Columnistas // 2021-09-04
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PANORAMA POLÍTICO
La semántica es una garcha
En una campaña electoral donde se ha licuado el sentido de las palabras y las propuestas están ausentes, el gobierno nacional centra su estrategia en base a unidad, vacunas y recuperación económica. En Mendoza, el radicalismo esconde su pasado reciente y pone todo lo que tiene en el cuarto oscuro.


La semántica es una rama de la lingüística dedicada al estudio del significado de las palabras, y también de su contexto. Esta breve cita viene a cuento del abusivo y amañado uso de frases dichas y reutilizadas para otros fines que se percibe en la campaña nacional, siempre surgidas a partir  clamorosas indignaciones mediáticas. Y en esto no libramos de responsabilidad a quienes las profieren, sin tener en cuenta el momento y el lugar que ocupan, ya sea que se trate de candidatos o ministras. Así, se construyeron memes, mensajes escandalizados, editoriales y programas enteros sobre expresiones tales como la de Victoria Tolosa Paz: “en el peronismo se garcha” y la mucho más desatinada de la ministra Sabina Frederic “Suiza es más tranquilo pero más aburrido”, referida a la inseguridad en el conurbano bonaerense, que contó hasta con una réplica del embajador suizo. 

Por cierto que no tiene igual tratamiento expresiones utilizadas en cualquier momento para realizar comparaciones antojadizas denigrantes para con Venezuela o Burkina Faso. Tampoco requieren el mismo nivel de denostación y sesudos análisis periodísticos la frase tremendamente clasista y discriminatoria de la otrora gobernadora bonaerense y hoy candidata porteña María Eugenia Vidal: "Una cosa es fumarte un porro en Palermo un sábado a la noche, relajado con amigos o en pareja. Otra cosa es vivir en la villa, rodeado de narcos, y que te ofrezcan un porro". Un verdadero poema sociológico! Este nuevo capítulo de irritación premeditada ciertamente es un reflejo de la inexistencia de debates útiles y de fondo que poco conviene a quienes gobernaron hasta hace poco.

En Mendoza, unas cuantas semanas de campaña intensa, poco presencial y sobre todo poco propositiva, han bastado para afirmar que estas elecciones de 2021 son totalmente atípicas. Y esto es así por varias razones: la primera de ellas es la que ya hemos anticipado, la falta de contacto cara a cara entre las y los candidatos con sus potenciales votantes. Otra, la falta de  una dinámica agonística entre Frentes, Partidos y fundamentalmente entre ideas o “modelos”, a los que supuestamente representa cada uno, más allá del rótulo que lleven en la boleta.

Entendemos que una elección legislativa no es una confrontación de individualidades sino más bien un juego en el que se trata de sumar masa crítica en los diferentes bloques legislativos para solidificar una propuesta de gobierno, fortalecer posiciones opositoras  con aspiraciones o simplemente constituir espacios de representación con voz y voto. No obstante, la identificación de posiciones suele darse a partir de proyectos concretos que manifiesten estas intenciones. Nada de eso ocurre hoy. Las propuestas brillan por su ausencia y se escuchan más bien expresiones voluntariosas de trabajar o fastidio calculado a los “políticos”, como si la participación en una votación no fuera la expresión más palmaria de que quien nos habla desde estas posiciones negacionistas no lo fuera.

Así el oficialismo provincial busca ocultar su pertenencia al espacio que gobernó el país hasta el 2019, con las secuelas conocidas. Sin decir palabra, se golpean el pecho alegando un mendocinismo inquebrantable que tiene buena prensa, sobre todo en la prensa con pauta. Pero sin ninguna propuesta. La definición de su ideario está a cargo del gobierno a través de spots que repiten generalidades sobre defensa de la libertad, protección del trabajo (?), apoyo a la actividad económica (??) y otros logros difíciles de probar desde la experiencia ciudadana. 

En cuanto a la dinámica de campaña, su confianza se respalda en las principales cabezas de lista, Cornejo-Suárez-Cobos, los que los llevó a simular una contienda interna representada por un sector empresarial que los respalda y fragmentos demócratas residuales que se quedaron en CM llamada Cambia ya, la mayoría de ellos funcionarios y funcionarias. La idea es restarle sustento a la boleta de Vamos Mendocinos, menjunje que incluye al PD, a partidarios de Carrió y a otros allegados inclasificables, compitiendo en el espacio liberal en materia económica y conservador en todo lo demás.

Si bien son ocho listas las que presentan candidaturas en todas las categorías, la realidad es que fuera de CM y el FDT, tratan de buscar su lugar bajo el sol como terceros en discordia. Sin entrar en demasiados detalles, que abordaremos en la próxima semana, se puede decir que la mayoría busca pescar en la pequeña laguna que dejan los votantes ya definidos. De acuerdo a una estimación basada en las últimas cuatro elecciones, este porcentaje fluctuaría no más allá del 30%, a repartir entre las 6 listas. Como novedades se puede mencionar que el FIT tendrá por primera vez una contienda interna; que Mario Vadillo y Marcelo Romano, viejos compañeros de ruta de Ramón y cofundadores de Protectora, encabezan hoy las listas del Partido Verde; que el titular de la gremial agroganadera CONINAGRO, Carlos Iannizotto, aspira a relanzarse en el Congreso a partir de la Lista del Partido Federal, un remis de la política que siempre está dispuesto a activarse cuando la oferta es buena.

