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El seguimiento de los rebrotes de casos en Corea del Sur evitó que se propagara mayormente la reaparición de una segunda ola de Covid-19 en la península. Según permitió conocer el Doctor Eric Feigl-Ding, la tecnología fue fundamental para el seguimiento.
Cada vez que se habla de los países que mejor han gestionado la pandemia, se pone en relieve el papel de Corea del Sur y cuáles son las herramientas que se han usado.
Acompañando a los testeos masivos que siempre se mencionan, hay una serie de herramientas y seguimiento que invaden la vida privada ¿estaríamos dispuestos a someternos a estos?
Quien permitió conocer en detalle el “combate a la pandemia” por parte del gobierno coreano es Eric Feigl-Ding, especialista en Epidemiología y Economista de Salud. Se trata de un estudioso con más de 16 años de carrera en Salud Pública de la Universidad de Harvard.
Según dio a conocer el médico, se realizó un rastreo para detener 246 casos de epidemia. “Se usaron localización de teléfonos, tarjetas de crédito, listas de clubes nocturnos para identificar a cerca de 5 mil contactos y se envió cerca de 58 mil mensajes de texto a las personas cercanas identificadas por localización del teléfono para alentar los testeos”, explicó el especialista.
De los 41.612 tests realizados desde el 25 de mayo, un total de 35.827 (un 86,1%) fueron realizados a quienes visitaron clubes nocturnos en Itaewon. Además, un 13,9% (5.785 tests) fueron contactos de pacientes ligados a quienes visitaron esos clubes.
El predominio de los casos positivos entre quienes fueron a los clubes nocturnos fue del 0,19%, entre sus contactos un 0,88% y en personas testeadas de manera anónima un 0,06%. La reapertura de clubes nocturnos y bares en Corea del Sur revivió los casos positivos en la península.
Tras la reapertura de los bares, se dieron 246 casos confirmados asociados a los clubes nocturnos; 96 de ellos fueron casos primarios, es decir que contrajeron coronavirus en el lugar; mientras que, 150 fueron “casos secundarios”, o sea a partir de esos casos.
Dentro del número total de casos, 118 viven en Seúl, lo que representa un 47,9%. Mientras que dentro de esos casos fueron 67 (56,8%) casos primarios, 32 (27,1%) casos secundarios, 7 (5,9%) terciarios, 4 (3,4%) cuaternarios, 4 (3,4%) de quinto orden y los otros 4 (3,4%) del sexto orden.
Esto muestra cómo se expandió rápidamente el contagio y de qué manera podía continuar este camino. Con las herramientas mostradas al principio, las autoridades de Corea del Sur realizaron un rastro de 6 grados. Según señala el especialista “testearon y rastrearon hasta el fin de la tierra”.
Los casos positivos relacionados a las salidas a bares continuaron esparciéndose en toda la comunidad. Los casos de COVID-19 relacionados con el brote se identificaron en 9 lugares de trabajo diferentes (empresas, base militar y hospital) y en 6 instalaciones de usos múltiples (pubs, instalaciones de karaoke con monedas y gimnasio).
Según explica el doctor Feigl-Ding “a pesar de la baja incidencia de COVID-19 en el período posterior al pico de la pandemia, el seguimiento relacionado con las visitas a clubes nocturnos en Seúl tiene el potencial de provocar un resurgimiento de casos en Corea del Sur".
Tras las polémicas generadas en nuestro país durante los últimos días, donde se protestaba “por la libertad”, a raíz de la cuarentena, se pone en relieve las herramientas que se usan en otras partes del mundo.
Desde el seguimiento más profundo de la localización de los celulares hasta el nivel de saber dónde, cuándo y con quién estuvieron aquellas personas que habían visitado los clubes nocturnos durante la reapertura.