Energía // 2019-10-31
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Elecciones, el futuro de Vaca Muerta y la herencia M
La primera urgencia energética que enfrentará Alberto Fernández serán las consecuencias del congelamiento del barril de petróleo, que rige hasta mediados de noviembre. Es clave recuperar la actividad en Vaca Muerta.


 La elección del domingo pasado dejó al MPN sin representantes en el Senado, aunque el dato más relevante para el sector energético es la salida de Guillermo Pereyra de un espacio clave de poder político cuando se avecinan tiempos clave para Vaca Muerta.

El líder de Petroleros Privados no sólo representaba a Neuquén y los intereses sindicales en el Congreso, sino que también presidía la Comisión de Minería, Energía y Combustibles, la cual previsiblemente en el próximo periodo tendrá una importante actividad.

En Diputados, la comisión homónima es presidida por otro neuquino, pero del Frente de Todos, Darío Martínez, quien fue electo nuevamente el domingo. 

Pereyra ya se contactó con el legislador kirchnerista para mostrarse abierto a trabajar en conjunto mientras sigue estrechando lazos con el círculo de Alberto Fernández. En ese sentido, el gremialista mantiene contactos con el economista Guillermo Nielsen, quien trabaja un proyecto de regulación para estimular las inversiones extranjeras en Vaca Muerta. 

En la vereda de Juntos por el Cambio todo es incertidumbre por la pelea entre la senadora electa Lucila Crexell y el empresario Pablo Cervi por la banca que logró ese espacio el domingo y que dejó a Pereyra fuera del Senado. La decisión está en manos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Los votos neuquinos serán importantes a la hora de impulsar reformas normativas vinculadas a los hidrocarburos. 

El ex gobernador Jorge Sapag también se está mostrando dispuesto a colaborar con ideas para que la política energética del próximo gobierno apuntale el desarrollo del shale. Considera que, en el caso del petróleo, se debe respetar la cotización internacional del barril y controlar los vaivenes del precio del commodity y del dólar a través de los impuestos que gravan los combustibles, de manera que no impacten en la inflación ni en el bolsillo de los consumidores minoristas. Para el gas propone crear un fondo compensador que subsidie a los usuarios de bajos recursos.

El escenario que heredará Fernández se definirá en las próximas semanas. Sucede que el 14 de noviembre dejará de regir el DNU 566, que congeló por 90 días los precios del crudo y los combustibles líquidos, tras la fuerte devaluación posterior a las PASO. Si bien se liberó el segmento mayorista y hubo una suba del 4 % a mediados de septiembre por la volatilidad internacional del precio del petróleo, se estima que el atraso en surtidores con respecto al precio de paridad de exportación del petróleo y sus derivados se ubica entre un 17 y 20 %. 

El gobierno de Mauricio Macri definirá en los próximos días cuál será el tamaño del aumento en los combustibles que habilitará una vez que deje de regir el decreto 566. Se discute si se da luz verde a una fuerte suba del 10 % en noviembre, o se hace de forma más gradual con un incremento inicial del 5 %  y otro similar en diciembre, antes de que Cambiemos abandone el poder. Una fuerte suba podría derivar en un conflicto social con un gobierno en retirada que hoy busca salvar la ropa. 

En materia de política energética esa será la primera urgencia a atacar por Alberto Fernández.  En primer lugar, por el impacto que tienen los precios de los combustibles en el resto de la economía. Y en segundo término, por la importancia estratégica de generar las condiciones para que las petroleras, sobre todo las extranjeras, retomen los planes de inversión el año próximo en Vaca Muerta. 

El DNU 566 significó un brusco freno a la actividad petrolera: unos 13 equipos de perforación quedaron en stand by y 2.500 trabajadores están con suspensiones rotativas. La clave pasará por lograr el equilibrio entre el estímulo a la inversión y establecer precios razonables y accesibles para los argentinos. 

Aunque la suerte de Vaca Muerta estará atada al escenario macroeconómico, que el nuevo gobierno deberá reconstruir tras el caos de endeudamiento, recesión, disparada del riesgo país e inflación que deja Macri.


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