En este abúlico contexto, estuvo el ministro Martín Guzmán y su equipo económico en Mendoza, recorriendo una intensa agenda. En ella se incluyó una visita a la recientemente potenciada IMPSA, tuvo un encuentro con empresarios industriales y turísticos mendocinos y una conferencia dictada en la UNCuyo titulada “Tranquilizar la economía”. En todo el periplo estuvo siempre acompañado por la Senadora Fernández Sagasti y Adolfo Bermejo. Lo más trascendente que dejó su visita fue que anunció una pronta corrección en cuanto a la proyección de crecimiento del PBI, que ahora se prevé en un 8%.  “Vemos aparecer mucho la palabra ‘rebote’, pero en realidad lo que nosotros consideramos es que es el resultado de políticas económicas concretas que mantuvieron viva las capacidades productivas de la economía”, dijo. El principal objetivo es la creación de empleo genuino. En otras palabras, el ATP, el REPRO, el IFE y otras herramientas mantuvieron robusto al tejido productivo y permitieron que hoy la economía pueda estar en este sendero de la recuperación. El impacto de la visita fue intenso, aunque intentó ocultarse restando cobertura de prensa, sobre todo audiovisual.

Un sector productivo donde se verifica lo expresado por Guzmán es el de Pymes, que muestra un gran crecimiento interanual. La producción de la industria de Pequeñas y Medianas empresas en la Argentina creció 36,3% en julio frente a igual mes de 2020 y 3,8% respecto a junio pasado, con datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

"En un mercado impulsado por transferencias de ingresos desde el sector público al privado que está ayudando a mover el consumo, la producción de las Pymes Industriales siguió recuperándose. También la normalización de las actividades, el repunte de las exportaciones, la buena performance del agro y de la construcción, van traccionando tanto al consumo como a la industria que lo abastece", destacó el Informe.

Si se compara respecto a julio de 2019, la producción creció 17,9%, con diez sectores que produjeron más y uno que produjo menos. El mayor incremento fue en Productos metálicos, maquinaria y equipo (34%).

En el plano del conflicto salarial planteado por AMPROS, finalmente fue aceptada por una parte del sector de los trabajadores de la salud al que representa y resistida fuertemente por los médicos residentes, quienes reclaman mejores condiciones de trabajo, una reforma a la ley de residencias y remuneraciones acordes. Su postura presagia la continuidad del conflicto pero con menor intensidad, que justamente era lo que buscaba el gobierno de Suárez. Por eso, también habilitó el diálogo con los judiciales que piden al menos la misma pauta de aumento dada a AMPROS (45%) y que no sean descontados los días de paro. Un antecedente que revuelve las tripas cornejistas.

Mientras en nuestra provincia discurre esta campaña sin empatía, lo cierto es que el próximo 12 de setiembre millones de ciudadanos argentinos concurrirán a las urnas para transformar en las PASO a los precandidatos en candidatos definitivos que los representarán en el Congreso Nacional en el próximo periodo. Para participar en elecciones generales del 14 de noviembre, las fuerzas políticas anotadas deberán alcanzar al menos el 1,5%. Se renuevan la mitad de la  Cámara de Diputados (127) y un tercio de los miembros del Senado (24). 

La atención estará sin dudas puesta en el desempeño de las grandes coaliciones mayoritarias: por un lado, el oficialista  Frente de Todos (FdT) y por otro, el conglomerado opositor de Juntos por el Cambio (JxC). Esta atención está justificada ya que ambos Frentes aglutinan alrededor del 80% de los votos válidos que se han emitido en los últimos tres comicios nacionales. 

Con el trágico telón de fondo de la pandemia, que ha profundizado en el mundo, y también en Argentina, los ya altos niveles de pobreza e indigencia social, el gobierno de Alberto Fernández enfrenta estos comicios munido de tres potentes  argumentos: el buen manejo de la pandemia, los  auspiciosos  síntomas de  la recuperación de la actividad económica y la estrategia política de la unidad de la coalición que sostiene al gobierno.

