Entrevistas // 2018-05-07
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Alejandro Conte
“Hamlet se merecía una fecha en el Independencia”
"Hamlet, la maldición de ser..." la versión libre de la tragedia de William Shakespeare llega al Teatro Independencia a casi un año de su estreno. Mendoza por fin podrá ver en el Teatro mayor de los mendocinos esta maravillosa adaptación del actor y director Alejandro Conte. Conversamos con Alejandro en la sala de ensayo para saber un poco más de esta verdadera apuesta al teatro local.


“Hamlet, se merecía una fecha en el Independencia” comenzó diciendo el director mientras iban llegando los actores y actrices que dan vida a este clásico. “Un Independencia debía tener… por la estructura de la obra, por la producción, la escenografía. Imagináte que los telones y pantallas no entran en los escenarios de las salas independientes” decía mientras cuidaba que todos los detalles estuvieran a punto antes de comenzar.
Teniendo en cuenta que esta obra es un clásico y los clásicos en general no resultan ser lo más comercial ¿por qué crees que después de haber transcurrido casi un año de su estreno, la obra sigue tan vigente?
Pensando en lo que resulta comercial o no comercial, creo que las personas en general van a ver un espectáculo y más allá del mensaje, se ve al teatro como un espectáculo en el sentido de entretenimiento. Hamlet es un espectáculo y además por ser un clásico genera curiosidad, si bien la historia es conocida existe eso de “a ver ¿qué pasa?”, a ver… cómo se presenta con novedad esto que no es nuevo y que la mayoría conoce a través de películas.

-¿Te referís a las nuevas generaciones de público?

No tanto, me refiero a una combinación de público que también incluye a las viejas generaciones y a los más jóvenes, quienes vuelcan su interés hacia un clásico porque en cierta manera se informan.
Sucede que el teatro contemporáneo, de autores contemporáneos es lo que más se ofrece y lo que más se ve. Hace un tiempo el teatro de imagen o teatro performático – con personas colgando de las paredes por ejemplo - era extraño. Sin embargo hoy, correrse de eso y proponer un clásico se vuelve en cierto sentido una rareza que produce interés genuino. De este modo, a pesar de que socialmente estamos pasando un momento dramático fuerte, la gente se banca un drama, no sólo no le molesta sino que por el contrario lo agradece porque se posiciona en ese lugar.

-¿Hamlet, la maldición de ser… está rompiendo esa regla que parece prevalecer en la escena local respecto a que si no se apuesta a “comedias livianas”, no hay buenos resultados en el teatro mendocino, como si esas obras fueran lo único que funciona?

Entre comillas, es lo único que está funcionando. Si hablas con los que hacen stand up, con los que hacen comedia liviana, aunque depende también del marketing y la producción que se impongan para ciertas producciones que funcionan muy bien, está resultando difícil para todos. Es cierto que la gente elige reírse y pasarla bien, pero también es cierto que cuando se le ofrece elige un espectáculo y Hamlet dentro de todo es un buen espectáculo. Una obra dramática que tiene todos los condimentos, pero es un espectáculo y los espectadores nos acompañan. Se muestran satisfechos, indican que se trata de una puesta ágil, que no aburre, una buena obra que a pesar de ser un clásico y un drama, es muy activa y tiene elementos modernos que generan sorpresa y atracción y por eso la eligen… En el boca a boca indican que es una obra dinámica y el público lo agradece.

-Exactamente, además tiene muy buenas actuaciones.

Sí, claro, Hamlet es una pieza teatral integral. Las actuaciones son excelentes, los personajes están muy bien delineados, la dinámica, la estética y el video también colaboran mucho… la gente realmente se sorprende con el recurso audiovisual. Además, a los que conocen la historia principalmente les resultó muy interesante que la historia esté total y absolutamente respetada, pero en una hora y media de duración.

-Ese resulta un punto interesante ¿Cómo fue posible adaptar la obra original a ese tiempo sin perder su esencia?

