Energía // 2019-04-20
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El incierto futuro de Vaca Muerta ante el naufragio de la economía
El gobierno anunció esta semana que suspenderá nuevos aumentos de las tarifas hasta luego de las elecciones. El sector energético ya siente los efectos de las desventuras del equipo económico.


 Luego de conocerse el pico de inflación de 4,7% en marzo, el gobierno nacional lanzó un paquete de medidas económicas como un intento desesperado de contener los precios y reactivar el consumo que le permita llegar con chance a las elecciones.

Las tarifas de electricidad, gas y transporte no volverán a aumentar en lo que resta de año. En el caso de la luz, los dos aumentos anunciados para el resto de 2019 serán absorbidos por el Estado Nacional.

Como ya se había anunciado, en el caso del gas, se pateará el problema para adelante: habrá durante el invierno un descuento del 22% que los usuarios pagarán en las facturas de los meses de verano, los de menor consumo. El costo de postergar estos pagos será absorbido por el Estado Nacional. 

Esta serie de medidas abre un frente de tormenta sobre el sector energético, uno de los pocos privilegiados por la política de Cambiemos a fuerza de tarifazos que alimentaron el proceso inflacionario y oradaron el poder adquisitivo de los ciudadanos. 

El desarrollo de Vaca Muerta tuvo en el último año un impulso de la mano de la política de subsidios a las petroleras, desregulación del sector energético, incremento de los precios en boca de pozo y de la rentabilidad de las empresas, esquema que ya el año pasado comenzó a tambalear, arrastrado por el desastre macroeconómico autoinducido por el gobierno nacional. La devaluación desnudó los peligros de dar rienda suelta precios como los del petróleo y el gas, que están dolarizados.

Si bien durante 2018 Vaca Muerta fue uno de los pocos sectores de la economía con signos positivos, hoy la alarma trasciende fronteras. Un estudio del Instituto para la Economía de la Energía y el Análisis Financiero (IEEFA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, destaca que Nación prometió importantes subsidios a la producción de petróleo y gas que no puede costear, y que debió reducir en un 54% (de u$s 15.6 mil millones a 7.2 mil millones), lo cual pone en duda las inversiones en un escenario preocupante. 

“El gobierno y la economía argentina están destrozados por la alta inflación, devaluación de la moneda, déficits fiscales y una política comercial fallida, que requirió un rescate multianual de U$S 57 mil millones del Fondo Monetario Internacional (FMI), el más grande de su historia”, señala el informe. 

Y destaca que no solo las empresas están disconformes con los incumplimientos del gobierno, sino que también se incrementan los riesgos financieros y se ponen en duda el desarrollo de las reservas de petróleo y gas. 

“La abrupta reducción en el programa de subsidios a la producción de Argentina, anunciado en enero de 2019 pero aplicado retroactivamente para la producción de 2018, está sacudiendo la confianza de los inversores. Cuando el gobierno anunció recientemente esta reducción, que también detuvo cualquier proyecto nuevo, la agencia calificadora de Moody's consideró la acción como “crédito negativo” para Tecpetrol, YPF y Pan American Energy (BP). Otras empresas que se ven afectadas por la decisión son Total, Wintershall y ExxonMobil”, indica el informe. 

Según el IEEFA, la política energética se enfrenta a una amplia gama de riesgos desalentadores, como la recesión económica, con continua devaluación monetaria e inflación; la creciente oposición pública a las políticas del FMI; la lenta llegada de inversiones de compañías extranjeras; los altos costos de producción y de infraestructura en comparación con el resto del mundo; la falta de interés e inversión por parte de las empresas proveedoras de servicios petroleros; los bajos precios del gas natural en el mercado mundial; la competencia de otras reservas de petróleo y gas mejor posicionadas; la inestabilidad política y los mercados de energía domésticos inestables debido a acciones del gobierno. 

Ya ni siquiera el sector energético queda a salvo de las marchas y contramarchas del gobierno nacional, que sometido a los condicionamientos del FMI para hacer frente al agresivo endeudamiento, aplica recetas que siempre fustigó como las retenciones a las exportaciones, intervención para morigerar las tarifas y quita de subsidios a las petroleras.


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