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En diálogo con VCF, el sociólogo Carmelo Cortese analizó el fenómeno de la uberización del empleo. Esta pretendida independencia de los trabajadores y trabajadoras que se adhieren al uso de una aplicación que les permite obtener un trabajo. Una subordinación laboral que disfraza la relación entre el trabajador y su empleador.
Usuarios de plataformas también contaron sus experiencias en este “nuevo mundo” de relaciones laborales. Cómo funcionan los algoritmos de asignación de pedidos, el salario asociado a una productividad que depende en parte del trabajador y en parte un software.
Según explica Cortese, “la uberización es algo donde se ha tendido y se tiende cada vez más a precarizar el trabajo. Entendiendo por trabajo al trabajo asalariado”. En ese sentido, el sociólogo sostiene que, como ha sucedido históricamente en el capitalismo, “se trata de personas que no disponen de medios de producción y proceden a la venta de la fuerza del trabajo, esta tiene modalidades que van cambiando”.
A finales del siglo XIX y durante el transcurso del siglo XX se fue consiguiendo una serie de derechos laborales: limitar la cantidad de horas de trabajo, obra social, aportes jubilatorios y sindicalización, entre otros. Todo esto es va diluyendo en torno a una pretendida “independencia” que disfraza las relaciones laborales existentes.
Además, detalla Cortese, “hay una propiedad privada de la aplicación, quien trabaja en Uber tiene que tener un bien de capital, el auto, y además su fuerza de trabajo”. Por otro lado, “la sensación es que está libre porque se mueve con mayor independencia que un trabajador como el chofer de taxi”.
De esta manera, el sociólogo señala que “una cosa es el uberista que usa eso como complemento de su trabajo porque quiere complementar el sueldo y otra cosa es que alguien tenga que vivir del Uber. Por cada viaje la plataforma se lleva un porcentaje fijo nada más que por la propiedad de la misma”.
Entonces, se presenta un retroceso de la relación laboral, pero simulada como un avance. “Cuando me rompo una pierna, dejo de percibir salario. Hay una gran legión de trabajadores registrados como autónomos que no son tales. Y una empresa privada que se lleva la tajada del león”, subraya el entrevistado.
Este fenómeno implica una deslaboralización en cuanto a las relaciones laborales como han sido entendidas durante las últimas décadas, se flexibiliza también la seguridad social y se fomenta una antisindicalización. “Todas estas características el gobierno nacional las reivindica como un modelo para la reforma laboral. Estas relaciones laborales asalariadas aparentan ser autónomos para trasladar los salarios indirectos y diferidos a cargo del empleado”, destaca Cortese. Y resalta que “en caso de ser posible, le cargan también al empleado el mantenimiento de su bien de capital”.
La actualidad argentina lleva a que exista un 35% de trabajadores no registrados. “A veces la precarización laboral se da en los lugares habituales, pero en negro. Por otro lado, hay un 20% de trabajadores autónomos que en realidad no son trabajadores autónomos”, puntualiza el sociólogo.
Desempleo de dos dígitos
En las últimas semanas se conocieron índices publicados por el INDEC y la UCA donde se señala que el desempleo ha alcanzado los dos dígitos, algo que no pasaba desde el año 2006. Esto se da por un fenómeno que contiene diferentes aristas, para eso cabe recordar que son desempleados aquellos que activamente buscaron trabajo y no lo encontraron.
“Entre las personas ocupadas hay una gran parte que, estando ocupados, demanda otro empleo. Ya sea por subocupación horaria o porque teniendo una jornada extendida de 8 horas quieren trabajar más porque no les alcanza”, analiza Cortese.
La gravedad, asegura el sociólogo, radica en el momento en que se cruzan los datos. “Si uno mira el desempleo, el subempleo y los ocupados demandantes; y además cruza estos datos con los de la no registración. La fuerza laboral argentina está sometida a cuestiones sin precedentes, el modelo que empuja el gobierno es el de este sector precarizado”, profundiza.
