Columnistas // 2021-09-11
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PANORAMA POLITICO
El espíritu de las Paso
En vísperas de los primeros comicios en un contexto de pandemia, la pelea de fondo se da entre los mismos actores que encarnan visiones de país contrapuestas. Mientras, en circunstancias difíciles, el Frente de Todos aspira a derrotar a la misma derecha que gobernó, ésta se encuentra discutiendo liderazgos y repite la hueca letanía de la “amenaza populista” y los supuestos riesgos que atentan contra la república. En Mendoza, la campaña languidece frente a un electorado indiferente y una dirigencia que no entusiasma.



La Ley es el símbolo de la razón triunfante, revolución mediante. Si nos atuviéramos estrictamente a lo escrito, las PASO serían la consagración por voluntad popular de los precandidatos más votados y el orden definitivo de la lista luego de aplicar sistema D’Hont, cuando existe una confrontación al interior de cada partido, frente o coalición política.
Siguiendo este razonamiento, las PASO serían simplemente una encuesta grande de cara a las Generales del 14 de noviembre. Esto es parcialmente cierto. Pero, ya sabemos, la política no es territorio exclusivo de la racionalidad, aunque a veces sí parece serlo de la irracionalidad. Entonces, ¿qué consecuencias políticas pueden traer las PASO? Bástenos recordar a modo de ejemplo lo ocurrido allá por agosto de 2019, lo que significó para Mauricio Macri y su gobierno. Luego del famoso “esto no pasó” y de mandar a dormir temprano a los argentinos, lo que pasó, pero por encima, fue la realidad que le puso enfrente el pueblo con su voto. La misma cruda realidad que no vaticinaron ni los encuestadores más encumbrados ni los gurúes ecuatorianos.
No obstante vale hacer la aclaración que una elección legislativa tiene un menor peso relativo que una donde además se eligen Gobernadores o Presidente, lo que necesariamente morigera las expectativas a favor o en contra. Sólo en algunas provincias existen disputas realmente interesantes que pueden prefigurar el escenario venidero. Por caso en Córdoba y Buenos Aires para JxC y en Santa Fe para el FDT. Si tuviéramos que elegir una variable que caracteriza a esta elección es la falta de empatía, la frialdad del clima electoral.
 El paulatino apocamiento de la amenaza pandémica del Covid 19 pone en evidencia que la eficiente política sanitaria federal llevada adelante por el gobierno nacional, con 57 millones de dosis de vacunas distribuidas, una baja notable en los niveles de contagiosidad y hasta la llegada de las “indispensables” Pfizer este martes. Un alto porcentaje de argentinos y argentinas que ya han completado su esquema vacunatorio, lo que ha potenciado el protagonismo de la economía en el debate sobre todo a futuro, en noviembre. 
En esta materia se aprecia un más que saludable repunte del sector industrial y una tendencia al crecimiento del consumo enancada en la cómoda financiación de artículos durables (Ahora 12-18-30) y en la construcción, aunque a un ritmo algo menor. Esto es debido a que aún no se ha dado una recuperación del salario real y que seguramente motivará reajustes paritarios previstos para octubre. El gobierno tiene claro que reducir la inflación y llegar a un acuerdo definitivo para la refinanciación de la gigantesca deuda en moneda extranjera heredada ocupan los primeros lugares del equipo económico nacional.
El radicalismo nacional comandado por la dupla Cornejo-Morales busca hoy diferenciarse dentro de la coalición de derecha JxC, lejos de aquellos tiempos en los que aplicaban a rajatabla las recetas “reductoras” del Dr. Macri. Así planteado, compiten contra el Pro en Provincia de Buenos Aires con el neuro mediático Facundo Manes quien es escoltado entre otros por el “peronista republicano” Emilio Monzó, Margarita Stolbizer y el ex intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, la otra pata del peronismo disecado que hermosea la nómina. 
En CABA la unidad de JxC quedó en el plano de los deseos. Tres listas presentaron candidatos. El PRO con María Eugenia Vidal; el radicalismo que va a dar batalla con la boleta que encabeza el ex ministro de Salud Adolfo Rubinstein y más hacia la derecha, si eso fuera posible, también se anotó con lista propia el ex ministro de Economía Ricardo López Murphy, célebre por proponer el arancelamiento universitario, quien lleva a la negacionista Sandra Pitta como escolta. 
En Santa Fe y Córdoba el panorama no está tan claro porque los radicales apoyan listas en las que se mezclan los propios actores con rencillas territoriales de larga data. Con la mirada en el mediano plazo, estas escaramuzas expresan la lucha por definir quién encabezará la fórmula opositora: Rodríguez Larreta o algún radical en 2023. Tanto un sector como el otro coinciden en mandar de viaje a Macri, si es posible a las Bermudas.
Por su parte, el trazo general del oficialismo es confrontar los modelos en pugna, tal como lo expresó Alberto en el cierre de campaña del FDT en Mar del Plata “para nosotros está el capital y el trabajo, que se asocian a un proyecto común", afirmando que el salario no perdió valor durante la pandemia porque "el Estado estuvo presente", porque el gobierno "no cree en una economía en la que el ajuste lo hagan los que trabajan". AF afirmó que en estas elecciones "hay dos modelos de país" que se ponen en juego.
En el resto del país el FdT se ajusta a la regla futbolera de que equipo que gana no se toca. El oficialismo tiene muy claro su objetivo político: si quiere profundizar su modelo de mayor crecimiento, más derechos y mayor inclusión social tiene que sumar legisladores a la Cámara de Diputados, para acercarse al quorum de 129 escaños que le permitan tener quorum propio. 