Según un reciente estudio Our World in Data una de las bases datos más confiables del mundo en materia  epidemiológica, citado por Raúl Kollmann, revela que el gobierno argentino fue uno de los que mejores resultados obtuvo en el manejo la crisis sanitaria, si se la coteja con otros países del mundo. Camas, respiradores y cuarentena estricta fueron los aciertos. En términos comparativos nuestro país  tuvo un 12,6% más de muertos que en el promedio de los cinco años anteriores, 2015 a 2019. Esto lo ubica en relación a la pandemia, en términos estadísticos, mejor posicionado por ejemplo que  los Estados Unidos (20,5), Brasil (19,8), España (17,8), Chile (16,9) o Italia (15,4). Incluso Argentina estuvo por debajo del promedio de la mortalidad a nivel mundial que estuvo en los 14,3 fallecidos por encima de los cuatro años anteriores. Hasta la misma OMS destacó que Argentina tomó  medidas  “manera rápida, audaz y con firme decisión”. Y como broche de oro a este extenuante esfuerzo este 25 de agosto Argentina superó las 50 millones de dosis recibidas contra el Covid-19, desde que llegaron la primeras dosis en diciembre de 2020. 

Esto revela la existencia de un Estado presente como señaló Santiago Cafiero. Virtud política de Alberto Fernández haber privilegiado el cuidado de la salud. Las posiciones  negacionistas estuvieron bien representadas por Macri, quien irresponsablemente diagnosticó que esta grave enfermedad respiratoria “es un poquito más que una gripe” o en la “inmunidad de rebaño” que le propuso el ex presidente  al gobierno al inicio de la pandemia.  O como recordó  AF  en Tecnópolis que afirmó que mientras hoy se cuida la salud de la población, en la gestión de Mauricio Macri “el Ministerio de Salud había desaparecido y en los galpones de la Aduana se vencían vacunas”. 

Queda claro que AF nunca creyó tampoco que la única alternativa para los argentinos era contagiarse y morirse  a cambio de salvar la economía.  Por el contrario, al evitar el falso dilema  salud o economía,  jerarquizó y fortaleció el sistema público de salud y adoptó decenas de medidas para paliar la situación de los trabajadores, desempleados y pequeñas y medianas empresas. Solo para señalar algunas, se destacan:

Eximió del pago del Impuesto a las Ganancias a 1.267.000 asalariados, entre trabajadores y jubilados. Estableció los RePro (1 y 2) que es un subsidio del Estado a los salarios de los empleados de empresas que se declaren con problemas para cumplir con sus compromisos. Puso en marcha el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE)  una prestación monetaria no contributiva de carácter excepcional destinada a compensar la pérdida o disminución de ingresos de personas afectadas por la emergencia del coronavirus.  Habilitó  préstamos a tasa 0 % para distintos sectores de la economía, en particular para monotributistas. Fijó la prohibición de despidos y suspensiones durante la pandemia. Estableció un fondo de auxilio para prestadores turísticos. Amplió el reintegro del 15% para compras con tarjeta de débito hasta el 31 de diciembre de 2021 para personas jubiladas y pensionadas que cobran el haber mínimo y titulares de la Asignación Universal por Hija/o (AUH) y por Embarazo (AUE). Fijó un bono para las personas jubiladas y otorgó el reconocimiento de años de servicio por tareas de cuidado; brindo apoyo extraordinario a la cultura y la lista podría  continuar extensamente. 

En esta misma línea de favorecer el acceso de los sectores más golpeados a los alimentos esenciales, el gobierno volvió a prorrogar hasta el 31 de octubre las restricciones impuesta a las exportaciones de carne  "En el corto plazo la herramienta de limitar las ventas al exterior es indispensable para garantizar el acceso de las y los argentinos a la carne vacuna frente al fuerte aumento de los precios a las y los consumidores", sostiene el texto publicado en el Boletín Oficial. Previsiblemente se “molestaron” los frigoríficos exportadores y los dueños de las vacas. También los periodistas que le hacen el aguante. Nada nuevo bajo el sol.

El martes, el Presidente volvió a enfatizar esta línea de trabajo. Lo hizo en Tecnópolis en un encuentro federal del Frente de Todos, del que participaron gobernadores y candidatos a diputados y senadores de las distintas provincias, todo bajo la consigna central de la campaña, "La Argentina que queremos". Allí remarcó que "llegó el momento del crecimiento" y ratificó su propuesta de producción y desendeudamiento. Los mismos conceptos se  habían volcado en la reunión en el plenario de Secretarios Generales en la CGT donde se reiteró que este es el único proyecto que prioriza la  inversión, producción y el trabajo. 

Así como en el plano regional es un momento de disputas con el neoliberalismo siempre presente, también Alberto afirmó esta semana que “Miraba que la oposición decía que no tiene voluntad de dialogar con el Gobierno porque hay dos modelos de país en pugna. Estoy de acuerdo, por primera vez les doy la razón". 

Tal vez de los resultados electorales que se reflejen en las elecciones de este difícil 2021, dependerá la supervivencia del neoliberalismo macrista. Si el gobierno continúa avanzando con soluciones concretas para los problemas cotidianos de la gente y sea capaz de  abrir  una luz de esperanza que saque del desánimo y la apatía a millones de argentinos, se habrán justificado los enormes sacrificios realizado por una sociedad que, no puede volver a caer, en manos de quienes, priorizando sus propios beneficios, destruyeron en cuatro años el país.     

 


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