No se trata de que yo sea un maravilloso autor, director o experto en recorte de textos, sino de lo que yo quería contar, porque principalmente para mí de Hamlet lo más fuerte es lo que dejé… toda la otra parte que decidí sacrificar de la obra tiene que ver con elementos que para su época estaban muy bien porque servían para reafirmar la historia, pero que en estas épocas modernas son redundantes.
Hay escenas en las que Hamlet está todo el tiempo preguntándose si realmente fue la sombra de su padre o no fue la sombra de su padre la que le dice que su hermano lo mató y eso por lo menos lleva media hora de obra, además de redundar luego en el “ser o no ser”. El personaje de Hamlet casi todo el tiempo se dirime en el nihilismo del ¿qué hago con la vida después de esto que me está pasando? De igual modo, hay partes en donde el rey va armando esa madeja de estrategias para sacarse de encima a Hamlet; otras tantas escenas que tienen como objetivo alivianar la densidad del drama y por último, el autor utiliza innumerables pasajes para interiorizar al espectador de aquellos momentos, acerca de cómo sucedían los acontecimientos alrededor de los reinos y en las cortes de acuerdo a la coyuntura, lo que resulta innecesario para el público de nuestros días.
Por tanto elegí prescindir de esos textos, enfatizar mi mirada e iniciar diciendo de una vez que en Hamlet está todo mal, porque se tiene que develar el misterio de entrada y exponer claramente que el conflicto en sí mismo tiene que ver con si se acciona o no ante lo que me está sucediendo, que es básicamente la línea narrativa de Hamlet.

-¿De acuerdo a tu mirada cuál es la actitud de Hamlet?

Shakespeare plantea la inacción, Hamlet se deja llevar y la venganza se va dando por situaciones que se van presentando, pero él no acciona verdaderamente. En esta versión lo que yo hago es que accione. Es un Hamlet más activo

-Eso le va dando ritmo a la obra…

Claro! Para que tenga ritmo y el protagonista se defina diciendo me voy a vengar, le voy a buscar la vuelta para que no se note, para que no se sea tan directo, pero me voy a vengar.

-¿Cómo es eso de poner en relevancia la presencia de las mujeres?

Quise poner énfasis en las mujeres. La presencia de la mujer es importante en Hamlet, porque para el autor las mujeres tiene una presencia muy fuerte pero sólo como acompañantes activas en la obra original. Acá no, acá sus roles son protagónicos, son el eje para que el personaje de Hamlet también reaccione, básicamente un poco lo llevan, lo acompañan mucho. Me parecía que es importante que en la fuerza de lo femenino que tiene Hamlet esté en la mujer: de su madre en cierta manera y de Ofelia, la novia quienes provocan que Hamlet ponga límites y diga “no, hasta acá llego”

-En esta versión tuya hay iconos que son muy actuales: la fuerza de las mujeres, las traiciones, las venganzas… están como en una obra contemporánea…

Sí, es como en la vida contemporánea. Hay dos puntos fundamentales: las traiciones y la lucha por el poder que en casi todas las obras de Shakespeare está muy presente, el acceder al poder a costa no importa de qué. Hay mucha traición, sea consciente o inconscientemente todos los personajes traicionan para acceder o conservar su cuota de poder, se traicionan a sí mismos, al amor, a los hijos, entre hermanos.

-Yo veo teatro, yo voy cada tanto al teatro y cuando fui a ver el estreno de esta obra me impacto la producción. No muchas obras en Mendoza tienen esta producción.
No. Es cierto. Cuando empecé a armarla y le dije al equipo lo que pretendía me bancaron en todo. La inversión en Hamlet ha sido importante desde los ensayos de actores, la producción, la música original, la gráfica, el vestuario, la utilería, la escenografía, la fotografía, la iluminación, el recurso audiovisual, la herrería, hasta las espadas todo fue pensado, diseñado y creado para esta obra. Requirió un gran esfuerzo, pero se pudo hacer un buen trabajo, materializar lo que se sueña. Es muy grande la producción… ¿y por qué no?

