Entrevistas // 2019-05-18
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“El enemigo de la expresión es la timidez, que va acompañada del miedo y la autocensura”
El artista mendocino, secuestrado en la última dictadura militar, y luego exiliado en Brasil volvió a Mendoza como director escénico del coro de la Universidad Federal de San Pablo, y dialogó con VCF sobre su historia y sus próximos proyectos artísticos.


Reynaldo Puebla era un mendocino más entre nosotros. Actuaba y dirigía un elenco de teatro cuando fue secuestrado el 27 de marzo de 1976 en una parada de ómnibus. El periplo para él como para tantos otros comenzó en la Comisaría de Luján, luego fue trasladado al Liceo Militar General Espejo y alojado en una de las seis celdas que había allí. Unos días más tarde le notificaron que quedaba libre. Sin embargo, apenas recuperada la libertad fue secuestrado nuevamente y destinado al D2.

En ese centro clandestino de detención fue sometido a todo tipo de torturas al igual que el resto de los presos políticos. Con mejor fortuna que otros fue liberado el 28 de agosto de 1978, sin embargo a raíz de las reiteradas amenazas de muerte recibidas se vio obligado a abandonar el país y exiliarse en Brasil, donde reside hasta la actualidad.

Durante el último fin de semana volvió a su Mendoza natal convertido en el director escénico de Coral UniFeSP de la Universidad Federal de San Pablo. Mantuvo reuniones de trabajo en las oficinas de producción de Cantapueblo con Alejandro Scarpetta, el Director Artístico de la 31° edición del Encuentro de Coros más importante de Latinoamérica, que este año se desarrollará entre el 5 y 9 de noviembre. La propuesta de Cantapueblo para este año busca romper con la rigidez de las estructuras corales mediante coros en movimiento y es aquí donde se explica la convocatoria del reconocido artista.

VCF tuvo la oportunidad de conversar con Reynaldo en uno de los descansos y nos contó cómo conocióen Brasil “el maravilloso mundo de los coros” con el que se involucró inmediatamente, parte de su trayectoria, su mirada sobre la realidad y los proyectos actuales.

-¿Cuál es tu tarea más reciente?


“Acabamos de terminar un ciclo de conciertos con el coro de la Universidad de San Pablo, un espectáculo con textos de poetas y compositores de locales que hablan de esa ciudad. Se trata de un show muy poderoso en torno a los medios de comunicación, su involucramiento en la política y sobre los grupos sociales hostigados por el Bolsonaro, especialmente los negros y las personas de la diversidad sexual, que deja a la grieta argentina muy pequeña, ya que en Brasil se convirtió en un verdadero precipicio que aleja a las familias y divide a la sociedad por culpa de las mentiras del actual gobierno. Buscamos visibilizar que el Presidente creó una industria de la mentira que le permitió ganar pero a medida que transcurre su mandato ha ido logrando que hoy toda la sociedad brasilera esté en su contra. Tiene actitudes desconcertantes, por ejemplo traslada la Embajada Brasilera a Jerusalén en un acto de acercamiento hacia el gobierno israelí e inmediatamente pide perdonar a los nazis por el asesinato de 6 millones de personas. Ejemplos como ése podría citar muchos más”.

-¿Qué recordás de aquellos primero años en el exilio?

“En aquella época yo creía que me iba por un tiempo. Estaba en San Pablo de paso porque la idea era instalarme en Austria, pero me encontré con muchos exiliados que volvían de Europa totalmente frustrados, desesperanzados por perder la identidad. Entonces el Carnaval y el calor en coincidencia con la época del destape brasilero, me ayudaron a decidir quedarme en Brasil. Además me había costado tanto aprender el portugués. Por otro lado, cada vez que iba al consulado de Austria, donde sólo hablaban alemán, trataba de explicarles en portuñol mi situación de perseguido político. Era muy frustrante que siempre hicieran las mismas preguntas: ¿Y usted quién es?, ¿Qué hace?, ¿Por qué quiere ir a Austria? y nunca me dieran ninguna respuesta. En definitiva, me quedé en Brasil de manera clandestina”

-¿Cómo fueron los comienzos en el trabajo de expresión corporal con los coros?

Durante muchos años aquí en Mendoza trabajé en un proyecto de teatro en las escuelas perteneciente a un sindicato. Todo comenzó cuando en una oportunidad mientras organizaba un concurso de teatro para escuelas secundarias, le comenté a las autoridades del Sindicato que quería enseñar a expresarse a los chicos. Tenía experiencia previa haciendo ejercicios de teatro para personas que nunca habían actuado, que suponía hacer cosas muy rápidas. Yo le llamaba “teatro instantáneo”. Sabía entonces y sostengo hoy, que cuando las personas son motivadas a hacer cosas rápidamente sin pensar, como cambiar el tono de voz o el cuerpo de lugar, la autocrítica no aparece. El enemigo mayor de la expresión es la timidez que por lo general va acompañada del miedo, la autocensura. La sensación de estar equivocado, no aparece si se dan motivaciones rápidas y la persona va descubriendo de lo que es capaz y el coraje de representarse va apareciendo.