El FMI va por más
Uno de los pedidos del FMI que el gobierno no pudo llevar a cabo es el de la Reforma Laboral. Este tema es uno de los puntos principales con los que el gobierno pretende avanzar, “el Banco Mundial plantea como un problema los salarios que los egresados de educación superior cobran. Tanto el BM como el FMI recomiendan la atacar la sindicalización”, señala Cortese.
De esta manera, explica el sociólogo, se generan bases materiales para que la individualización del trabajo y estos contratos laborales individuales conspiren contra la misma base material de la sindicalización. “Este fenómeno se profundiza en gobiernos que buscan la ‘modernización’ y buscan bajar el costo laboral. Los organismos internacionales han planteado que la jubilación es alta en Argentina y hay que bajarla al 35%”, finaliza el sociólogo.
Los testimonios de los usuarios/trabajadores
Desde VCF se entrevistó a usuarios que trabajan con las plataformas. Luis, Ayelén y José contaron sus experiencias en torno a estas experiencias laborales.
En el caso de Luis, trabaja para Uber Eats como único trabajo; José, en cambio trabaja para Uber y Glovo; en tanto que Ayelén trabaja para Pedidos Ya. Según cuentan los trabajadores, trabajan entre 4 y 7 horas todos los días, incluso los fines de semana trabajan más horas porque hay mayor demanda.
Según cuenta Luis, “el pago depende de la hora del día. En las horas de almuerzo y cena te pagan con un multiplicador más alto porque hay más demanda, el resto del día es mínima la paga”.
José, por su parte, señala que “todas las plataformas te cobran una pequeña suma por utilizar la app. No es mucho y se paga por pedido. No todos tienen el mismo sistema de pago, por ejemplo Uber puede ser pago diario, mientras que Glovo y Pedidos Ya son semanales o por quincena”.
El caso de Ayelén es diferente, ya que ella tiene un contrato laboral y cobra un sueldo fijo por mes. “Es diferente para los monotributistas”, asegura la joven. “La empresa te exige que tengas todos los papeles de la moto al día y el seguro de la moto, por supuesto. Yo firmé contrato y seguro de vida cuando entré”, explica.
En el caso de los uberistas, explica José que “sólo exigen el monotributo y otros papeles como el certificado de buena conducta, libreta sanitaria y papeles al día del vehículo en caso que sea moto o auto”.
¿Qué pasa si rechazan un viaje?
Las experiencias son diferentes. Según cuenta Luis, “no me ha pasado, ya que no he rechazado pedidos ni me he negado a aceptarlos. Pero me han contado que son capaces de bloquear la cuenta para corroborar el por qué no pudo aceptar los pedidos”. En tanto que “la cuestión si no querés recibir más pedidos solo tenés que desconectar la app.
Ayelén cuenta que depende si sos contratado o monotributistas. “Los que estamos por contrato sólo podemos rechazar pedido por zona roja, que son los barrios peligrosos. Mientras que los monotributistas pueden rechazarlo por demora del local o por distancia también”.
En cuanto a José, cuenta que “en la app cuando aceptas un viaje y queda bastante lejos y no lo querés hacer, te aparecen opciones, como por ejemplo estoy muy lejos, lo rechazás y le llega a otro socio conductor”. O bien, “cuando estás cansado, tranquilamente vos te podes desconectar mientras estás haciendo el ultimo pedido, lo entregas y te vas tranquilo a tu casa”.
La desindicalización
Así como sucedió hace un tiempo con los telemarketers, que se encontraban enmarcados en los convenios de comercio pero con reglas muy diferentes, este tipo de trabajo no se parece a otros y, tanto desde las empresas como desde el gobierno, se impulsa un rechazo hacia la posibilidad de sindicalizarse.
Por su parte, Luis asegura que con sus compañeros “nunca hemos hablado de armar un sindicato”. En tanto que Ayelén declara que conoce a otros trabajadores, “y la verdad lo hemos analizado, pero al final no pasó nada”.
Finalmente José detalla que “tenemos grupos de Whatsapp para con comunicarnos los posibles lugares de mayor demanda, entre otros”. Mientras que señala que “no hace falta un sindicato ya que todos somos autónomos. Creo que no lo necesitamos”.