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Alejandro Olmos Gaona es un referente en temáticas vinculadas a deuda externa, es historiador y especialista en derecho internacional. Su padre comenzó una investigación sobre la deuda externa que, años después, el continúa enriqueciendo. Es autor de los libros “La deuda odiosa. El valor de una doctrina jurídica como instrumento de solución política”; “La deuda argentina como delito” y “La deuda externa argentina y los derechos humanos”, con datos e investigaciones sobre la deuda y sus devenires en nuestro país.
En un contexto de constante endeudamiento, Alejandro Olmos Gaona es palabra autorizada para analizar la situación del país y pronosticar cómo pueden incidir las decisiones de hoy en la Argentina de mañana.
-¿Hay antecedente de gobierno democrático que haya tomado estos niveles de deuda?
Ningún gobierno en la historia ha emitido la deuda que ha emitido el gobierno de Macri. La mayor emisión de deuda se hizo durante la dictadura y fue de 37 mil millones de dólares en 7 años. el Gobierno de Macri ha aumentado la deuda alrededor de 120 mil millones en 2 años y 6 meses.
-¿Es Macri el único responsable de esta situación?
No es deuda del Gobierno de Macri. Porque Macri, en los decretos de emisión de deuda y en las resoluciones de la anterior Secretaría de Finanzas y actual Ministerio de Finanzas, están fundadas en las leyes de presupuesto que han sido aprobadas por la mayor parte de la dirigencia política en ambas cámaras del Congreso. Ellos son corresponsables del endeudamiento. No es que el Gobierno decide y emite sin fundamentación. En los decretos dice “a razón de que la ley de presupuesto me autoriza…” y la ley de presupuesto ha autorizado esto.
-¿Qué propició que Macri endeudara así al país?
El gobierno de CFK hizo una política de desendeudamiento de deuda externa con un endeudamiento por parte del Estado. Cuando se habla de desendeudamiento hay que aclarar que el gobierno de Cristina pagó a acreedores extranjeros. Sacó plata de Anses, del Banco Nación y del Banco Central para pagarle a los acreedores.
Y no es, saco plata de acá y nada. Le sacaba la plata al Anses y le entregaba un bono que genera deuda, genera interés y hay que pagarlo. Hubo un desendeudamiento desde el punto de vista externo y un endeudamiento intraestado.
Cuando Néstor Kirchner asumió en 2003, la deuda total era de 170 mil millones de dólares. Según explicó en el Congreso la ex presidenta, se habían pagado en 10 años alrededor de 190 mil millones de dólares. Sin embargo, cuando se fueron la deuda era de 241 mil millones de dólares. Se pagaron intereses, pero no los capitales.
- ¿Por qué toma deuda Macri?
El Gobierno dice que, para tratar de compensar el enorme déficit fiscal, la única solución es ajustar o emitir deuda. Y decidió emitir deuda. No solo para pagar intereses, sino que también para pagar gastos corrientes, cosa que está prohibida por la Ley 24156 de Administración Financiera. Pero acá las leyes no se cumplen.
Cuando el presidente dice que la única manera de disminuir el déficit fiscal es a través de la emisión de deuda pareciera que no se da cuenta que la deuda es generadora de déficit. Porque la deuda genera intereses y esos intereses significan déficit. Este año se calculó el pago de intereses de la deuda por 406 mil millones de pesos, eso significaba en ese momento alrededor de 21 mil millones de dólares. En este momento, con el aumento del dólar, indudablemente es menos. ¿Pero qué pasa? El Estado paga a los acreedores con dólares, no con pesos, y recauda en pesos.
- Es sustentable este nivel de endeudamiento ¿o vamos camino a otro default?
La deuda en diciembre de 2015 era de 241 mil millones de dólares. Al 31 de diciembre del año pasado la deuda había crecido a 331 mil millones. Deuda que el Estado no tiene capacidad de pagar. Entonces refinancia permanentemente, paga intereses y cuando no llega a pagar los intereses, se capitalizan los intereses y por lo tanto la deuda sigue creciendo.
Yo lo dije apenas empezó este gobierno, “si acá empieza una política de endeudamiento, en algún momento vamos a tener una crisis de deuda”. Y ahora, podría afirmarse que este año zafamos, pero no sé si llegamos a fines del año que viene sin una crisis descomunal de la deuda donde la Argentina no va a poder pagar sus obligaciones y va a tener que hacer una nueva reestructuración.
