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La semana pasada se conocieron algunos detalles en cuanto al aumento del stock de Leliqs y muchos especialistas se vieron preocupados por el mismo. Resulta que, ante los datos que se conocieron, y con la curva de crecimiento en la cantidad de Leliqs, estas letras alcanzarían la base monetaria para el año que viene.
El nuevo mandamás del Banco Central, Guido Sandleris, tomó las riendas y se puso como objetivo principal controlar la inestabilidad cambiaria que había llevado a una precipitada suba del dólar en los últimos meses.
Entonces, en torno a esta nueva política monetaria, el BCRA cerró, para este año, la emisión de nuevos billetes y decidió que el stock de base monetaria permanezca constante durante estos próximos nueve meses. A partir de esto, según un estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), si la base monetaria no puede aumentar, el stock de Lebac que llegaba a los 340.581 millones de pesos, pasará a formar parte del stock de Leliq.
De esta manera, según explica el informe las Letras de Liquidez captarán todos los excedentes de pesos que haya en la economía. Así, el stock de Leliq será el pasivo remunerado más relevante del Banco Central, siendo la tasa de interés el instrumento generador de su dinámica de crecimiento. Esto quiere decir, según explica el Instituto que forma parte de la Fundación Mediterránea, que el stock de LELIQ arranca con un nivel alto este nuevo esquema de política monetaria.
En diálogo con VCF, el contador público nacional y especialista en Finanzas Públicas, Nicolás Aroma, apuntó que más allá del aumento del volumen de Leliqs, no es lo único a lo que hay que prestarle atención. De esta manera, Aroma analiza que el foco de la cuestión debe ponerse sobre lo que estas políticas ocasionarán, más allá del control del dólar.
“El objetivo fundamental es esterilizar la base monetaria, para aplicar el programa del nuevo directorio del Banco Central”, explicó el especialista. Además, analizó que se trata de “una política monetaria muy dura y trstrictiva que va a tener efectos muy recesivos”.
Cuando Sandleris anunció esta medida, en sus primeras 48 horas, el Banco Central renovó vencimientos de Letras de Liquidez (Leliq) por unos 120.000 millones de pesos. Por esa deuda, emitida a 7 días de plazo, estableció una tasa anual cercana al 70%. Varios días después, el stock de Leliq ya había alcanzado los 400.000 millones de pesos y ya superó a las Letras del Banco Central (Lebac) que hoy está en 340.000 millones. Las Lebac rinden cerca del 45% en promedio, y se extinguirán a fin de año.
Entonces, cabe preguntarse, ¿el Gobierno desactiva una bomba para activar otra? Según explica Aroma, el Banco Central, desde la gestión anterior, viene desarmando una bola y armando otra. “Cuando la bomba de LeBacs se hizo muy grande e insostenible y complicaba la estabilidad del gobierno, comenzó a aplicar otra bomba que eran las Letes (Letras del Tesoro) y después ahora aparecen las Leliqs, que es un instrumento similar solo que con la diferencia de que a estas pueden acceder solo los bancos”, dijo.
Según analiza el especialista, “con este esquema de desarmar una bomba y activar otra, el efecto está sobre los niveles de consumo, inversión y actividad económica”. Estos efectos fueron reconocidos desde el seno mismo del gobierno, “el mismo Ministro de Producción, una tasa de interés con un nivel de referencia al 75% hace inviable cualquier proyecto productivo y cualquier posibilidad de inversión de ese tipo”, recordó Aroma.
Entonces, el gobierno está logrando controlar el dólar, ¿pero, ¿cuál será el efecto colateral de estas políticas? “Los efectos recesivos de la política monetaria, sumados a los efectos recesivos del ajuste fiscal van a ser un combo muy difícil en términos de actividad económica, consumo e inversión”, analiza el especialista en Finanzas Públicas.
Finalmente, Nicolás Aroma sostuvo que “si el gobierno no logra bajar la tasa de interés, todo lo que pueda mostrar como sostenimiento del dólar es en vano”. En este sentido, apuntó que “lo que va a cambiar fundamentalmente para el presupuesto del año que viene va a ser la estimación del crecimiento. Que, en vez de ser con una caída del 0,5%, con una tasa de estos niveles, el PBI de Argentina va a caer mucho más que eso”.