-¿Cómo surge esa vuelta original tan moderna para incluir videos y esas puestas de luces tan novedosas para un clásico?

La utilización de recursos audiovisuales surge de la una necesidad de correlato, una manera de completar la construcción para continuar contando lo que está sucediendo. Es una manera de usar estos recursos de manera tal que sirvieran para complementar con información que sume al contexto y que aporte al espectador datos para entender lo que sucede en el escenario.
Las sombras, el espectro, el entierro de Ofelia, la imagen espectral y la mejor manera de hacerlos eran a través del video. Después mi idea de construcción era que se viera como a través de una ventana, que aparecieran cosas en esa ventana que vayan construyendo el relato posterior, entonces los actores que van haciendo la representación.

-¿Cómo hiciste que los actores tengan la destreza que demuestran en el manejo de las armas de aquel entonces?

Tuve la suerte de contactarme con personas con experiencia en luchas medievales. Allí tuvo un rol fundamental Miguel García en cuanto a la teatralización de las luchas con espadas, escudos y vestimentas medievales. Los actores estuvieron v arios meses entrenando bajo su dirección. Luego un herrero que trabaja con Miguel diseñó y forjó las espadas porque una vez conocido esto me pareció un despropósito avanzar con espadas de madera yo quería hierro... y funcionó.

-¿Es ese sonido que se percibe desde el escenario?

Sí, claro. Es como el sonido que tienen las películas. El roce de los filos de metal que cuando se hace con utilería de madera se pierde, se desluce la escena y con la producción que teníamos ponerle un trozo de tronco pintado como espada, por más bonita que se vea y pintada que esté, suena a palo.
Comprobamos que el efecto con metal es increíble, es sorprendente ver como saltan las chispas de verdad cuando se cruzan espadas en escena debido a ese material, es peligroso en realidad pero verlo es maravilloso. Además de saber que los actores le han puesto el cuerpo a esta idea es muy valioso.

-¿Cómo resultó el trabajo actoral?

La tarea de actores y actrices es muy importante porque le ponen el cuerpo al texto y a la actuación con sumo compromiso. Las dos mujeres del elenco pasan por escenas duras. Hamlet es muy violento con ambas, tanto con su novia como con su madre. Por momentos ejerce suma violencia muy profunda contra ellas y las actrices se la bancan, enfrentan esa violencia y es muy fuerte verlo al mismo tiempo de que es maravilloso que la actriz se entregue a la interpretación del personaje.

-¿Con qué se van a encontrar los que vayan a ver la obra?

Hay unas cuantas variaciones a nivel actuación que tiene que ver con la crudeza, la violencia y modificaciones en la puesta en escena que hacen de ésta una versión más dinámica.
De igual modo, Luisina González decidió este año seguir otro camino y se sumó al elenco Claudia Racconto para llenar un espacio con su impronta. Lo que hace que también el resto de los actores Silvia Del Castillo, Hugo Marsala, Enrique Díaz, Gonzalo Bendelé y Juan Pablo Roca Serdio, se hayan adaptado a esta nueva actriz y a otra fuerza de trabajo.
Por otra parte a mí como director... así como aquella primera vez me dediqué a hacer la adaptación que me tomo un verano entero, este verano me sirvió para revisar y desenamorarme de la obra, quiero decir correrme del amor que uno le tiene a su producto entonces mejorarla. Estoy muy feliz, el resultado se ha logrado.

Así culmina esta cálida entrevista a un reconocido actor y director de teatro mendocino. Un talentoso hacedor de las artes que después de tanto trabajo presentará el próximo jueves 10 de mayo en el Teatro Independencia la obra “Hamlet, la maldición del ser”.
 


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