Por ahora hay apoyo del sistema financiero, pero al sistema financiero le es absolutamente indistinto si está Macri, Cristina o quien esté, si el negocio funciona, apoya. El día que la Argentina ya no pueda pagar, que haya un ahogo y que no exista la posibilidad de que sean cancelados regularmente, chau Macri y arréglate como puedas. Eso se lo hicieron a De La Rúa en 2001.
- ¿Qué peso tiene sobre el país el pago de los intereses?
Este año tenemos que pagar 19 o 20 mil millones de dólares, solamente de intereses sin que haya amortización de capital, es un peso insostenible. Es imposible para un país que tenga que pagar semejante cantidad de dinero a través de una deuda que no va para inversión pública. Es una deuda que va simplemente dirigida a que el déficit fiscal no se dispare y a pagar gastos corrientes. Y a la bicicleta financiera, pero hay una contrapartida que dice que, a más deuda, mayor fuga de capitales.
- Hace un tiempo, el Financial Times apuntó al Bono a 100 años de Argentina como la operación financiera más disparatada del mundo ¿Por qué acá no se dice nada?
Hay un blindaje mediático, si lees La Nación o Clarín o ves TN, las cosas negativas del gobierno que no pueden disimularlas, tratan de licuarlas y maquillarlas. Un país que no sabe lo que va a pasar dentro de 6 meses emite un bono a 100 años, es un disparate. Además, viola el presupuesto, en la planilla anexa al artículo 34 de la Ley de Presupuesto, se establece que el gobierno no puede emitir deuda a más de 4 o 6 años. En esa planilla se dice que el Ministro podrá, eventualmente, modificar algunas pautas. El que conoce el derecho administrativo de cómo se maneja el Estado tiene que suponer que el Ministro podría, a lo sumo 8 o 10 años. ¿Pero 100? Es algo que va a generar intereses por 20 mil millones de dólares.
– Usted fue auditor de la deuda ecuatoriana. Junto a Correa lograron una baja del 70% de la deuda y un pago de sólo en 30% de la misma tras demostrar la ilegalidad de gran parte de la deuda ¿Es posible hacer eso en Argentina?
Uno de los grandes tabúes de la deuda argentina es por qué cuando se fue la dictadura militar, el 40% de la deuda era deuda de empresas privadas que fue transferida al Estado. Eso fue en 1982 y fue perfeccionada en 1985. La Argentina era el garante de esas obligaciones, en 1985 se sustituyó la obligación directa de esas empresas por obligaciones directas del Estado.
En el año 1985, en una causa penal que inició mi padre para investigar la deuda, el BCRA informó al juzgado federal que la deuda de esas empresas a 1985 era de 23 mil millones de dólares. Era un poco menos que la deuda pública total. Eso ha sido pagado permanentemente y ningún gobierno quiso ni investigarlo ni pedirles a esas empresas que devolvieran el dinero que el Estado había pagado por ellas.
– ¿De qué empresas estamos hablando?
Eran las principales empresas nacionales y extranjeras: Papel Prensa, Ford Motors, Socma, Sidecco Americana, FIAT Sevel. Cuando asume Alfonsin, el primer ministro de economía de su gobierno Bernardo Grinspun, ordena una auditoría de la deuda en el BCRA y se hizo una auditoría sobre 7 mil millones de esos 23 mil millones. Todo lo que auditaron, demostraron que no eran deudas reales, sino ficticias.
Ningún gobierno de la democracia quiso terminar la investigación, que desapareció en la época de Cavallo. Yo la pude reconstruir a través de los duplicados de los auditores que participaron y llevé eso a la justicia.
- ¿Cómo se hizo en Ecuador?
- En Ecuador, yo fui auditor de la deuda ecuatoriana, hicimos una especie de investigación completa que no la pudimos terminar. Pero esa investigación determinó los fraudes, las imposiciones del FMI, del Banco Mundial, del BID. El presidente Correa podría haber impugnado la totalidad de la deuda, pero no lo hizo porque Ecuador es un país muy chico, ningún país latinoamericano lo apoyó y estaba en condiciones muy precarias para hacer un default completo de la deuda. Las consecuencias hubieran sido muy serias, porque le vende el 66% de su producción a los EEUU. Hizo una quita del 70%, porque tenía una auditoría detrás y los acreedores sabían las consecuencias que podía tener la publicación e ir a pelear a los tribunales de Estados Unidos mostrando todas las pruebas.