-¿Esos comienzos en Brasil con los coros, fueron casuales?

Esto sucedió hace muchos años, cuando comencé trabajaba con docentes, no con estudiantes. Uno de los profesores que era coreuta al conocer mi método consideró que los ejercicios podrían ser muy buenos para el coro y así tuve mi primer contacto con el mundo coral. En principio di unas clases de expresión corporal, pero como para mí la expresión corporal también tiene que ver con la voz como parte del cuerpo, cuando los vi cantando inmediatamente pensé que podría agregarse una coreografía. De repente imaginé un movimiento, pensé cómo podríamos trabajar planos arriba y abajo, empezamos a crear figuras con el coro y allá por el año 1986 el maestro Samuel Moraes Kerr, que es una eminencia en el mundo coral, me invita a participar en el panel coral del Estado de Victoria, donde había más de 300 directores de coros.

Desde entonces no paré más, conocí todo Brasil con presentaciones de los coros y prácticamente dejé de hacer teatro. Actualmente estoy totalmente dedicado a eso.

-¿Se puede cantar en movimiento?

Absolutamente sí, eso pretendemos con Alejandro Scarpetta. Cuando una persona canta y se mueve se transforma: El autoestima aumenta, la persona crece se modifica, muestra todo lo que guarda internamente. Y eso es lo que pretendemos que suceda este año en Cantapueblo.

-¿Qué te dicen los coreutas después de trabajar contigo?

El mejor comentario para mi es cuando expresan que hicieron cosas que nunca pensaron podrían realizar. Ese coreuta que descubre que es capaz de cantar, de recitar un poema, de alcanzar un nuevo modo de comunicarse. He visto personas realizar una jornada de trabajo en la que sus compañeros reconocen el cambio personal. Con el tiempo luego de un trabajo continuo la capacidad de expresión de esa persona se desarrolla, su voz tiene una nueva impronta y al mismo tiempo se acrecienta su emoción. Eso queda para toda la vida. Es muy gratificante.

-¿Trabajas en otros lugares además de Brasil?

Por supuesto, somos un equipo y vamos donde nos inviten (ríe). Hemos tenido la oportunidad de ir a Valencia, España. Un trabajo que recuerdo muy especialmente fue en la Expo 98 de Portugal porque allí representamos a Brasil con un espectáculo sobre las tribus habitantes de la zona del Alto Xingú.

-¿Recién dijiste que prácticamente dejaste de ser actor, te gustaría volver a actuar?

Considero que siempre estoy actuando, me gusta mucho generar y materializar desde el ingenio. Normalmente los coros no tienen dinero para producir, por lo tanto nos vemos obligados a utilizar la creatividad para producir un espectáculo. Crear lo que no se ve, hacer visible lo que es invisible. Para eso utilizamos técnicas teatrales como la mímica y la comedia, de ese modo los coreutas van descubriendo su cuerpo y logran dar vida a personajes ficticios.

Es una manera de diversificar sin abandonar la actuación, la realidad en nuestros países hace que para la mayoría sea muy difícil vivir de la actuación. Actores y actrices extremadamente talentosos que están desempleados y encuentran una alternativa de subsistencia hay en todo el mundo. Yo me siento afortunado de que esa alternativa en mi caso tuvo que ver con el arte teatral, siempre reivindicando desde otro lugar la arista artística.

-En la búsqueda de esa alternativa y habiendo transitado esos caminos, ¿Cuál es tu mirada acerca de la realidad de nuestros pueblos?

Creo que necesitamos una sociedad más justa, me tuve que ir de éste mi país por querer una sociedad más justa. Con el paso de los años, luego de andar por aquí y allá mis anhelos en ese sentido siguen siendo los mismos, aunque lamentablemente siempre va a haber quienes promuevan la desigualdad, porque los poderosos siempre van a necesitar de alguien que les abra la puerta del auto o que le limpie el baño.

No es fácil, sin embargo soy optimista porque somos muchos los que a diario cada uno desde su lugar aporta a la construcción un mundo más justo, equitativo y que nos incluya a todos.

Lo que inició como un intercambio de breves minutos, resultó por la generosidad y calidez del Maestro Puebla en una entrevista exquisita. Terminamos agradecidos de que nos permitiera ser parte por un rato en su itinerario de vida nutrido de arte, experiencias, desafíos y descubrimientos que lo condujeron a ser pionero en la expresión escénica coral y el canto en movimiento. Nos vamos con el corazón lleno de expectativas por lo que se viene y a la espera del reencuentro en el próximo Cantapueblo. Hasta entonces!


  


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