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El 2019 será un año donde los vencimientos de deuda estarán prácticamente cubiertos gracias al acuerdo con el FMI. Esta “tranquilidad” lograda por Cambiemos solo podría verse opacada a causa de un desequilibrio y una crisis cambiaria como las que vivimos este año. Tras un año signado por la fuga de capitales, los altísimos intereses de las letras emitidas por el gobierno y los acuerdos con el FMI, 2019 se asoma con otras características.
El pasado 19 de diciembre venció el último lote de LEBACs, una herramienta que pretendía controlar la fuga de divisas de nuestro país. Sin embargo, ante cada vencimiento, la presión por la renovación o no de las mismas hacía el gran negocio para los especuladores financieros y licuaba los sueldos de los trabajadores.
Constantes devaluaciones, amenaza latente de las no renovaciones y tasas altísimas para sostener esta herramienta, significaron cifras por pago de intereses de un altísimo nivel. Asimismo, el dólar que se disparó desde mayo no pudo ser controlado hasta después de octubre.
Según publica MATE, con cifras del BCRA, este 19 de diciembre se pagó el último lote de LEBACs. Entre capital e intereses, se desembolsaron cerca de 75 mil millones de pesos. Los datos, dicen que, solo en 2018, se pagaron 226 mil millones de pesos solo en intereses.
En 2019, el Estado desembolsará un poco más en sueldos y contribuciones de lo que gastó solamente en intereses de LEBACs y sus herederos LELIQs. Desde 2015, la suma llega a 589 mil millones de pesos, todo un gran negocio para un pequeño sector de especuladores que se enriquecieron a costa del mal de muchos.
El 2019 ya no estará signado por las bombas de tiempo que son las LEBACs. Sin embargo, comenzarán a tener un mayor peso las LELIQs, con unas tasas de interés altísimas. Asimismo, el Gobierno intentará poner sobre el tapete el tema de la continuidad y la sostenibilidad de este modelo de endeudamiento, fuga y devaluación.
Según publica MATE, en base a cifras del BCRA y la Secretaría de Finanzas, el gobierno se enfrenta a grandes vencimientos de deuda en finales de este 2018 y principios de 2019. A pesar de haber obtenido un acuerdo con China por más de 8 mil millones de dólares y el ingreso del tercer tramo del préstamo del FMI, por más de 7 mil millones de dólares, afrontará algunos pagos de tamaño significativo.
Entre los meses de diciembre, enero y febrero, Argentina deberá pagar cerca de 440 mil millones de pesos. Según las estimaciones, durante todo el año 2019 se “gastaría” un monto similar entre sueldos y contribuciones de todo el espectro de empleados públicos de los tres poderes del Estado.
Sin embargo, como sosteníamos previamente, el 2019 está casi controlado. El problema se ha pateado hacia adelante, “la pesada herencia” de la que habló Cambiemos durante sus primeros años de gobierno será padecida por quienes sean electos tras las elecciones de este año.
Los vencimientos para el período post 2019 serán altísimos: entre 2020 y 2023 vencerán u$s 131.096 M, cuando el FMI sólo desembolsará u$s 6.000 M en 2020. De esta manera, se deberá comenzar a pagar los u$s 57.000 M prestados a partir de 2021.
De esta manera, el cronograma de pagos para el próximo Gobierno es muy importante. Muchos analistas lo asumen como algo incumplible sin una reactivación significativa. Y, como no se avizora un panorama nacional e internacional muy favorable, ya se comienza a hablar de la posibilidad de un default o la necesidad de pedir una reestructuración.
La deuda signará el próximo año y genera grandes interrogantes respecto al próximo período presidencial. A tal punto, que uno de los temas a debatir de cara al futuro será ¿qué se hace con la deuda que deja Mauricio Macri?