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La Asociación de Cooperativas Vitivinícolas de Argentina elaboró un informe donde muestran preocupación en torno a la situación económica por la que están pasando los productores. El aumento desmedido de costos y la caída del mercado interno golpean a un sector que tiene cada vez menos poder de compra.
Durante el mes de noviembre, se publicó el informe correspondiente a los índices del mes de septiembre, donde los cooperativistas, mediante su Observatorio Cooperativo, analizaron la situación que enfrenta el pequeño productor al momento de producir vino tinto genérico y vino blanco escurrido. Asimismo, buscan visualizar las condiciones que serían necesarias para que pueda afrontar los costos.
Según explica el informe de ACOVI, “las estimaciones muestran que el productor de vino tinto se encuentra en una situación en la cual no logra hacer frente a los costos anuales de su explotación primaria con los ingresos por la venta de su vino, requiriendo un precio 78% superior al actual ($15,82 el litro) o bien un rendimiento de 355 quintales por hectárea”.
Según señalan desde ACOVI, las variaciones de los distintos parámetros han rondado entre un 11 y un 57%. Siendo el más bajo el aumento en el costo de mano de obra y el más alto la variación en el costo de la energía eléctrica.
Este gráfico elaborado por la propia asociación toma como parámetros: mano de obra, agroquímicos e insumos, maquinarias, energía eléctrica, irrigación, canasta básica alimentaria y canasta básica total. En todos ellos se toma la relación del aumento con los litros de vino necesarios por hectárea para poder afrontar dichos costos.
En relación a los productores de vino blanco, la situación no varía y el panorama es similar. Para poder hacer frente al aumento de los costos los productores deberían tener un precio de un 78% más. El precio actual es de $13,12, si el parámetro a aumentar fuera la productividad, los productores precisarían un rendimiento de 542 quintales por hectárea para equilibrar sus cuentas.
En ese sentido, el subgerente de ACOVI, Nicolás Vicchi expresó que “claramente los valores obtenidos exceden la capacidad productiva que puede brindar la planta. Se debe tener en cuenta que, en condiciones ideales de laboreo e inversión en insumos y fertilizantes, una uva Bonarda o Syrah podría llegar a un rendimiento de 250 quintales por hectárea”.
En ese sentido, Vicchi amplió su análisis y señaló que “en el caso de una Pedro Giménez o Criolla podríamos hablar de 350 quintales por hectárea. Nuestros cálculos indican que para que el productor pueda cubrir sus costos debería exigirle a la vid rendimientos inalcanzables”.
Si pasamos la relación entre los costos y la producción de botellas de vino o cajas de vino tinto, en cantidad de litros necesarios para afrontar los costos, se observa que también se precisa más vino que el año pasado.
Según analizan desde ACOVI, el caso de los tarifazos eléctricos han sido uno de los parámetros más perjudiciales para el productor. Si se analiza el costo en relación al año 2018, se precisan un 97% más de botellas que el año pasado. Esto se debe a una caída del 12% en el precio del producto y un aumento interanual del 74% en el costo del servicio.
Nicolás Vicchi también se expresó en relación a estos parámetros y puntualizó que “es necesario disminuir estos excedentes con políticas que fomenten el crecimiento del mercado externo. Se debe avanzar en nuevos acuerdos internacionales, permitiendo al sector llegar a más países con un producto a precios competitivos y asegurando una rentabilidad adecuada al productor primario”.
En la misma línea, el subgerente de ACOVI señaló que “si bien el acuerdo Mercosur – Unión Europea representa una oportunidad para el sector, se debe destacar el importante apoyo que el bloque europeo brinda al sector vitivinícola”.
Por otro lado, el representante de los productores vitivinícolas remarcó que “es importante también mencionar las herramientas que el sector cooperativo pone a disposición de sus asociados, como el pago del vino a precios superiores que el mercado, compra conjunta de insumos, asesoramiento técnico gratuito, microcréditos, fondo solidario contra contingencias como el granizo, servicio de cosecha mecánica, entre otras. Todas herramientas que permiten al productor hacer frente a la difícil situación de nuestro sector”.
Por último, el dirigente vitivinícola expresó los desafíos de cara al cambio de gobierno. “Resulta necesaria la articulación junto con el sector público para la creación de mecanismos de financiamiento y de acceso a la constitución de empresas de servicios por parte de los productores”, señaló Vicchi, quien analizó que “esto permitirá disminuir los costos de producción e incorporar tecnología al tiempo que se generan mejores fuentes de ingresos”.
Para poder acceder al informe completo, puede hacer click aquí