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Los integrantes del colectivo de científicos “El Gato y la Caja” visitaron Mendoza y brindaron charlas sobre divulgación científica. En ese marco, dialogaron con VCF y contaron detalles del trabajo interdisciplinario que lleva a cabo este espacio.
En ese marco, el virólogo, Juan Manuel Carballeda y el biólogo molecular, Pablo González contaron sobre los desarrollos que ha llevado adelante este grupo de trabajo. En cuanto a las charlas, ambos científicos contaron que se trataba de dos instancias distintas.
Por un lado, una primera charla en la UNCuyo para gente interesada en “comunicar ciencia”, mientras que, por otro lado, en una instancia más distendida, Juan Cruz Balián, Juan Manuel Garrido y Juan Manuel Carballeda, realizaban una charla en la presentación de Breve Atlas Anecdótico de la Ciencia.
Según explicó Carballeda, lo interesante de estas instancias es “compartir las herramientas que desarrollamos y más que nada las herramientas que hacen que Gato hoy funcione”. En ese contexto, Carballeda explicó durante la charla todo el proceso desde que comenzó el trabajo de este grupo hasta los nuevos proyectos que se desarrollan en El Gato y La Caja.
Juan Manuel, como científico, incorporó herramientas de la comunicación y del diseño para que su tarea fuera accesible a más personas. “Juancho” Balián, desarrolló conceptos respecto a cómo, a través de la historia, el arte y la literatura incorporaron herramientas e imaginarios de la ciencia para poder hacer su tarea mejor.
Esas herramientas, más algunos desarrollos del diseño permiten hoy trabajar, incluso, en el diseño de políticas públicas. “Venimos de un lugar muy interdisciplinario y lo más interesante es no sólo entender la ciencia como un qué sino como un cómo, y entender el diseño también como un cómo”, señaló González.
El trabajo interdisciplinario con comunicadores y diseñadores llevan a una nueva forma de comunicar ciencia. “En Gato adquirimos herramientas de otros profesionales y de otras disciplinas para poder hacer nuestra propia actividad”, aseguró González. En ese sentido, el científico subrayó “cómo desapropiando la ciencia podés enriquecer un montón de otras actividades”.
De esta manera, Carballeda argumentó que “nos parece una conversación que vale la pena tener, sobre todo en un lugar como la Universidad donde hay gente que recontra sabe lo que hace y que podría valerse de herramientas distintas para hacer cosas distintas”.

Ciencia en tiempos de anti-ciencia
Durante los últimos años se han desarrollado alguna serie de movimientos anti-científicos que, desde una posición escéptica, ponen en duda diferentes desarrollos científicos. Entre ellos, los que más se destacan son el terraplanismo y el movimiento anti vacunas.
En este marco, los científicos aseguran que comunicar ciencia “es como comunicar cualquier cosa en tiempos de redes sociales, las redes nos dan sustratos tipológicos a explorar y habitar”. Así, desde Gato señalan que “hacer comunicación de ciencia en esas instancias tiene los mismos desafíos que hacer comunicación seria y bien construida en cualquier otra instancia. Son desafíos porque la atención es muy breve, pero nosotros hemos tenido el privilegio de poder movernos desde un Twitt con 280 caracteres a un libro que tiene decenas o centenas de miles”.
Entonces, los científicos aseguran que “lo importante es conocer las herramientas que nos permite habitar cada uno de esos formatos y esas tipologías de la mejor manera posible. Y la mejor manera posible es conectando con aquella persona que está del otro lado de esa comunicación de manera significativa”.
La idea principal de “Gato” fue hablar de la ciencia como un cómo. De esa manera lo que pretende compartir es la perspectiva científica. Entonces, explica Carballeda “no es ‘se descubrió una proteína contra el cáncer’, sino que es mucho más interesante para nosotros compartir ‘qué es el cáncer’ o ‘qué es una proteína’, o cómo se hace ese descubrimiento”.
Además, luego de eso, adecuar ese contenido a redes sociales es otro desafío, ya que se trata de un espacio restringido de atención y recursos. “Al mismo tiempo, las redes te permiten meterte en el Subte, interrumpirle la mañana a alguien y meterse en la capilaridad de la vida cotidiana de las personas con una perspectiva científica”, señala el virólogo.
En cuanto a “combatir” al terraplanismo y al movimiento antivacunas, Pablo González asegura que “no trabajamos contra eso. El objetivo es desapropiar el método científico y compartirlo con otro para que lo pueda adquirir”.
En ese sentido, el biólogo explica que “el movimiento antivacunas pasó de ser algo que me daba bronca a ser algo que me genera compasión por las personas que no tuvieron el mejor acercamiento posible al método científico y tienden a caer con buena voluntad, con la sana y entendible preocupación de querer lo mejor para sus hijos”.
Mientras, destaca que esas personas “no han tenido el roce suficiente con las metodologías para incorporarlas y no hemos sido nosotros (los científicos) lo suficientemente capaces de hacer eso”. Entonces, González subraya “no estoy en contra del terraplanismo, entiendo que es una respuesta tribal alrededor de un escepticismo extremo y una desconfianza”.
Ante esta situación, lo que se debe hacer para “ganarle al terraplanismo” es “dejar de pensar que le tenemos que ganar y admitir y enamorar a esas personas. Y aportarles herramientas”, puntualiza.
Carballeda, por su parte, señala que estos movimientos son, tal vez, una forma de protesta. “Lo eligen como una forma de protesta, ‘la ciencia no me convence, me dejaron solo. Entonces voy a descreer’”, remarca. Mientras, asegura que “esa perspectiva humana, compasiva, empática es la que caracteriza a Gato y caracteriza a la forma en que pensamos que la comunicación se va a dar bien. No es solamente lo que digas, sino cómo lo digas, como construyas y como escuches a ese interlocutor”.

Finalmente, estos científicos se plantean cuáles son los desafíos a futuro para el sector de la ciencia. Además de los propios desarrollos de cada sector, ambos coinciden en la importancia de la comunicación y el trabajo en torno a “comunicar ciencia”.
“Siempre mi desafío fue tratar de contarle a la mayor cantidad de personas lo que hago, cómo se piensa y es muy interesante como el diseño y contar historias y ciertas herramientas pueden ayudar”, asegura González.
En ese marco, los científicos ponderan el papel de la interdisciplinariedad de su trabajo. “Tiene que ver con poner en valor que no nos forman para distribuir información y mostrarla. No nos forman para gestionar y generar grupos interdisciplinarios”, aseguran.
Finalmente, coinciden en que “Gato lo que trata es de transmitir una sincera admiración por profesionales de distintos ámbitos”. Entonces, “creemos que ganarían mucho las facultades de cruzarse un poco más. Sería tremendamente interesante poder incorporar herramientas del diseño y la comunicación, de esa manera el trabajo de distintos profesionales sería mucho mejor y podríamos hablar mejor entre científicos y profesionales de distintas disciplinas”.
