_

Este domingo 1 de julio, México eligió por primera vez en su historia un presidente de izquierda. Andrés Manuel López Obrador se convirtió de esta manera en el máximo mandatario de uno de los tres grandes países del norte del continente. AMLO, como lo llamaban los medios y militantes en México, tendrá una serie de desafíos por delante tras un triunfo aplastante y un gran apoyo popular.
Los más de 30 puntos de diferencia entre el ganador y su inmediato perseguidor, Ricardo Anaya, dan una clara señal sobre la situación política actual en México, señala Mayra Rivera, politóloga mexicana. El apoyo del pueblo mexicano a esta propuesta de la izquierda no se vio reflejado en los sectores concentrados de la economía. Entonces, señala Rivera que “principalmente el desafío sería el de la concertación. Habría que generar nuevos vínculos con los otros espacios de poder: los medios de comunicación y los empresarios”.
El frente que compone a Juntos Haremos Historia está compuesto, principalmente, por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Encuentro Social (PES), entre otras fuerzas minoritarias. Esta característica, señala Rivera que será otro de los desafíos: López Obrador deberá consolidar su fuerza en diputados y senadores para fortalecer su coalición de gobierno.
El desencanto de la sociedad mexicana con la partidocracia gobernante ayudó a un emergente movimiento de la izquierda que, tras perder dos elecciones contra Calderón y Peña Nieto, logró imponerse en las elecciones federales. AMLO deberá apostar al cambio en diferentes políticas para afrontar un país desigual, violento y empobrecido, apunta la analista.
“Hay una escalada de narcotráfico tremenda” aseguró Rivera. Mientras, apuntó que “es sobre esta donde se debe trabajar para fortalecer el tejido social. Muchos estados de la República que ya han sido corrompidos ante la falta de oportunidades, se han volcado hacia esa actividad económica”. En torno a esto, Rivera apuntó que uno de los desafíos será “generar condiciones que vuelvan a las clases populares y a empoderarla. El poder adquisitivo está por el suelo”.
La relación con EEUU
Si bien una de las cuestiones principales que atañen al gobierno mexicano tienen que ver con su vecino del norte, los candidatos fueron cuidadosos a la hora de hablar de la relación con los Estados Unidos.
Sin embargo, desde 2000 cuando López Obrador venía planteándose como candidato a la presidencia, explica Rivera, manejaba un distanciamiento en el sentido de fortalecer la industria y el mercado nacional. “Ahora estamos ante un reajuste del tratado de libre comercio y el presidente Trump está tratando de tirar el tratado firmado en 1994. Entonces, AMLO pone como prioridad el fortalecimiento de la industria nacional” sostuvo la politóloga.
Además del tema comercial, una de las cuestiones medulares de la relación entre México y los Estados Unidos es la cuestión migratoria. “La política de EEUU es de cero tolerancia y el reto con la relación entonces es grande” asegura Rivera. Mientras, añade que “es un tema que se tocó con pinzas, ya que el carácter explosivo del actual presidente estadounidense hace que se maneje sin formular o plantear ejes claves”.
La paliza electoral que no sorprende
Los sondeos previos daban una diferencia aproximada de 20 puntos entre López Obrador y Anaya, su inmediato perseguidor. Si bien los 30 puntos que finalmente separaron a un candidato de otro parecen muy importantes, Rivera apunta que tiene su explicación en el voto castigo a los partidos que se venían alternando en el poder.
La alternancia entre el PRI y el PAN no brindó las soluciones a los problemas estructurales de México. Una de las señales que dejan esto al descubierto, explica Rivera, es el aumento de participación en la elección y el margen por el que ganó. “Ese hartazgo y ese grito de la sociedad que dijo ‘basta, vamos por algo más’”, aseguró la politóloga.
El giro a la izquierda
Según explica la politóloga, este triunfo y giro a la izquierda de la sociedad latinoamericana es difícil de leer en lógica latinoamericana. “Esto, en el cono sur y en América Latina ya se venía presentando hace más de 10 años”, señaló.
Ante esta situación, la politóloga entiende que “más bien es un agotamiento de las instituciones que han venido presentando ese presidencialismo sui generis y busca en esta izquierda una salida o una alternativa”. En ese sentido, finalizó destacando que “el empoderamiento de los sectores populares está más desarrollado en el Cono Sur. Acá apenas estamos como despertando de ese yugo que nos tuvo sometidos tanto tiempo”.