Columnistas // 2020-12-29
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Eliminación de la pobreza extrema en China y perspectivas para América Latina
China anunció hace muy poco que erradicó la pobreza extrema en todo su extenso territorio. Es un logro extraordinario que no ha conseguido ningún otro país emergente. Desde una América Latina azotada por la desigualdad y la pobreza estructural, nos parece que dicho asunto merece difusión, análisis e investigación.

La organización institucional que ha logrado China para obtener y mantener información detallada acerca del nivel de ingresos de las familias más afectadas por la pobreza extrema es de fundamental importancia.

China anunció el 23 de noviembre de este año 2020 que erradicó la pobreza extrema. Semejante acontecimiento merece tener una mayor difusión informativa, así como aumentar el nivel analítico y todo tipo de investigaciones. 

Los logros de China en el alivio de la pobreza han sido extraordinarios. En 1978, la pobreza extrema era del 80 por ciento en ese país. Pero desde entonces, a partir del proceso denominado de Reforma y Apertura, más de 800 millones de personas han superado la pobreza. Cerca del 70 por ciento de la reducción de la pobreza en el mundo tuvo que ver con los avances de China en ese sentido. 

Los chinos han conseguido erradicar la pobreza extrema en plena pandemia de COVID-19 mientras los contagios, muertes y la pobreza crecen en Europa, Estados Unidos y por supuesto, también en América Latina. 

A pesar de todo lo anterior, en América Latina todavía hay poco conocimiento acerca de este logro. En ese sentido, vale la pena mencionar una excepción. Se trata de un libro publicado recientemente, y que ha sido consultado para la elaboración del presente artículo, compilado por los periodistas e investigadores Néstor Restivo y Gustavo Ng, publicado por la Universidad de Congreso en Argentina y titulado China, la superación de la pobreza 

En dicho texto, que cuenta con la colaboración de Shanghai International Studies University y Xi’an International Studies University se explica que la Reforma y Apertura lanzada por Deng y continuada hasta hoy en sus diversas fases ha logrado erradicar la indigencia, meta buscada para antes del centenario de la fundación del Partido Comunista de China, en 2021, y avanzar en acorralar a la pobreza para que, en 2049, cuando la República Popular también cumpla un siglo de vida, según el Gobierno se alcance la meta de ser un país «socialista, moderno, próspero, fuerte, democrático, civilizado y armonioso».

Lo que China consiguió proporciona una experiencia valiosa para otros países en desarrollo y puede ser una fuente de conocimiento por sus prácticas efectivas en la reducción de la pobreza. Sin embargo, la mayoría de los grandes medios de comunicación de la región han tomado la decisión de ocultar esta información.   

El Banco Mundial publicó hace poco un informe, en el que prevé que “la pobreza extrema mundial aumentará por primera vez en más de 20 años…, como consecuencia de la convergencia de la pandemia de COVID-19, los conflictos y el cambio climático”. Entre 88 millones y 115 millones más de personas caerán en la pobreza extrema.

La misma institución informa que 720 millones viven en pobreza extrema en todo el planeta y, según el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, unos 265 millones están sufriendo de hambre.

En América Latina, casi la mitad de la población sufre problemas asociados a la pobreza y un tercio está hundida en la pobreza estructural. De modo que sería natural que la región se interese por el proceso que realizó la República Popular China para salir de la pobreza extrema.

La organización institucional que ha logrado China para obtener y mantener información detallada acerca del nivel de ingresos de las familias más afectadas por la pobreza extrema es de fundamental importancia. Los gobiernos en América Latina muchas veces no poseen la información completa ni organizada para poder aplicar soluciones en el alivio de la pobreza. Sin un sistema de información adecuado es muy difícil establecer un diagnóstico sobre el cual trabajar.  

Es también interesante el desarrollo de la infraestructura de transporte y comunicación que China proporcionó a los agricultores de zonas alejadas de las grandes ciudades, para mejorar acceso a los mercados y a los servicios. También se realizó un trabajo muy importante con la agricultura familiar y de pequeña escala, que generalmente tiene un impacto rápido en la reducción de la pobreza. 

Otro punto muy importante han sido los programas de microcréditos que se han aplicado en China y que permitieron que millones de personas realicen emprendimientos con créditos pequeños, baratos, para desarrollos productivos a nivel familiar o municipal.

El combate a la pobreza realizado por China, ha tomado en cuenta también programas específicos para niños, personas con discapacidad y minorías étnicas. El gobierno construyó recetas propias teniendo en cuenta la cultura, las tradiciones y las capacidades de las diferentes poblaciones. 

El presidente de China, Xi Jinping, utiliza reiteradamente la idea de destino compartido de la humanidad. El concepto trasciende todo tipo de diferencias en la sociedad humana y apunta hacia los mayores beneficios posibles para todos. 

La reducción de la pobreza y la movilidad social ascendente en China contiene el impulso a la demanda de bienes y servicios en todo el mundo. Con una población de 1400 millones de personas y un sector de ingresos medios que cuenta con más de 400 millones, China posee la clase media más importante del planeta. 

Este hecho representa una gran oportunidad para todas las economías de América Latina que pueden encontrar en ese país un socio de largo plazo para elaborar y vender productos y servicios de mayor calidad y en gran cantidad.  

Si Latinoamérica puede recuperarse relativamente de la crisis producida por el COVID-19, será también en gran medida gracias a la capacidad que tenga de diversificar sus relaciones, y uno de los actores más importantes será la República Popular China. Dicho país ya es el mayor socio comercial y la principal fuente de inversión para muchos países latinoamericanos. En cuanto a la reducción de la pobreza sería bueno intensificar los lazos, intercambios, mecanismos, e instituciones entre las cuales la lucha contra la pobreza sea un objetivo común de ambas regiones. 

Se hace muy importante reforzar el conocimiento mutuo entre las dos partes. Uno de los problemas principales de la etapa actual de la relación entre China y América Latina es el desconocimiento mutuo, lo cual genera desconfianza, prejuicios y atrasa la posibilidad colaboración.

Que la República Popular China haya logrado erradicar la pobreza extrema pone de manifiesto, primero, que es posible. Requiere de perseverancia y voluntad política para trabajar con respuestas adaptadas a las condiciones locales.

Pero, por otro lado, el éxito de China debería hacer reflexionar a los países occidentales que no han solucionado el problema e incluso se observa que va empeorando. 

En China, ha sido la acción decidida del gobierno y del Estado la que ha permitido alcanzar este resultado. Una gran planificación estratégica con fuerte inversión pública combinada con el aporte de las regiones más desarrolladas del país, incluyendo muchas empresas, estatales y privadas. Todos estos actores, bajo la coordinación y conducción política del Partido Comunista de China, destinaron durante años parte de sus esfuerzos y recursos a contribuir al desarrollo de las zonas más empobrecidas. 

América Latina tiene un tercio de su población estructuralmente hundida en la pobreza, y la pandemia de COVID-19 empeoró la situación. Analizar lo que hicieron aquellos que lograron erradicar este flagelo puede ser una buena decisión.   

 

 

 

*Se puede descargar gratuitamente el libro China, la superación de la pobreza en el documento aquí debajo. 

 

 


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