Columnistas // 2023-09-27
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Ganó Cambia Mendoza: la continuidad de 8 años duros para los y las mendocinas


Los resultados electorales del domingo 24 de setiembre confirmaron las posiciones obtenidas en las PASO, pero resulta conveniente analizar varias modificaciones relativas. Cambia Mendoza se consolida como fuerza hegemónica, contradictoria en sus términos ya que expresa una continuidad que va por su tercer mandato. Le suma un hecho inédito,  el segundo periodo no consecutivo para el ex gobernador Alfredo Cornejo. Sin embargo, los números fríos indican un debilitamiento respecto a las primarias de junio pasado.

Cuadro comparativo elecciones a Gobernador Mendoza: PASO y Generales de 2023

Agrupaciones

1: PASO  11/06/23

%  votos válidos

2:General

24/09/23

%  votos válidos

Diferencia en votos

CAMBIA MENDOZA

421.566

42,68

367.367

36,17

-54.199

LA UNION MENDOCINA

200.433

20,29

275.980

27,17

75.547

ELEGÍ MENDOZA

154.894

15,68

137.038

13,49

-17.856

P. VERDE

44.306

4,49

110.277

10,86

65.971

F. I. T - U

38.986

3,95

39.360

3,88

374

Blancos + nulos

124.343

12,59

84.381

8,31

-39.962

Recurridos/impugnados

3.257

0,33

1.316

0,13

-1.941

Total votos válidos

987.785

100,00

1.015.719

100,00

27.934

Fuentes:

1: https://resultados.mendoza.gov.ar/eleccion230611publico/w+hstconsgenpro-3_3_7_0_0.html

2: https://resultados.mendoza.gov.ar/eleccion230924publico/w+hstconsgenpro-3_3_7_0_0.html

Como muestra el cuadro comparativo entre la PASO y la General, en números redondos,  se incrementan los votantes en alrededor de 28.000; lo que junto al descenso de unos 40.000 votos blancos y nulos, arroja un aumento de 68.000  votos positivos. ¿Quiénes pierden y quienes capitalizan? Cambia Mendoza (Cornejo-Casado), pese a su triunfo, pierde unos 54.000 votos. La Unión Mendocina (De Marchi-Orozco) y el Partido Verde (Vadillo-Fugazzotto)  aumentan 75.000 y 66.000 respectivamente. Elegí Mendoza (Parisi-Ilardo) disminuye unos 18.000 votos. El FIT se mantiene prácticamente igual.

Los medios de comunicación divulgan los porcentajes finales sobre votos positivos, los cuales son los que cuentan a la hora de distribuir bancas legislativas, pero dan una idea sobredimensionada de la representación política real de cada fuerza al excluir los  votos nulos y en blanco, los que generalmente expresan un descontento o rechazo a todas las opciones.

Agrupación

% s/ votos positivos

% sobre votos válidos

CM

39,50

36,17

LUM

29,67

27,17

EM

14,73

13,49

PV

11,86

10,86

FIT

4,23

3,88

Blanco/nulos/recurridos

---

8,43

Total

100

100

Este primer repaso de números señala entonces un doble aspecto del ganador. Cambia Mendoza, pese al lógico desgaste de dos gestiones y sus magros resultados económico-sociales,  mantiene su predominio electoral. A la vez muestra un descenso que relativiza el triunfalismo con el que suele presentarse. Cornejo no pudo captar la totalidad de los votantes de Petri en la interna de Cambia Mendoza. Es la primer minoría con un 36% de votos frente a un 64% de oposición muy heterogénea, la que ahora controlará 10 de los 18 municipios.

