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Un proverbio africano dice que “Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de cacería seguirán glorificando al cazador”. El negacionismo abarca distintos momentos de la historia y en este caso apunta directamente a la Guerra del Paraguay, conflicto bélico en el que se vieron implicados Argentina, Uruguay y Brasil frente a Paraguay.
El artículo de la historiadora Luciana Sabina, publicado en un matutino mendocino, se titulaba “El mito del genocidio paraguayo”. El mismo sostenía fundamentalmente que en Paraguay no hubo tal genocidio y que además la guerra no fue la razón de la mayoría de las muertes en el vecino país.
Rara vez estas notas tienen una gran repercusión en los medios de comunicación y las redes sociales, pero por tratarse de una historiadora con cierta fama en las redes sociales generó un gran revuelo.
En el libro “Los cínicos no sirven para este oficio”, el reconocido periodista Ryszard Kapuscinski asegura que “todo periodista es un historiador. Lo que hace él es investigar, explorar, descubrir la historia en su desarrollo”. El mismo autor sostiene que es imposible desideologizar la noticia y que, si bien se trabaja con datos y fuentes, lo que se hace con ellas es tomarlas desde un determinado punto de vista que uno –o el medio- elige.
La historiadora incluso acusó al pueblo paraguayo de victimizarse históricamente tras la guerra y justificar de esa manera la actualidad del Paraguay.
Es interesante como hay pueblos que generan su identidad en base a considerarse "víctimas" y de allí su incapacidad para avanzar, de allí vienen todos sus males, etc. Los latinoamericanos debemos empezar a mirarnos realmente para salir del pozo.
— Luciana Sabina (@kalipolis) 7 de enero de 2018
Entonces, si hablar del presente es hablar de la historia en su desarrollo y no es posible “desideologizar” la noticia ¿se puede con la historia misma? En algunas reflexiones de los docentes e historiadores Yamil Chalabe y Fernando Olivares procuraremos encontrar las respuestas.
En torno a esta polémica, Olivares sostiene que “todos aquellos que se declaren neutrales, son liberales”. Y añade que “historiográficamente el liberalismo ha ‘ayudado’ a los neutrales. Mientras siguen algunos patrones de escritura como el ‘hecho ya en sí’ de querer desmitificar”.
Por su parte, Chalabe asegura que Sabina “exagera las tesis del revisionismo histórico más militantes, pero parada sobre las tesis de la historia liberal decimonónica, que busca renovarse a través de las redes sociales y la literatura de supermercado”.
Las críticas a la nota publicada fueron multitudinarias, tanto en Argentina como en Paraguay. La historiadora sostiene que “hay falta de fuentes en la historia que cuentan los paraguayos”. A lo que Chalabe responde que “si hay escasez de fuentes respecto de lo ocurrido en la guerra es porque las fuerzas brasileras quemaron, entre otras cosas, el archivo histórico de Paraguay”. Y apunta que “la última batalla, los paraguayos las pelearon con niños, mujeres disfrazadas y muñecos, ante la escasez de hombres”. Es decir, los argumentos históricos de Sabina tienen tantos o más intereses que los q ella critica.
La Guerra del Paraguay o la Guerra Grande
El docente e historiador Fernando Olivares apunta que según algunas fuentes “amparados en lo que dice Milciades Peña en ‘Las masas y las lanzas’ Paraguay en verdad había logrado estadísticamente niveles productivos envidiables en la región. Teniendo en cuenta que los países americanos se habían inclinado por los modelos agroexportadores y el monocultivo”.
“Como el Paraguay carecía de una clase social que monopolizara las palancas del estado y la economía y en cambio, tenía un estado centralizado en la figura del mariscal López. Pronto los conflictos de intereses se manifestaron, ya que el Paraguay deseaba exportar sus productos por el Rio de la Plata, pero se encontraba conque los gravámenes de la oligarquía porteña encarecían los productos” señala Olivares.
“Detrás estaba el imperialismo inglés, deseoso de cooptar ese mercado paraguayo” subraya el docente. Y añade que “de esta manera controlaría toda la cuenca fluvial que desembocaba en el Plata”. Además, señala que “tanto la Argentina como el Brasil estaban ligados económicamente con esta potencia, no así el Paraguay, que tenía otros abastecedores como los Estados Unidos”.
Cuando los historiadores niegan las consecuencias que la guerra tuvo en el desarrollo de Paraguay, ningunean algunas de las cuestiones más elementales que se dieron tras la misma. “Las consecuencias de la guerra fueron funestas” sostiene Olivares y asegura que “la guerra trajo consigo la pérdida de las tres cuartas partes de los varones en edad productiva; el tratado de paz incluyó la pérdida de territorio, y el empréstito inglés para reconstruir el país”. No solo eso, sino que continúa con “la destrucción de los ferrocarriles y la matriz productiva paraguaya. Nunca se pudo reponer de esa catástrofe, pues Paraguay no ha vuelto a tener una perspectiva nacionalista tan fuerte como aquella”.
La batalla cultural de la derecha
El aparato cultural de los sectores hegemónicos está dando la batalla en varios frentes. “No es casualidad que en los diarios salgan estos escritos” sostiene Olivares. “Me parece que, viendo el panorama general de América Latina, la derecha quiere dar la batalla cultural a como dé lugar” asegura.
Discutir la historia –y sus ecos en el presente- no parte de la inocencia ni la falta de ideologías. Además, cuando se lo hace desde los medios de comunicación cabe entender y discutir el contexto en el que se lo hace.
Tal como sostiene Ryszard Kapuscinski “el verdadero periodismo es intencional, a saber: aquel que se fija un objetivo y que intenta provocar algún cambio”.