Columnistas // 2020-08-08
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Trump y el fracaso de los “economicistas”
Cuando llegó la pandemia algunos presidentes de países muy importantes decidieron priorizar las actividades económicas por sobre el cuidado de la población. Sin embargo, meses después se comprueba que esta decisión condenó a miles de personas a la muerte e igualmente no se evitó una profunda crisis económica.


Economicista es alguien que analiza los fenómenos sociales dando preferencia a los factores económicos. El “economicismo” es la doctrina que concede a los factores económicos supremacía sobre todos los demás. Es decir, la reducción de todos los hechos sociales a su aspecto económico. 

El estudio de la economía, en cambio, nace con el ser humano y es tan antiguo como la filosofía y la política. Los economistas estudian cómo generar y distribuir recursos para satisfacer de la mejor manera las necesidades de las personas y las sociedades. 

Cuando explotó la crisis provocada por el coronavirus se generó el falso dilema entre defender la economía o proteger la salud. Entre los supuestos defensores de la economía se encontraban varios presidentes de países muy importantes. El máximo exponente fue, obviamente, Donald Trump de los Estados Unidos. Le seguían muy de cerca Boris Johnson del Reino Unido y Jair Bolsonaro de Brasil. 

Sin embargo, algunos meses después los datos confirman que la visión economicista no solo condenó a muerte a miles de personas, sino que además no contuvo en lo más mínimo el derrumbe económico. 

Las autoridades de Estados Unidos anunciaron hace unos días la caída récord de la economía del país en un 32,9% en el segundo trimestre (abril a junio). La estimación del Departamento de Comercio en relación con la disminución en el segundo trimestre del producto interno bruto marcó la mayor caída registrada desde 1947.

La drástica caída en el segundo trimestre sigue a otra, del 5%, en el primer trimestre, durante el cual la economía estadounidense oficialmente entró en recesión. A su vez, el gasto de los consumidores, que supone dos tercios de la actividad económica en Estados Unidos, se contrajo un 34,6%. Al mismo tiempo, las solicitudes de ayudas por desempleo también vuelven a subir. El desempleo fue de 11,1% en junio, levemente más bajo que la tasa de 14.7% que vio Estados Unidos en abril. La cantidad de personas que actualmente reciben beneficios de desempleo del gobierno es de 30 millones, aproximadamente el 20% de los trabajadores estadounidenses.

Pero además, la pandemia aún se encuentra fuera de control en algunas regiones, especialmente en estados con gobiernos republicanos como Florida y Texas que están experimentando un repunte de los contagios. Sin olvidar la peor cifra de muertos en todo el mundo: más de 160.000 vidas se han perdido en Estados Unidos por coronavirus a la fecha.  

A este caos sanitario y económico, el presidente Trump sumó la incertidumbre política al sugerir la posibilidad de retrasar las elecciones previstas para el próximo tres de noviembre. A través de su cuenta de Twitter argumentó que podría haber fraude en el voto por correo. Hace algunos meses su rival a la presidencia, el demócrata Joe Biden, había advertido que el líder republicano iba a hacer todo lo posible por retrasar la elección

El cambio de fecha debería votarse en el Congreso y los demócratas son mayoría en la Cámara Baja. El presidente esbozó la idea en plena caída de la actividad económica y con las encuestas mostrándolo entre 10 y 15 puntos por debajo de su rival. Aplazar los comicios sería un acontecimiento único que no se produjo ni durante la Guerra de Secesión o la Segunda Guerra Mundial.

Donald Trump mientras tanto insiste en que podría no aceptar los resultados que muestren las urnas porque prevé que estarán manipulados. Eso llevaría el caso a los tribunales de justicia, provocando el caos político.

El presidente de los Estados Unidos busca revalidar su mandato en un contexto económico y sanitario desastroso. La pandemia lo muestra cada vez más parecido a lo que siempre fue. 

 


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