Las razones de la continuidad de quienes se presentan como Cambio son variadas y complejas. Han tenido éxito en atribuir toda la responsabilidad de la situación económico-social al mal manejo del Gobierno Nacional. No se hacen cargo del período 2015/19 en que, habiendo cogobernado la nación y la provincia, empeoraron todos los indicadores económicos,  laborales y sociales. Tampoco asumen el estancamiento económico y las pérdidas salariales a las que han sometido a los empleados públicos durante el mandato de Suárez. La cobertura mediática les ha permitido surfear sobre verdaderos negociados; entre otros la fallida licitación a medida de un único oferente de la obra Portezuelo del Viento; la cesión de 12.000 hectáreas ajenas a la empresa el Azufre S.A.; el desconocimiento de la ocupación ancestral de tierras por comunidades mapuches; la reciente concesión de Potasio Río Colorado a una empresa brasilera y una argentina dirigida por José Luis Manzano. La supuesta institucionalidad mendocina es un tenue barniz sobre el manejo discrecional de la justicia y los órganos de control. Apenas oculta que Suárez, en un enroque anticipado,  se hizo elegir senador suplente hace dos años para reemplazar a Cornejo.

En paralelo, una parte de los votantes de Cambia Mendoza, expresan la aceptación de ideas autoritarias y reaccionarias, partidarias del orden, el ajuste y la represión como  elementos centrales de su política. Comparten un profundo odio a las políticas que huelan a populares o progresistas, etiquetándolas como “kirchneristas”, “populistas” y estigmatizando a sus beneficiarios como “parásitos”, “planeros”, “piqueteros”, etc. La foto de unidad Cornejo-Casado-Bullrich-Petri simboliza una ideología que niega los crímenes de la Dictadura de 1976 (casi una apología), reivindica la mano dura y la creación de más cárceles. En lugar de rescatar pibes de la droga, entregar becas de estudio y trabajo,  disminuir el trabajo en negro y la pobreza, se enorgullecen públicamente por aumentar  la cantidad de presos. La UCR actual ha perdido casi todo rasgo democrático y progresista, pasando a disputar el liderazgo de la derecha nacional. Los sectores que genéricamente se denominan nacional-populares y de izquierda debieran prestar atención a esta dimensión cultural-ideológica de la lucha, en la que por ahora se ha perdido terreno.

La Unión Mendocina emergió como una ruptura dentro de Cambia Mendoza y se convirtió en la segunda fuerza con una remontada notable desde la PASO, reduciendo la diferencia de 22  a 9 puntos del porcentaje de votos válidos. Pretende ser una fuerza “realmente nueva”, pero es una construcción a lo Frankenstein,  que unió a dirigentes provenientes del Partido Demócrata, PRO, Frente Renovador, peronismo, radicales y libertarios. Evidentemente ha cosechado votos que expresan intereses muy diferentes, desde conceptos muy localistas como el “Mendo-exit”, seguidores de Milei, viejos conservadores demócratas, emigrados radicales y peronistas, hasta un “voto útil para que no gane Cornejo”.  Pasa a constituirse en la principal fuerza opositora a la UCR, desplazando al peronismo de ese lugar. Es incierto aventurar si perdurará y con qué línea lo hará, dada su heterogeneidad y las diferencias frente a la elección presidencial.

El Frente Elegí Mendoza profundizó su deterioro y tuvo la peor elección del nuevo periodo democrático. Las divisiones internas del PJ, combinadas con un hegemonismo poco democrático, conspiraron contra una real alianza política popular con aspiraciones de transformación económica y social de la provincia. Los caciques departamentales cuidaron sus quintas sin apostar a un proyecto común. También se comprobó (nuevamente) que el sector referenciado en La Cámpora tiene poder para ganar la interna, pero no logra desplegar una política para unificar al resto y ampliar su influencia.

No solo hubo huidas explícitas hacia LUM (ejemplo, el intendente lavallino Righi) sino evidentes guiños y complicidades para votar esa fuerza o para “hacer la plancha”. Valga como ejemplo el caso del departamento San Rafael: en las elecciones anticipadas a intendente, el candidato peronista Omar Félix cosechó 47.500 votos (48,7% de los votos válidos); mientras en la elección para diputados provinciales de toda la 4ta sección (San Rafael, Gral. Alvear y Malargüe) el Frente EM solo obtuvo 25.700 votos (18,7%). Esa diferencia no se explica únicamente por las especificidades municipales.

