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El Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) dependiente de la Universidad de Belgrano difundió un trabajo de investigación donde detalla a dónde van a parar los fondos destinados a gastos corrientes por parte del Estado. El último reporte difundido por este centro indica que los gastos corrientes representan la mayor proporción del gasto por parte de la administración nacional. Dentro de este marco, casi un 93% del total va destinado a satisfacer ese tipo de gastos.
Según el Presupuesto 2018, de los 2,9 billones de pesos estipulados, ese porcentaje va a parar a gastos corrientes. Dentro de los mismos, un 49,5% corresponde a la Administración Central, un 46,2% a Instituciones de Seguridad Social y el restante 4,25% a Organismos Descentralizados.
El endeudamiento ha sido el camino elegido por la administración de Cambiemos para obtener fondos. De esta manera, en 2016 la deuda pública nacional (tanto interna como externa) aumentó 34781 millones de dólares; por su parte, en 2017 aumentó otros tantos 45488 millones de dólares. Según información del propio Ministerio de Finanzas, la deuda creció en total 80269 millones en sólo la mitad de la gestión de Cambiemos, incluso con bonos emitidos con plazos de 100 años.
En este marco, explica el economista Nicolás Aroma que, si bien la deuda fue tomada recientemente, “ya estamos pagando los intereses o servicios de la deuda, todas las tomas de deuda se pagan mediante una parte que es el capital y otra que son los servicios de la deuda”. Y continúa sosteniendo que “eso es lo que está representando en la mayor proporción de los gastos corrientes. Esto es un lastre permanente, totalmente regresivo para el sistema, dado que vos tomás deuda para comenzar a pagar deuda y no amortizas el capital”.
El estudio explica que el Gasto Corriente de la Administración Central que genera el pago de intereses de la deuda, es del 32% del total de los mismos. Este gasto supera incluso a los pagos de salarios, que llegan a un 20%, a seguridad social que tiene un 11% y a bienes y servicios en los cuales el Estado gasta el 5% de los fondos.
Es por esto que Aroma remarca que “al pagar los intereses, seguís sin pagar el capital. Entonces, es una especie de círculo vicioso sin fin que puede derivar en una crisis de deuda”. Así, agregó que “inclusive, Argentina tiene experiencia en defaultear la deuda. Eso es lo que lleva el estar pagando intereses y no cerrar el capital. Estamos pagando muchos intereses tanto en el ámbito nacional como en el provincial también”.
Los gastos por pago de capital de deuda solo alcanzan el 7,3% de los gastos totales de la Administración Nacional. En Mendoza, la situación no difiere demasiado y “los intereses de la deuda también son muy pesados en relación al presupuesto. Estamos hablando de que, en el año pasado, los intereses de la deuda estuvieron al mismo nivel que toda la obra pública provincial” remarcó Aroma.
El dato que no se puede pasar por encima es que el 2017 fue un año electoral y, como se acostumbra en los años electorales, los gobiernos nacionales y provinciales realizan una mayor erogación para poner en marcha o culminar obras públicas. “Incluso teniendo en cuenta eso, la proporción fue tal. Así que imaginen lo que es el peso de los intereses en la provincia” explicó Aroma.
El inconveniente con el pago de intereses sin avanzar sobre el capital es que no se encuentra un final cercano a este ciclo. Los datos oficiales, remarcados por el estudio de CENE, detallan que en 2017 la deuda tuvo intereses por 224907 millones de pesos en 2017, un 71% más de lo que había tenido en 2016.