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El informe del Mirador de la Actualidad de la Economía y el Trabajo (MATE) mes de junio trajo consigo una continuidad en las políticas económicas del gobierno, con la salvedad de la reaparición del Ahora 12 para algunos productos y con la contención que se ha logrado establecer para el dólar. Los especialistas señalan que el país se encuentra con una fuerte recesión, una continua caída en el mercado interno a causa del derrumbe del salario, una inflación de importante envergadura, desempleo y fuga de capitales.
A pesar de la recesión y la contención al dólar, el Gobierno no ha logrado establecer metas inflacionarias que pueda cumplir. Durante junio se conocieron los datos de mayo 2019, decimosexto mes consecutivo con una inflación por encima del 2%. La inflación medida por el INDEC fue del 3,1% y suma un 57, interanual a mayo del 2018.
Los sectores más golpeados por este fenómeno son las clases medias y bajas, ya que donde más “pega” la inflación es en el rubro alimentos y bebidas. Este rubro sufrió una variación interanual del 62,5%. Así mismo, los analistas explican que el aumento fue del 221% desde que gobierna Cambiemos.
Estas políticas depredadoras del salario han llevado a lo que los economistas del MATE llaman “un saqueo a los bolsillos”. Se calcula que para comprar lo que se compraba con el sueldo promedio en diciembre de 2015, harían falta $9097 más en el bolsillo de cada trabajador y trabajadora. “Desde que gobierna Cambiemos, la pérdida acumulada por cada trabajador alcanzó los $200.000”, señalan los especialistas.
Esta destrucción del salario tiene su correlato en la caída del mercado interno. Según analizan desde MATE “si sumamos la pérdida salarial de cada uno de los aproximadamente 14,5 millones de trabajadores, desde que gobierna Cambiemos la clase trabajadora perdió $2,6 billones”. Este cálculo arroja que aproximadamente la transferencia de recursos fue de unos $2.000 millones por día, es decir $1,5 millones por minuto.
De esta manera, los economistas explican la caída del mercado interno: ese dinero en manos de los trabajadores se destinaba a la compra de automóviles, electrodomésticos, muebles, etc. “En manos de un reducido conjunto de ‘ganadores’ del modelo, se destina a la especulación, y a la fuga”, explican desde MATE.
Por otro lado, la desocupación llegó a los dos dígitos y alcanzó así el peor registro desde el 2006. La desocupación en el primer trimestre de 2019 llegó al 10,1%. “También aumentó el subempleo y quienes buscan otro trabajo para completar sus ingresos: 1 de cada 3 personas tienen problemas de empleo”, subrayan desde MATE. Las regiones más afectadas son el GBA (12,3%), Rosario (11,7%), Córdoba (11,3%) y Ushuaia (13%). Mientras que, mujeres y jóvenes son los grupos poblacionales más vulnerables.
“El lado bueno” que presenta este escenario es la aparición del superávit comercial. Desde el Gobierno presentan el aumento de las exportaciones como un dato positivo y superó por primera vez en mucho tiempo al monto de las importaciones. Sin embargo, el superávit comercial se debe primordialmente al derrumbe del mercado interno.
Luego de tres años de déficit comercial, el saldo fue positivo en los primeros cinco meses del año. “El motivo no fue un aumento de las exportaciones, que solo crecieron un 2%; sino una brutal disminución de las importaciones que, producto del derrumbe del mercado interno cayeron un 29% respecto del 2018”, revelan. En miles de millones de dólares, las exportaciones crecieron de 24,9 a 25,5; mientras que la pronunciada caída de las importaciones pasó de 29,4 miles de millones de dólares a 21 mil millones.
En tanto que continúa la fuga de capitales. “Dólar que entra, dólar que sale: sigue el drenaje de reservas”, aseveran desde el MATE. Después del último desembolso del FMI, que hizo llegar el valor de las reservas a los 77.500 millones de dólares, las mismas se movieron a la par de las necesidades del Banco Central de contener el valor del dólar. De esta manera, a fines de junio, las mismas rondaban los 64.296 millones de dólares.
El análisis que realizan desde este colectivo de economistas es que, frente al escenario electoral, la fuga se acelera. “La primera medida de Cambiemos fue la liberalización del mercado cambiario. Se eliminó toda restricción a la entrada y salida de capitales. Desde entonces se fugaron U$S 70.885 millones. El acuerdo con el FMI garantizó los dólares para que la fuga continúe: desde el acuerdo se fueron U$S 24.160 millones. La coyuntura electoral aceleró esta tendencia en los últimos meses”, puntualizan los economistas.
En el año 2017, el gobierno tomó algunas políticas anticíclicas en la previa de las elecciones. Así buscaba llegar con un “veranito” a las mismas y generar un mejor humor social. A poco más de un mes de las PASO, la economía sigue estancada. “Atado al compromiso fiscal con el FMI, el gobierno perdió la capacidad para reactivar la economía y su apuesta electoral oscila entre el sostenimiento del nivel del dólar y la suspensión de las elecciones primarias”, destacan.