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La minería está en las mínimas cosas de nuestra vida cotidiana: oro, plata, cobre, hierro y demás minerales metalíferos nos rodean todo el tiempo y forman parte de nuestra cotidianeidad. Así mismo, los minerales no metalíferos también lo están. El señalamiento de “la minería en sí mismo como el problema, no trae soluciones. Cualquier sociedad que pretenda desarrollarse, debe contar con tales elementos”, señalan los especialistas.
La cuestión va por otro lado, fuera del debate “minería sí o minería no”, deberíamos preguntarnos “minería, ¿en qué condiciones?”. Debido a diferentes antecedentes son conocidos los efectos de la megaminería a cielo abierto: contaminación, daños irreversibles al suelo y una depredación del medioambiente.
Por otro lado, cuando se habla de desarrollo, uno de los puntos que ponderan, quienes defienden el modelo minero, es la generación de empleo. Sin embargo, otra de las cuestiones que señalan quienes están en contra es hacia dónde van los beneficios obtenidos por estas empresas.
La tragedia de Brumadinho se suma a otras tantas acaecidas durante los últimos años alrededor del mundo. Uno de los puntos que más controversia genera es el mantenimiento y control de los denominados “Diques de Cola”, vertederos de los desechos de la minería. En el caso de la tragedia brasilera de los últimos días, se denomina “barragem”y es un depósito de los mismos en un estado cuasi líquido que determinó el desplazamiento de tales residuos.
Según señala el geógrafo y miembro de la Asamblea por el Agua Pura, Marcelo Giraud, el problema radica en una de las máximas del capitalismo mundial, la maximización de las ganancias y reducción de los costos. “Lo que hacen con los diques de cola es que, mientras la explotación va creciendo y los residuos se van acumulando, les van haciendo un recrecimiento para que pueda embalsar más colas”, explicó el especialista.
De esta manera, sostiene que “lo que suelen hacer es utilizar el diseño más barato y menos seguro, que es el de ir creciendo hacia arriba. El tema es que implican riesgos realmente muy altos”.
Daniel Bosque, director de la Minning Press apunta que en Vale “estaba todo controlado, pero la proclamada seguridad de sus ingenieros se estrelló contra la cruda realidad. Algo puede fallar en minería, por ejemplo entre tanta inercia de empresas que maximizan resultados forzando productividades e infraestructuras”.
Según señala el especialista y director de dicho medio digital, “La tormenta milenariasuele ser un factor de cálculo de ingenieros y geólogos cuando se proyecta o se reformula un complejo minero. Una de ellas dijo presente en Minas Gerais y se abrirán decenas de expedientes para buscar causas y responsables”. Pero no, lo cierto es que no se dio la peor tormenta del siglo en dicho lugar, ni tampoco un sismo y, al parecer, las responsabilidades por parte de la empresa son mayores de lo que se cree.
Según el estudio Wolrd MineTailing Failuresrealizado por un sitio especializado, los últimos 10 años (2008-2017) contaron con el mayor número de fallas consideradas “Muy Serias”, con un total de 13 accidentes de gran magnitud. Seguido de 14 situaciones de fallas “Serias” y 16 consideradas “menores”. Un total de 43 accidentes mineros.
En cuanto a cantidad de accidentes, el último decenio fue superado solamente por las décadas de 1978-1987 y 1988-1997, que contaron con 46 y 58 respectivamente. Sólo que, en comparativa, ambas décadas tuvieron una considerable menor cantidad de accidentes “muy graves”, 6 en el período 1978-1987 y 9 en 1988-1997.
Giraud señala que, en el caso de Brumadinho, durante los estudios de impacto ambiental sobre el crecimiento de la presa, algunos pobladores habían mostrado preocupación. “Por razones técnicas como por cuestiones de licencia social. El tema es que se prioriza la rentabilidad de la actividad minera”, apuntó el geógrafo.
Además, señaló que “esto viene ocurriendo, gobierno tras gobierno, no se trata solamente de Vale o Brasil. Te dicen que esto pasa en Vale y en Brasil, pero que con empresas más serias o controles más serios no pasaría; que esto no habría pasado en Canadá o no habría pasado en Australia. Lo cual es una falacia, quizás en Canadá habría habido menos probabilidades de que ocurra, pero ocurrió, y ocurrió en Estados Unidos, en Canadá y en varios países más”.
¿Dónde y por qué?
El estudio de World Mine Tailing Failuresmuestra los accidentes durante los últimos años y echa por tierra la idea de que “esto pasa en países pocos desarrollados”. Los accidentes en minería pasan desde países como Perú o Brasil, donde los defensores apuntan que la minería se realiza seguramente con controles menos estrictos de los que se deben realizar en Europa o América del Norte. Sin embargo, en el mismo mapa podemos ver los accidentes acaecidos en Canadá, Estados Unidos, Finlandia o el Reino Unido.
Los accidentes mineros pasan en casi todo el mundo. E incluso varios de gran magnitud suceden en países con un mayor desarrollo económico.
Diversos estudios de especialistas, encargados por la UNEP (United Nations Environment Program – Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas por su sigla en inglés) realizados, entre otros expertos, por David Chambers y Lindsay Newland Bowker apuntan a la importancia de acrecentar los controles.
Mientras solicitan un aumento y regularidad en los controles, y apuntan a la creación de agencias especializadas de control estatal sobre las explotaciones mineras, destacan que los intentos por la maximización de beneficios son los que han determinado el crecimiento de accidentes muy graves.
El crecimiento exponencial en cantidad de explotaciones mineras determinó un aumento en los accidentes durante las décadas del ‘60 al ‘80. Sin embargo, con las mejoras en la tecnología se pudo reducir el número de accidentes. Lo preocupante es el crecimiento de los accidentes de consideración “muy grave”.
Ante esto, los especialistas pregonan la necesidad de maximizar los controles. Al no poder prescindir de la minería, se preguntan ¿de qué manera optimizar las explotaciones y reducir los riesgos?