_

¿Empezar el año con todo? Así fue para el pueblo cubano el 1 de enero de 1959, cuando triunfó la revolución y guerrilleros, campesinos y sectores populares derrocaron al gobierno de Batista. Este lunes se cumplieron 59 años y, a la distancia –en tiempo y espacio-, queremos recordar aquel momento.
Ante este momento, la historiadora y docente Violeta Ayles sostiene que “la revolución cubana para Latinoamérica tiene un doble efecto, uno hacia las clases dominantes y otro para las clases populares”. Y aclara que “para las clases dominantes significó tomar nota de que una transformación social se podía dar en suelo latinoamericano. Hasta ese momento lo veían como algo ajeno”. Por otro lado, sostiene que para las clases populares entró en vigencia la idea de que el socialismo era posible en América Latina.
Hacia dentro de los sectores populares, explica Ayles, la Revolución Cubana sirvió para “notar que los trabajadores y trabajadoras pueden enfrentar al ejército de su propio país y tomar el poder. Y desde allí implementar políticas que beneficien a los sectores populares”.
En este mismo sentido, detalla que “esto tiene distintos matices, las posibilidades no son homogéneas y los impactos van a llegar de manera muy distinta a los sectores que están organizados políticamente y ya tenían al socialismo como un horizonte, e impacta de manera diferente a sectores que no estaban organizados o que no tenían los mismos objetivos previamente. Esto no quita que tuvo un impacto muy fuerte en todos los espacios”.
Dentro de la izquierda latinoamericana, la Revolución Cubana desató importantes discusiones sobre la propia praxis revolucionaria, en torno a la estrategia revolucionaria y las posibilidades de la lucha armada. De hecho, algunos sectores de la izquierda tomaron las banderas del foquismo e instalaron focos guerrilleros en diferentes partes del continente, con dispares devenires. Para estas discusiones, fue muy importante la figura de Ernesto Guevara, el Che.
La impronta del Che
“Es una figura muy fuerte de la revolución, a mí me gusta rescatar su integralidad” señala la historiadora. Y explica, que a veces se muestra un Che un tanto “lavado”. “Es muy común asociarlo a la imagen de rebeldía o coherencia como una cuestión muy moral y ya está. Y es cierto que el Che encarnaba valores morales muy fuertes en torno a cómo debía ser la persona en la sociedad socialista” explica Ayles. Pero se encarga de destacar que “también el Che dio debates muy fuertes hacia dentro de la Revolución Cubana en términos políticos, económicos y culturales. Fue un dirigente de la revolución, un estratega militar y uno de los principales dirigentes junto con Fidel del Movimiento 26 de Julio en los primeros años de la Revolución”.
Guevara, sostiene la entrevistada, llevó adelante muchas discusiones con la Unión Soviética y sobre el proyecto internacionalista. “Lo que genera el Che hacia dentro de nuestra sociedad y en América Latina es que uno se podía jugar la vida por la revolución. Que había tareas para hacer, que la revolución era internacionalista” subraya Violeta.
Es así que, en el marco de lo que generaba el Che, su muerte -8 años después del triunfo de la Revolución- también marcó un hito para América Latina. “Se había dicho muchas veces que habían matado al Che y no lo habían matado. Todo el mundo esperaba que esta vez fuera otra mentira. Después de días de expectativa y cuando finalmente aparecen las fotos esto conmovió” asegura Ayles. Y añade que “conmovió de manera muy variada a distintos sectores, de hecho, hay intelectuales de izquierda o del peronismo de izquierda como Cortázar o Walsh o el mismo Benedetti escriben cosas muy impactados. Estaba la incomodidad de estar escribiendo mientras él luchaba. Cortázar dice “yo tuve un hermano, mientras él peleaba yo dormía” aparece como una cuestión de culpa y de convocatoria a involucrarse aún más con la revolución”.
El papel de los Estados Unidos
Tras una serie de acercamientos diplomáticos durante la gestión de Barack Obama, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca generó un recrudecimiento de las políticas estadounidenses contra la isla gobernada por Raúl Castro.
“EEUU fue el primero en tomar nota de lo que significaba el triunfo de la revolución cubana” sostiene Ayles. “Tomaron nota de que había triunfado una revolución a 90 millas de su territorio y eso cundía como un ejemplo para los obreros, las obreras, los campesinos de todo el continente” valora.
Ante esta situación, explica la historiadora que EEUU “adoptó medidas de lo más criminales contra Cuba, por ahí suele hablarse muy livianamente del embargo y no la política casi genocida para el pueblo cubano. Lo bloquean de todos los abastecimientos económicos”. Y así mismo detalló otra serie de cuestiones inherentes a la relación Cuba-EEUU: “los atentados contra Fidel o las operaciones específicas como la Operación Peter Pan que se llevó miles de niños de la isla. La política que incentivó la emigración cubana, es el único país que tiene residencia inmediata aun cuando lleguen de forma ilegal a EEUU”.
Y a su vez toda una serie de políticas hacia el resto del continente de aislamiento de Cuba: desde la expulsión de la OEA hasta la exigencia del rompimiento de relaciones y todo lo que fue el desarrollo de la Doctrina de Seguridad Nacional. “Por ahí tiene su punto máximo en el Plan Cóndor, pero tiene un montón de eslabones previos. Se dio el desarrollo de una política represiva hacia los sectores populares, el montaje de la Escuela de las Américas en Panamá y esas técnicas que ya habían aplicado los franceses en Argelia con la teoría de la guerra contrainsurgente, la identificación de subversivos, los interrogatorios bajo torturas, la desaparición de personas” puntualiza Violeta.
“Todo lo que fue para nosotras y nosotros la última dictadura militar no fue algo casero ni espontaneo e improvisado por parte de los militares argentinos” destaca la historiadora. Y asegura que “esto tuvo un desarrollo político atrás que incluso enaltece mucho más la Revolución Cubana que, durante más de 50 años de aislamiento, de bloqueo y de una política criminal de los Estados Unidos hacia su población, ha resistido”.
A pesar de todo, la resistencia
La dignidad de Cuba se expresa en la fortaleza que ha tenido para sostener determinadas condiciones para los sectores populares. “Cuba no es el paraíso ni mucho menos” segura Violeta. Sin embargo, en condiciones que para cualquiera podrían ser determinantes, “ha conseguido niveles bajísimos de desnutrición infantil, mejores índices de alfabetización y nivel de vida que muchos otros países que se rigen bajo el sistema capitalista” finalizó la docente.