Haciendo un breve cálculo, la Cámara baja renueva un total de 127 bancas. JxC pone en juego 60 diputados, el FDT arriesga 51 escaños y el resto de las bancadas minoritarias, 16. Sin dudas que el riesgo mayor lo corre Cambiemos, la nueva configuración de los recintos legislativos dirá si es en favor del peronismo y sus aliados. El cálculo es sencillo: la Cámara que se renueva es la que asumió en el 2017 donde JxC hizo su mejor elección legislativa. Hoy le sería prácticamente imposible, aún en las hipótesis más optimistas, retener a sus 60 diputados. 
En el Senado Nacional el oficialismo no tendrá sobresaltos. Son 8 provincias las que renuevan senadores. Son 3 por cada distrito: Tucumán, Catamarca, Córdoba, Corrientes, La Pampa, Santa Fe, Mendoza y Chubut. Con alguna excepción, 2 senadores serán para la primera mayoría y 1 por la segunda minoría.
A pesar de su derrota ante el peronismo hace un par de años, JxC reincide con uno de sus peores argumentos. Uno de los brulotes más absurdos estuvo asociado a la deuda externa. Para justificar el vergonzoso acuerdo con el FMI, después de haber incendiado las reservas del Banco Central, MM afirmó hace pocas semanas que “El Fondo nos prestó para que paguemos las deudas que estaban venciendo y que ya no nos querían renovar los bancos por el miedo de que volviese el kirchnerismo". Se deduce, si uno tiene la ingenuidad de creerle a MM, que el miedo al “populismo” fue desproporcionado, tan ilegal y desmedido como el préstamo otorgado y que, a pesar del volumen de crédito, no fue suficiente para para parchar el desquicio económico que dejaron los pupilos del Cardenal Newman y los CEOs invitados al banquete, ya que el peronismo se hizo finalmente con el gobierno nacional.
Ahora, en plena campaña, nuevamente la oposición pone el tema de la deuda en agenda. Aunque la deuda externa en la gestión de JxC creció U$S 100.000 millones como lo expresó en Ministro Guzmán, muchas figuras de la oposición salieron en plena campaña a justificar, con manifiesta mala fe, que Alberto Fernández es el que está endeudando a la Argentina. Macri y Vidal son los voceros del absurdo mientras el coro de periodista amigos intenta instalar sin éxito el desatino. Sin dudas que el espíritu de las PASO sirve también para ir revelando esta ambición de restaurar el país para pocos con el que sueña el neoliberalismo.
Por su parte Rodríguez Larreta abandonó toda moderación para explotar electoralmente la grieta. "El domingo tenemos que elegir entre dos modelos de país muy distintos" dijo en su arenga de cierre de campaña de su candidato en la provincia de Buenos Aires, Diego Santilli, quien hizo el enroque con María Eugenia Vidal, para encabezar la lista de diputados nacionales en ese distrito. “Horacio presidente” ha perdido el pelo pero no las mañas: Ya había mandado un mensaje para endulzar el oído de los empresarios, proponiendo abaratar el despido de los trabajadores eliminando las indemnizaciones y reemplazándolas por un seguro. Otro síntoma de un pasado ominoso que una minoría intenta reestablecer. 
En Mendoza la campaña se mantenía en un registro bajo y sin demasiadas estridencias, hasta que Cornejo tuvo a su cargo un cierre plagado de agresiones hacia la lista que encabezan Fernández Sagasti y Bermejo, hechas al parecer para motivar el voto más rancio y gorila que podría llegar a optar por no concurrir el domingo. Más allá del exabrupto, motivado en algún focus group seguramente, la dialéctica discursiva de los dos principales contendientes parece ser “Defendamos Mendoza de las amenaza que representan las políticas nacionales” o “Vamos a Buenos Aires a gestionarlas para que se hagan efectivas en este suelo”. 
Respecto de las terceras fuerzas, se puede decir que no destacan por tener un perfil ideológico claro, salvo el caso del Frente de Izquierda. Lo dicho para los frentes más grandes, también es válido para las expresiones menores. Entre los que más esperanzas tienen para noviembre se anotan el Frente Vamos Mendocinos (PD, Carrió y otros), El Partido Verde (Fugazotto, más los ex Protectora) y el FIT, que tendrá interna por primera vez. En un segundo lote aparece el Partido Federal con Ianizzotto a la cabeza y la escudería de Alberto Rodríguez Saá llamada Compromiso Federal. Aunque en verdad ninguno de ellos logró establecer una corriente de cercanía con el electorado que le permita incidir con porcentajes significativos para tener aspiraciones reales de ocupar, al menos, bancas en la Legislatura Provincial. Pareciera regir una especie de ley de dispersión sobre aquellos votantes que no apoyarán al oficialismo provincial o a la principal fuerza opositora. 
Los indecisos, que según los encuestadores oscilan entre el 7 y el 9%, los más de 30 mil potenciales nuevos votantes menores de 18 años (que no están obligados) y la falta de interés de un sector del electorado, en especial el sub-30, hacen presagiar cambios en las previsiones de los comandos de todas las fuerzas con aspiraciones. Tampoco deberá desdeñarse el voto en blanco, sin peso específico por sí mismo, pero descriptivo del momento que atravesamos. Las consecuencias, si no definitivas, al menos aclararán un panorama que se enturbió demasiado producto de la falta de discusiones de fondo.
Las PASO crean un clima social, anticipan un desenlace que en las actuales condiciones favorecen a la alianza gobernante. La falta de liderazgo, de propuestas y la eterna letanía de la amenaza populista desvanecen las chances electorales de la derecha argentina. Lejos del escribir el epitafio del peronismo y sus aliados con el que sueña el conservadorismo argentino, Alberto y Cristina aspiran a derrotar definitivamente los espectros del pasado para abrir paso a los beneficios que ya se perciben en el futuro.  


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