_

El 26 de noviembre de 2007, en la Asamblea General de Naciones Unidas, se decidió poner una fecha simbólica para discutir sobre Justicia Social. La misma se basa en el apoyo a los esfuerzos internacionales para aumentar la erradicación de la pobreza, el pleno empleo y el trabajo decente, la igualdad de género y el acceso al bienestar social y justicia para todos.
Por aquel entonces, Ban Ki-Moon se expresaba sosteniendo que "En el Día Mundial de la Justicia Social reconocemos la importancia de la lucha contra la pobreza, la exclusión y el desempleo, con el fin de promover la solidaridad, la armonía y la igualdad de oportunidades en las propias sociedades y entre las mismas.... reflexionamos sobre la importancia de la justicia social en nuestros esfuerzos para forjar un mundo más estable, equitativo y seguro". También destacó que “la justicia social se basa en los valores de equidad, igualdad, respeto de la diversidad, el acceso a la protección social, y la aplicación de los derechos humanos en todas las esferas de la vida, incluso en el lugar de trabajo”.
En este sentido, dialogamos con el sociólogo y docente Carmelo Cortese, que en primer lugar fue crítico respecto al papel de la ONU y sus enunciaciones prácticamente indiscutibles, que no van de la mano con las decisiones tomadas por las grandes potencias en todo el planeta. A continuación, explicó que este tipo de conceptos como “libertad”, “justicia”, “igualdad” son abstractos y se van llenando de contenido en cada sociedad y momento. es decir, no es lo mismo la Libertad de la que se hablaba en el siglo XVIII que de la que se hablaba en el siglo XX.
“En Argentina hay que reconocer que la Justicia Social tiene una connotación muy particular desde mediados del siglo XX” apuntó Cortese. Y destacó que “el peronismo le dio un contenido determinado, que significaban reivindicaciones de los trabajadores. La justicia social en Argentina quiso decir hacia 1945 en concreto que los trabajadores accedieran a un trabajo estable, tuvieran un sueldo digno, pudiesen atender a la educación y a la salud. Ese ha sido el contenido de la Justicia Social en nuestro país”.
En la resoluciónpor la cual las Naciones Unidas decretaron la creación del día de la Justicia Social, se reconoce que el desarrollo social y la justicia social son indispensables para la consecución y el mantenimiento de la paz y la seguridad en las naciones y entre ellas, y que, a su vez, el desarrollo social y la justicia social no pueden alcanzarse si no hay paz y seguridad o si no se respetan todos los derechos humanos y las libertades fundamentales.
A su vez, la declaración reconoce también que, para sostener el desarrollo social y la justicia social, es necesario un crecimiento económico de base amplia y sostenido, en el contexto del desarrollo sostenible.
Según apunta Cortese, en el Siglo XXI “lo que unificaría en grandes grupos al concepto de justicia social, sería el de mantener conquistas históricas de la clase trabajadora y sectores populares de la Argentina en torno a derechos como la jubilación, los derechos colectivos laborales, y derechos sociales de última generación que son atacados, no solo por gobiernos del tipo que tenemos no solo en la Argentina, sino que también cabe pensar en los ganadores de la última elección en Chile o en los no-ganadores que se apropiaron del poder en Brasil”.
Así mismo, el sociólogo explicó que “hay una ola de los criterios de fines del Siglo XX a los que llamamos neoliberales que intentan romper bajo algunas excusas y argumentos con derechos de las grandes mayorías”. En ese sentido, apuntó que “estos derechos de carácter económico y social hasta derechos de tipo políticos que tienen que ver con la participación de la vida democrática con las reglas que nosotros conocemos”.
Así, según Cortese “hoy una justicia social implicaría tener una jubilación digna, cercana al 80% de los haberes de los activos, o una indemnización en caso de despido, o tener acceso a paritarias. Hoy la justicia social implicaría conservar los derechos que están siendo amenazados por el denominado ‘reformismo permanente’ del presidente Macri”.
El tema del 2018: Trabajadores en movimiento: la búsqueda de la justicia social
La mayoría de las migraciones actuales están vinculadas directa o indirectamente a la búsqueda de oportunidades de trabajo decente. Incluso si empleo no es el principal impulsor, generalmente aparece en el proceso de migración en algún momento. Se estima que hay 258 millones de migrantes internacionales. La OIT estima que hay aproximadamente 150 millones de trabajadores migrantes.
“A nivel mundial los ejemplos más claros son los de África o los países de oriente o medio oriente que han protagonizado migraciones, denominadas también éxodos, huyendo en grandes migraciones de la guerra desatadas en la mayoría de los casos por las grandes potencias en búsqueda de recursos naturales, posiciones estratégicas y demás cuestiones” apuntó Cortese.
En ese sentido, el sociólogo finalizó que “son grandes masas que huyen de condiciones intolerables de vida porque, para arriesgarse a cruzar y morir ahogado en el Mediterráneo, las condiciones que tenían antes eran aún peores”.