamente no se presentaron a votar en la elección. Y esto es leído en términos de que la gestión del actual gobierno de Alberto Fernández, atravesada por la pandemia, no pudo realizar gran parte del programa político por la cual había sido electo. Esto le sucede a la mayoría de los oficialismos en el mundo, como resultado de la situación de pandemia. El desafío que tiene el gobierno, digamos la fuerza política del Frente de Todos en la Argentina, es mostrar señales hacia su propio electorado que permitan volverlo enamorar de este rumbo político y convencerlo para que vaya a votar y se posicione activamente de cara a lo que van a hacer las legislativas del próximo 14 de noviembre. Todo está sucediendo en una situación económica que, producto de la doble herencia, digamos de la doble pandemia: por un lado la crisis económica, a la que nos referíamos antes resultado de la gestión macrista, y además la pandemia. Que ha marcado índices socioeconomicos, fundamentalmente  desigualdad, muy grande para la Argentina, qué es un país que en los gobierno de Néstor y Cristina Kirchner había logrado revertir en lo que había sido las consecuencias del crecimiento de las igualdad, la pobreza y el desempleo, lo que había sido en la época de los 90. Había tenido 12 años que, no exento de conflicto, no exento de dificultades, habían mostrado un sendero de crecimiento económico que se esperaba volviera a recuperarse de la mano de Alberto Fernandez. Hay, hoy por hoy, algunas señales de recuperación económica, pero la Argentina vive una situación complicada producto de la deuda contraída que está obligada a renegociar. Lo cual le cercena posibilidad de financiamiento internacional. Y luego también situaciones socioeconómicas muy difíciles, a lo que se le suma una situación de estanflación, donde hay un estancamiento con Inflación. La estanflación, sabemos, rompió todos los manuales clásicos del Keynesianismo en el siglo XX sobre cómo resolverla y lo que se terminó imponiendo en todo el mundo a partir de los 80 y los 90 frente a la inflación fueron las viejas recetas monetaristas de ajustes, que es lo que hoy volvió a aparecer en la agenda de la mano de Juntos por el Cambio. Entonces, el gobierno de Alberto Fernandez tiene una especie de tormenta perfecta, donde tiene que lidiar por un lado con el frente externo, la renegociación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional, por el otro lado, con el frente interno con la dificultad socioeconómica, con el desencanto de una parte de su electorado y por otro lado, con la resolución de una situación de estanflación, de muy difícil tránsito. Bueno, todos esos factores se van a ir ordenando a partir de lo que suceda el 14 de noviembre, con algunos cambios de gabinete que el gobierno hizo después de las primarias y donde hay un signo de pregunta respecto del cuál va a ser la continuidad y la orientación sobre todo la política después del 14.

GPS Internacional: Además se da como siempre en una agenda de ofensiva mediática muy fuerte, de confrontación, donde también los medios de comunicación juegan un papel. Más allá de eso el gobierno ha logrado imponer una agenda.

Federico Montero: Bueno, el gobierno ha cambiado un poquito su dinámica de comunicación pública. Eso también ha sido objeto de un gran debate. Hubo cambios institucionales, se creó una especie de Ministerio que es la vocería oficial del poder ejecutivo. Se designó a la exdiputada Gabriela Cerruti, hoy a cargo de esa nueva institución, que lleva adelante un poco el mensaje presidencial, asumiendo un balance respecto de las dificultades en el campo mediático de las redes sociales. Tal cómo está planteada la complicación política en la Argentina, es una cancha muy inclinada, donde, a su vez, no es solamente un problema estrictamente comunicacional, sino también de cómo ciertas ideas propias de un discurso liberal, autoritario, que va cobrando fuerza también en la Argentina, como parte también de lo que sucede en la región. Se apoya en la crisis socioeconómica que atraviesa la Argentina para potenciar estos discursos y desnaturalizar las medidas que el gobierno está llevando adelante. Entonces, por eso el gobierno ha intentado responder, por un lado, mejorando su comunicación, por otro lado, siendo más fuerte con alguno de los factores del poder económico alrededor de, por ejemplo, el control de precios, etcétera. Y por otro lado, volviendo a convocar a la movilización de sus bases políticas a través de actos y acciones que intentan romper un poco con el circuito de la comunicación política mediatizada, y vuelvan a establecer un canal de comunicación directa a través de los actos y las movilizaciones del Frente de Todos y sus dirigentes con su aceptación.


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