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El pasado fin de semana la tragedia azotó Brasil. El rompimiento de las represas, conocidas como Barragemen Brasil o diques de cola en nuestro país, inundó de lodo el pueblo de Brumadinho. Tras días de intensas búsquedas, los muertos se espera que superen el centenar y hay pocas probabilidades de encontrar con vida a quienes siguen aún en la lista de desaparecidos.
Este hecho volvió a encender una polémica local en torno a la implementación de la minería metalífera a gran escala dentro de nuestra provincia. Mediante las redes sociales, los referentes de los grupos ambientalistas locales se mostraron consternados ante la situación que se vive en Minas Geráis y el Subsecretario de Energía y Minería, Emilio Guiñazú, los acusó de “regodearse con la desgracia ajena”.
Guiñazú publicó varios tuits apuntando a las responsabilidades de la empresa y del control gubernamental. Pero, de paso, les pegó a los ambientalistas locales.
Si bien no es bueno adelantar conclusiones, lo que le sucedió a Vale por segunda vez en 3 años no puede calificarse de accidente. No hubo ni un terremoto ni una crecida extraordinaria, cosas que tampoco justificarían esta tragedia. (Abro hilo ) ????https://t.co/B8vcbC7dql
— Emilio Guiñazú Fader (@EmilioGuinazu) 27 de enero de 2019
Estas cosas no suceden en forma repentina Para que esto suceda deben ser años haciendo las cosas mal y las señales son múltiples y claras. La minería brasileña y en todo el mundo debe aprender mucho de estas brutales lecciones. Mejorar aún más sus estándares y procedimientos. ????
— Emilio Guiñazú Fader (@EmilioGuinazu) 27 de enero de 2019
No hay que inventar nada.
— Emilio Guiñazú Fader (@EmilioGuinazu) 27 de enero de 2019
Hace siglo manejamos represas hidroeléctricas mucho más sofisticadas y complejas, y si esto encarece los costos y las empresas no pueden pagarlo, todo el sector deberá encontrar un nuevo equilibrio. ????
Una verdadera tragedia para los directos damnificados y sus familias y para el ambiente.
— Emilio Guiñazú Fader (@EmilioGuinazu) 27 de enero de 2019
Párrafo aparte merecen aquellos que se regodean con la desgracia ajena como si esto sumara puntos a sus causas.
El mundo minero aguarda sanciones ejemplificadoras. No solo económicas.
Lejos de pasarlo por alto, el otrora Jefe de Gabinete de la Secretaría de Ambiente, Eduardo Sosa, recogió el guante y le contestó a Guiñazú.
Parece que te referís a los ambientalistas, entre los cuales me incluyo. No nos regodeamos, estamos tristes por los damnificados y angustiados por tener gobernantes que no entienden ni escuchan, o no quieren hacerlo.
— Eduardo Sosa (@sosaeco) 29 de enero de 2019
Consultado por VCF, el docente universitario y referente de la Asamblea por el Agua Pura criticó fuertemente los dichos del Subsecretario de Energía y Minería. “Lo de Guiñazú es una bestialidad que merece un repudio unánime”, aseveró.
En el siguiente gráfico se pueden apreciar, según un relevamiento de la ONU, los accidentes mineros alrededor del mundo durante el periodo comprendido entre el 2007 y el 2017. Ellos son catalogados entre “muy serios accidentes de diques de cola”, “serios”, “otras fallas de diques de cola”, “otros accidentes relacionados a los diques de cola” y “otras fallas no relacionadas (o desconocidas)”
El análisis indica que, mientras la cantidad de accidentes ha disminuido, la gravedad es cada vez mayor. E incluso pasan en países con mayores controles como Estados Unidos, Canadá, Rusia o el Reino Unido.
En relación a los dichos de Guiñazú, Giraud puntualizó que “los diques de cola mineros suelen tener una estructura muy diferente a los de las presas hidroeléctricas. Las presas, sean de hormigón o sean de roca, se construyen de una sola vez: se inician y se terminan. En cambio, los diques de cola mineros hacen que, mientras la explotación va creciendo y los residuos se van acumulando, les van haciendo un recrecimiento para que pueda embalsar más colas. No son de hormigón, suelen ser de roca y con alguna impermeabilización”.
El riesgo, apunta el referente ambientalista, está en que “lo que suelen hacer es utilizar el diseño más barato y menos seguro, que es el de ir creciendo hacia arriba. El tema es que implican riesgos realmente muy altos”.
Otro reconocido ambientalista, Daniel Funes, también se expresó contra los dichos del Subsecretario, y posteó:
“Si podemos llegar a alegrarnos es de que el desastre no haya sido aún mayor, que no hayan sido centenas de muertos más”, señaló Giraud. Quien, además tildó los dichos del Subsecretario como “una bestialidad”.
Según analiza Giraud, el funcionario intenta justificar que “con un gobierno serio y los debidos controles la minería no tiene riesgos”. Entonces, Giraud analiza los dichos de Guiñazú y sostiene que “en lo de que no se tomaron todos los recaudos, es muy cierto. Pero me parece muy clave para responderle a Guiñazú y en relación a la idea de que en Mendoza con un buen gobierno se pueden hacer bien las cosas: en 2017, con el tema fracking en Puesto Rojas, fue escandaloso el modo en el que la Dirección de Protección Ambiental aprobó y le dio el visto bueno al fracking”.
En torno a eso, Giraud añade que “fue tan escandaloso que Miriam Scalani tiene una denuncia por abuso de autoridad e incumplimiento de deberes de funcionario público”. Además, recuerda que “cuando le planteamos a Guiñazú en un debate en Señal U, dijo que no era su competencia. El mismo tipo que te pide que confíes, a la hora en que lo arrinconás y le mostrás las formas en que lo aprobaron te dice ‘yo eso no lo firmé’”.
En torno a la explotación de El trébol, el dictamen técnico mostraba una cantidad de cuestionamientos técnicos que no fueron resueltos, pero que al día siguiente ya estaba la petrolera funcionando con el visto bueno de Scalani, recuerda el entrevistado. “Que no vengan a decir que van a hacer las cosas bien o que pueden prometer que van a hacer las cosas bien porque ya está claro que no las han hecho. Y no el gobierno anterior sino este mismo”, acusó Giraud.