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La Unión Cívica Radical cuenta con una rica historia en la participación política de la Argentina. Se trata del partido que abrió las puertas a la participación popular en la democracia, un partido defensor del laicismo, representativo de las clases medias durante gran parte del Siglo XX.
Sin embargo, pese a esta rica historia, de un tiempo a esta parte y de la mano de la conducción del mendocino Alfredo Cornejo, el partido ha tomado una derechización y muestra ribetes antidemocráticos aislados, pero que no dejan de llamar la atención. La postura “rupturista” del actual presidente del radicalismo ha calado hondo en distintas facciones del partido y muestra una cara hasta ahora desconocida de un sector históricamente democrático.
Sin dudas, estos sectores que “han tomado” un partido de bases democráticas fuertes y políticas reivindicatorias de los Derechos Humanos no representan a la totalidad del radicalismo. Sin embargo, la derechización se pronuncia cada vez más desde los referentes.
Polémicas declaraciones, apoyos a leyes de mano dura y endurecimiento del discurso por parte de Cornejo signan estos tiempos en la UCR y han valido amplios repudios en varios sectores de la sociedad, incluso en sectores que se sienten históricamente representados por el centenario partido.
Un día después de la celebración del pasado 17 de octubre, Cornejo había señalado en entrevista con Radio Mitre que “la verdad grieta no es peronista y antiperonista. Es entre la gente que produce y trabaja y se esfuerza para generar riqueza y el sector parasitario que viven de quienes crean riqueza. El peronismo de hoy, que es el kirchnerismo, está representando más a los que no trabajan que a los que trabajan y crean riqueza. Representa al sector parasitario”.
Esta agresividad discursiva del ex gobernador de Mendoza, quien trata de “parásitos” a los votantes del peronismo, tiene su correlato con proyectos presentados en el Congreso de la Nación. Las leyes de “mano dura”, otras veces repudiadas por la UCR, ahora son presentadas por este sector. A principios de mes, el diputado mendocino, acompañado de su par Luis Petri realizaron la presentación del proyecto de “Ley Chocobar”, una garantía de impunidad para los casos de gatillo fácil.
La semana pasada se dio a conocer una serie de declaraciones de la diputada Patricia De Ferrari, quien se desempeña como legisladora de la provincia de Córdoba, donde reivindicaba y pedía el retorno de “los Falcon verde”, símbolo de los tiempos más oscuros de la Argentina. La polémica declaración toma mayor relevancia ya que se trata de una militante del partido que creó la CONADEP e impulsó los juicios a la Junta Militar de la última dictadura.
Sin embargo, tras esos dichos, y bajo la presión social que criticaba fervientemente esos los mismos, la diputada fue repudiada el viernes a la tarde por el Comité Central de la Unión Cívica Radical (UCR) de Córdoba. A pesar de esto, pese a la polémica suscitada, no fue sancionada ni presentó su renuncia.
Tras la polémica, la legisladora aseguró que “era mal interpretado”. Mientras señaló que “no fue clara la redacción”.
El correlato en Mendoza
Mendoza es una de las provincias donde el radicalismo es más fuerte en la actualidad. Se trata de uno de los lugares que gobierna y quien cuenta con algunos de los referentes a nivel nacional, tales como Alfredo Cornejo y Ernesto Sanz.
En este marco, cabe destacar que algunos funcionarios de Mendoza también tuvieron expresiones antidemocráticas o violentas. Tal vez, menos visibles por un blindaje mediático en la provincia gobernada por el propio partido, tomaron menos relevancia.
La presidenta de la Juventud Radical, Daniela Torres, se expresó ante la suba del dólar blue con una llamativa declaración para con el gobierno que sólo lleva 10 meses al frente del país.
En tanto, este domingo 25 de octubre, el Secretario del Bloque de Concejales de la UCR Guaymallén, Rodolfo Nuñez, compartió en sus redes sociales una imagen reivindicando a Pinochet y oponiéndose a la reforma constitucional en Chile.
El legado de Alfonsín
Mucho se discutió hacia dentro de la Unión Cívica Radical cuando los referentes decidieron sumarse al PRO en un frente que buscaba desbancar al peronismo en Argentina. En ese entonces, en las bases del radicalismo comenzó a circular masivamente un discurso de Raúl Alfonsín de 1992. Discurso cuya vigencia continúa y reproducimos a continuación:
“Los radicales hemos cumplido nuestro deber a lo largo de la historia. El problema es cuando no sabemos cuál es nuestro deber, aquí se suele complicar un poco el radicalismo. El partido político tiene dos fines esenciales. Un fin esencial es buscar el poder, sino no es partido político; el otro fin esencial es convencer a la sociedad de que sus ideas son las mejores, hacer docencia, convencer con sus ideas, sus convicciones, su doctrina, su filosofía. Expresarla permanente. Hubo aquí, han supuesto que estos dos fines fundamentales de cualquier partido político en el caso del radicalismo se hacían incompatibles, porque uno estaba en contra del otro; parecía que, si nosotros decíamos nuestras cosas, nuestra ideología, nuestras ideas, nuestra doctrina, nuestras convicciones, estábamos alejando la posibilidad de alcanzar el poder, se perdían votos porque la sociedad –decían– se había derechizado. Por ello se escondieron las convicciones. Nosotros venimos a afirmar que no creemos esto de que la sociedad se haya derechizado, la sociedad estuvo confundida pero cada vez está más clara. Pero, si se hubiera derechizado, lo que tiene que hacer la UCR es prepararse para perder elecciones, pero nunca para hacerse conservadora”.
Vigentes como nunca, las palabras de Raúl Alfonsín, al que muchos de estos dirigentes dicen reivindicar, demuestran de qué manera se ha ido corriendo el eje del radicalismo y, de un tiempo a esta parte, su dirigencia lo ha ido convirtiendo en un partido conservador y asociado a la derecha política y antidemocrática del país.