El Partido Verde hizo una buena elección al más que duplicar los votos de las PASO, arañando el 11% de los votos válidos e incluso superando a EM en algunos municipios (Capital, Godoy Cruz, Guaymallén). El FIT mantuvo sus votos, con cerca del 4%, en un largo estancamiento que marca sus alcances y sus límites. Es una fuerza consecuente, pero con cierto estilo “cliché” que le hace perder la novedad de elecciones anteriores, y un marcado sectarismo que le impide distinguir los colores entre los restantes partidos.

Creo oportuno recordar que el Partido Verde integraba el Frente Elegí en 2019 y lo abandonó luego de las elecciones, reprochando al PJ “quedarse con todos los cargos sin reconocer los aportes de otros partidos a la construcción del Frente”. No es anecdótico, sino un emergente que desafía a las fuerzas populares para replantearse profundamente el tipo de construcción política realizada. La disputa por los (escasos) cargos, los caudillismos y el clientelismo asistencialista han predominado sobre una necesaria práctica de lucha dura y vida sencilla de militantes y dirigentes. Lucha que supera los límites electorales y debiera desplegarse en todos los planos: económico reivindicativo, político organizativo (sindicatos, asociaciones, movimientos) e ideológico-cultural: ¿qué tipo de sociedad y país deseamos construir?

Por último creo pertinente hacer una comparación sobre la evolución histórica reciente, tomando como base el padrón electoral.

Cuadro comparativo Elección General a Gobernador Mendoza 2015-2019-2023

 

21 junio 2015

29 setiembre 2019

24 setiembre 2023

Diferencia

2015/2023

Valor Absoluto

% s/padrón

Valor Absoluto

% s/padrón

Valor Absoluto

% s/padrón

Padrón

1.352.973

100

1.406.082

100

1.488.736

100

135.763

Votos válidos

1.067.728

78,92

1.111.775

79,07

1.015.719

68,23

-52.009

Votos positivos

1.027.830

75,97

1.073.860

76,37

930.022

62,47

-97.808

Blanco/Nulo

37.644

2,78

37.915

2,70

84.381

5,67

46.737

Recurr/Impug

2.254

0,17

0

0,00

1.316

0,09

-938

Cambia Mza

496.569

36,70

554.900

39,46

367.367

24,68

-129.202

La Unión Mend

--

--

--

--

275.980

18,54

275.980

FPV/Elegí Mza

421.665

31,17

389.172

27,68

137.038

9,20

-284.627

Protectora

--

--

93.567

6,65

 

--

--

P. Verde

--

--

--

--

110.277

7,41

110.277

FIT

109.596

8,10

36.221

2,58

39.360

2,64

-70.236

Fuentes:

2015: Consulta de resultados elecciones - Inicio (mendoza.gov.ar)

2019: Consulta de resultados elecciones - Inicio (mendoza.gov.ar)

2023: https://resultados.mendoza.gov.ar/eleccion230924publico/w+hstconsgenpro-3_3_7_0_0.html

En los últimos 8 años el padrón se incrementó en unos 136.000 electores, pero concurrieron 52.000 votantes menos.  Porcentualmente la participación cae del 78,9% al  68,2%. Los votos positivos ( a alguno de los candidatos) también caen en unos 97.000, del 75,9% al 62,4%. Ese es el primer dato que revela un problema estructural. En esta última elección, cerca de 560.000 ciudadanos no concurrieron, anularon o votaron en blanco. Aun restando de esa cifra un porcentaje de personas impedidas de votar por razones de fuerza mayor, queda claro que ese “voto bronca” (rechazo, descontento, escepticismo, indiferencia, hartazgo, etc.) se convierte en una fuerza política, que supera o por lo menos iguala la agrupación más votada. En este caso Cambia Mendoza, con un 25% del padrón, representa el mayor voto positivo, pero su  legitimidad se relativiza al comprobar que solo 1 de cada 4 ciudadanos inscriptos lo acompaña con su voto.

