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Durante las últimas semanas, Australia está viviendo una de sus peores temporadas de incendios forestales, alimentados por temperaturas récord y meses de severas sequías.
Entre los datos que se conocen y se estiman, hay 24 personas muertas y 1200 viviendas destruidas. Por otro lado, hay decenas de personas desaparecidas y muchos pueblos potencialmente bajo riesgo de incendio.
Para ubicarnos geográficamente, los incendios están ocurriendo en zonas de la costa este y sur, que es donde vive la mayoría de la gente. Estas zonas incluyen áreas alrededor de Sídney y Adelaida.
En cuanto a las superficies afectadas, solamente en Nueva Gales del Sur se han quemado más de cuatro millones de hectáreas. Un estudio académico estima que cerca de 500 millones de animales ya se han muerto solo en Nueva Gales del Sur. Además, se han perdido un sinnúmero de vacas y ovejas.
En diálogo con, la licenciada en comunicación Julieta Duarte analizó la situación que se está viviendo en Oceanía. La comunicadora es mendocina y hace dos años que se encuentra viviendo en Melbourne, Australia.
La ciudad de Melbourne, en el estado de Victoria, no ha recibido impacto directo de los incendios forestales. “El sudeste del estado sí ha tenido pueblos que se han prendido fuego y ha habido evacuaciones”, cuenta Julieta.
Por otro lado, señala que “el estado de al lado, que es Nueva Gales del Sur ha recibido mayores consecuencias junto con Australia del Sur. Son los lugares que más koalas albergan y las cifras que circulan dicen que más de la mitad han muerto”.
La ciudad de Melbourne amanece cotidianamente con poca visibilidad a raíz del humo que hay, “las ráfagas de viento van trayendo humo. Hay días donde alertan a la población para usar barbijo porque inhalar el aire es altamente tóxico. Sobre todo, alertan a las personas con problemas respiratorios”, detalla la comunicadora.
Duarte señala que una de las claves es que no se tomó conciencia tan pronto comenzaron los inconvenientes. “Desde que empezaron a verse las nubes de humo y a oler a quemado, la gente empezó a tomar más conciencia. Si bien los incendios vienen desde septiembre, recién ahora tienen muchísima más presencia en los medios de comunicación”, asegura la mendocina.
Según explica la entrevistada, “en Sidney están en constante estado de alerta porque se han quemado reservas naturales y parques nacionales”. El miedo ha reinado en muchas ciudades “colapsó el abastecimiento de combustible, de comida, las carreteras estaban atascadas de gente para salir. Mucha gente en los ríos o en el mar para protegerse del fuego. Cuando suceden estas catástrofes, la gente entra en pánico y trata de salvaguardarse rápidamente”, aseguró.
Finalmente, la mendocina puso el foco en los fenómenos climáticos que suceden. “Apareció un firenado que es un tornado de fuego, por las grandes ráfagas de viento y las llamas que son muy altas y muy fuertes. Es algo impresionante”, concluyó.