- ¿Aquí ni siquiera se intentó?
- En el Congreso en 2009, 2010, 2012, 2014 y 2016 se han presentado proyectos para la creación de una comisión Bicameral que investigue la deuda y nunca se pudo concretar. Ahora el Gobierno creó una Comisión Bicameral para seguir el proceso, pero no para investigar lo anterior.
Hay una particularidad que nadie la dice ¿es posible que los abogados norteamericanos que tiene la Argentina sean los mismos abogados que contrató Carlos Menem en 1989? Los recontrató Kirchner en 2003 y hasta el día de hoy han sido aceptados por Macri. Tienen la particularidad de que son abogados de los históricos acreedores de la Argentina. Con estas pautas es difícil que el país tenga elementos concretos para manejar estas situaciones, porque siempre se maneja de la misma manera.
– Tras su investigación, el juez Ballesteros emitió un fallo diciendo que se trataba de una “deuda odiosa”. ¿Qué sucedió con eso?
El error de Ballesteros es que no tendría que haberlo enviado al Congreso. Tendría que haberla declarado nula de nulidad absoluta. Para el derecho argentino, los actos ilegales son nulos de nulidad absoluta. Él no lo hizo, el fallo quedó así, en el Congreso no pasó absolutamente nada. Y yo seguí adelante con la investigación.
El juez que interviene acumula papeles, pero no hace nada, y el fiscal de la causa que es el Dr. Federico Delgado ha hecho un montón de presentaciones que no tienen ningún resultado. Hace poco le envió un oficio al procurador general de la Nación, Eduardo Casal para que tome algún tipo de medida respecto a los responsables de todo esto. Todavía no le contestaron nada, y cuando contestan lo hacen de manera ambigua.
Este gobierno, que dice cultivar la transparencia y el respeto a la ley, la incumple absolutamente y no es para nada transparente. Hacen todo lo posible para que la justicia federal de Comodoro Py sea funcional a los intereses que ellos tienen. Tenemos muchas denuncias realizadas contra el Ministro Frigerio, contra el exministro Aranguren, contra el propio presidente de la República, y ahí están, cajoneadas.
– Hay funcionarios acusados de obtener beneficios personales con el endeudamiento actual ¿Hay posibilidad de que esta deuda que se está contrayendo ahora también pueda llegar a ser declarada fraudulenta o ilegal?
El fiscal Delgado está investigando eso, la posible relación que hay entre funcionarios y los que compran deuda. Noctua, es un ejemplo de un país donde la ley funciona de esta manera. Es muy difícil que esto ocurra.
Si la ley funcionara como tiene que funcionar, eso tendría consecuencias gravísimas como tendría también consecuencias. La justicia se ocupa de los gobiernos que se fueron, no de los que están.
Si uno presenta cualquier denuncia sin ningún fundamento contra funcionarios kirchneristas, seguramente va a caminar. Cualquier cosa que denuncie contra el actual gobierno, no va a funcionar. Yo particularmente he hecho una denuncia al Ministro Frigerio por negarse a impugnar la compra de una estancia en Río Negro de un famoso amigo de Macri, Joe Lewis, que fue comprada en un fraude al Estado Nacional.
El fraude está absolutamente probado y hay un fallo de la cámara de casación penal en diciembre. El ministro Frigerio se niega a iniciar la acción y una de las causas por las cuales se echó al procurador del tesoro, Balbín, el año pasado era porque tenía toda la intención de hacer eso. Cuando le comunicó al Ministro Frigerio lo que había que hacer, el ministro le comentó (textual) que había pasado tanto tiempo que no tenía sentido hacer ningún tipo de acción.
¿Cómo que no tiene sentido hacer una acción sobre un campo de 12 mil hectáreas comprado en fraude a la ley? Y, además, ese señor se ha apropiado de un lago público, Lago Escondido. Tener esperanzas de que la justicia funcione en este momento yo diría que es imposible.