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El aumento de la pobreza y la indigencia es, sin dudas, una de las peores herencias que recibirá quien asuma tras el mandato de Mauricio Macri. Tres semestres consecutivos de aumento de la pobreza, sumados a la crisis económica con inflación y estancamiento, hacen un combo explosivo.
En las mediciones de pobreza e indigencia se contrasta los ingresos que las personas declaran en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) contra la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT). La CBA tiene en cuenta lo que necesita una persona para alimentarse y determina que quien no la alcanza, es indigente, mientras que la CBT mide lo que una persona necesita para alimentarse, pero también para vestirse, transportarse, educación, entre otras.
La Región Cuyo es la tercera región con mayores índices de pobreza en el país detrás del Noreste y Noroeste, hay un 24,9% de hogares pobres y un 4,3% de hogares indigentes. En cuanto a las personas, Cuyo tiene un índice de 35% de pobres y un 5,9% de indigentes.
Mendoza, en tanto, muestra cifras por encima de la media nacional e impulsa a su región como el primero del ranking cuyano. Los números son alarmantes: 37,6% de pobres y 6% de indigentes en su población. En mediciones por hogares, el 27,3% delos hogares mendocinos son pobres y el 5,1% de los hogares están en condiciones de indigencia.
En ese contexto, el economista del Centro de Investigaciones en Economía Crítica analizó que “para el caso de Mendoza, la indigencia aumentó un 74% y la pobreza un 35%. A nivel país, la indigencia aumentó un 57% y la pobreza un 29%”. En ese sentido, puntualizó que “lo que nos queda por preguntar es si el aumento del índice de pobreza se debe a elementos relacionados con los ingresos de las personas o a elementos relacionados con la CBA y la CBT”.
Ahí radica la diferencia a nivel nacional y provincial, según sostiene el economista. “En ambos casos aumentó más la indigencia, pero si uno se pone a ver lo que pasó en Argentina, encontramos que la CBT aumentó de precio de forma menos pronunciada que la CBA. Hay un mayor incremento en los precios de los alimentos que en los de los servicios”, aseguró Olmedo.
Según explica el estudio, a partir del primer semestre de 2019, se incorporan a la medición las áreas faltantes en estos aglomerados. Por lo tanto, las poblaciones de referencia no son estrictamente comparables con los semestres anteriores.
Las cifras muestran que sobre los 320.169 hogares y los 1.015.216 personas que forman parte del conglomerado de Gran Mendoza, hay un total de 87.506 hogares pobres, que arrojan un total de 381.293 personas pobres. En tanto, la indigencia llega a 16.468 hogares y un total de 66.561 personas.
El aumento en la CBA, que determina las subas en los índices de indigencia se debe a la influencia de la devaluación en los precios de los alimentos. “Argentina por su matriz productiva, ante un aumento del dólar -y estar los alimentos dolarizados por ser bienes exportables-, suben de precio más que los otros productos en general”, subrayó el economista.
Los índices indican que en nuestra provincia hay 100 mil nuevos pobres desde la última medición. Mendoza pasó de 283 mil pobres a 381 mil en 2019. Según explican desde el CIEC para el caso de Cuyo, la particularidad es que el incremento de los alimentos fue menor que el incremento de los precios generales. “Acá no podemos decir que la indigencia aumenta por los precios de los alimentos, sino que específicamente aumenta por el desempleo”, subrayó Olmedo.
En ese marco, el economista destacó que “un dato muy representativo es que la Indigencia aumenta un 74%, mientras que el desempleo desde el primer semestre de 2018 al primer semestre de 2019 aumentó un 77%”. Entonces, claramente, ahí se encuentra el factor que indica por qué la pobreza aumenta más que la indigencia en nuestra provincia.
En lo contextual, Mendoza tiene peores índices de pobreza e indigencia, fundamentalmente porque aumentó el desempleo en un 77%, mientras que San Luis lo mantuvo y San Juan lo bajó a la mitad, aseguran desde el CIEC. “El desempleo en Mendoza es de 8,8% y en San Juan 2,3%, mientras que en San Luis es un 3,3%”, puntualizó Olmedo.
De esta manera, Olmedo asegura que “esto marca la falacia del discurso de Cambia Mendoza, donde se atribuyen todas las crisis macroeconómicas al gobierno nacional cuando en realidad ha habido un claro componente regional que tiene que ver con el deterioro de las condiciones de vida”.
Según sostiene el economista, “ha habido un Estado que se ha desligado de cualquier tipo de políticas que tengan que ver con la recomposición salarial y la creación de empleo”. En ese sentido sostiene que “a Argentina le ha ido mal, pero a Mendoza le ha ido peor”.