El segundo dato importante se desprende de la evolución de CM: crece de2015 a 2019, llegando a representar el 40% del padrón, y luego pierde unos 130.000 votantes, principalmente a manos de LUM. Esto podría interpretarse como una fractura en el bloque dominante de Mendoza. En 2015 se había producido la coincidencia del “fin de ciclo” en la nación  y la provincia, pero en 2019 triunfa el Frente de Todos nacional mientras sigue Cambia en Mendoza. La decepción causada por el oficialismo nacional, más el flojo desempeño del peronismo provincial, generaron expectativas de un nuevo triunfo y alimentaron la competencia interna en la coalición gobernante, expresando no solo personalismos, sino principalmente intereses y proyectos divergentes.

El FIT, que en 2015 había captado unos 110.000 votos que escapaban a la tradicional polarización peronista-radical de  Mendoza, fue desplazado de ese lugar por Protectora en 2019. Esa fuerza liderada por Ramón y Vadillo fue la gran novedad, pero se dividió: Ramón fue a EM, sin sumar en demasía,  y Vadillo al Partido Verde, el cual dio un gran salto en 2023, capturando votos desencantados.

El gran derrotado ha sido el peronismo y los frentes que armó en cada elección, perdiendo no sólo la gobernación en 2015, sino con una disminución impresionante desde 421.000 a 137.000 votantes (menos del 10% del padrón), los que pasaron a engrosar las opciones ya mencionadas. Reitero entonces una opinión adelantada en una nota sobre las PASO. El peronismo es por cierto un gran movimiento y un partido con miles de afiliados, pero practica con sus aliados una política sectaria, un comportamiento mezquino de disputa de cargos y cuidado de las “chacras”. Dentro del peronismo y de EM hay sectores democráticos, populares, combativos; pero también  existen quienes avalaron la modificación de la ley 7722, desconocen  la preexistencia del pueblo mapuche, concilian con el poder económico. Es necesario dirimir esa contradicción con un programa que de una señal clara a los miles de votantes desilusionados que se han volcado a otras opciones.

Como reflexión final entiendo que Cornejo ganó, pero no se ha fortalecido y llega más debilitado que su antecesor. No podrá culpar a la herencia tras ocho años de gobierno del radicalismo y sus socios. No podrá garantizar gobernabilidad sin resolver los problemas económicos y sociales, recurriendo solo a las multas, los juicios y la cárcel. Se entusiasma con un triunfo de Bullrich-Petri en la presidencial, pero esa moneda está en el aire.

La próxima gran pelea de las corrientes combativas, clasistas, populares, patrióticas, de izquierda, será impedir que las derechas más duras y reaccionarias (la liberal o la libertaria) ganen las elecciones de octubre e impongan un programa que lleve el ajuste y la entrega nacional a niveles inimaginables. Pero aún con un resultado electoral “favorable”, solo la organización y movilización popular podrá encontrar salidas definitivas para las mayorías y para la nación. Eso requiere de un reagrupamiento que aprenda de los errores y derrotas, de la unidad de diversas expresiones políticas que muchas vecen luchan juntas, pero votan separado. Y exige, en esas alianzas, disputar la hegemonía con las direcciones oportunistas, vacilantes y conciliadoras con el bloque de poder dominante. Como, así también, encarar una profunda batalla ideológica-cultural para desarmar el “sentido común” dominante. Después de todo, algo hay que aprender de Milei: sin rebeldía y sin audacia no se podrá tomar el cielo por asalto.


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