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El estado de las instalaciones de la escuela N° 1-006 Juan José Paso del departamento de Luján de Cuyo ha generado polémica durante todo el transcurso del año. La Dirección General de Escuelas dispuso que se realizaran reparaciones sobre la estructura de la misma pero sin suspender el cursado. Sin embargo, la demora en las obras, algunas irregularidades y la negativa a suspender las clases generaron indignación en los padres de los alumnos del establecimiento.
El medio local Luján Diario lo denunciaba la semana pasada, en el colegio confluían todos los elementos para un desastre. A pesar de esto, la DGE obstinada en lograr el mayor número de días de clases a como dé lugar, no suspendía el dictado de las mismas. Esto ponía en riesgo la integridad de los casi 500 estudiantes que concurren en los diferentes turnos al establecimiento.
El gobierno provincial presentó las obras como finalizadas a principios de este mes. Pese a esto, en la comunidad escolar reinaba el descontento ya que las obras no habían sido realmente concluidas. El SUTE se expresó al respecto, y acompañó a padres y autoridades en el reclamo y la decisión de suspender las clases el día viernes 10 del corriente mes.
Los problemas son muchos y parece que cada vez se agravan más: hundimiento del piso en un sector del patio -y que se puede extender a las aulas-, fisuras considerables en techos y columnas, filtraciones de agua, baños y salas en condiciones precarias y sin ventilación, son sólo algunos de los más graves.
Según data el SUTE, “la gota que colmó el vaso fue el desprendimiento de parte del cielo raso que se encuentra en el ingreso a la institución. Afortunadamente, este se produjo cuando no había ni alumnos ni Trabajadores de la Educación en el lugar”.
En el transcurso de esta semana los alumnos no estaban concurriendo al establecimiento por decisión de los padres. “Los padres hemos decidido no enviar a los chicos por seguridad. La directora dijo que tenía que mandar obligadamente a los niños porque se daban clases. Los docentes son presionados para dar clases, poniendo en juego su trabajo y su seguridad, ya que están en un lugar que se está cayendo” contó una de las madres en la protesta.
Según miembros de la comunidad escolar, la empresa que estaba realizando las obras no puso cartel de la misma, ni quién estaba a cargo, y realizaba avances sobre algunos espacios donde luego volvía a romper. Demostrando que se estaba dilatando por mala planificación y además se generaban gastos innecesarios.
En el transcurso de la semana, los padres y trabajadores de la escuela tuvieron una reunión con las autoridades de la DGE. Desde el gobierno la postura no cambiaba, hasta que este jueves 16 los padres estaban citados a una nueva reunión con el Ing. Bernardino Rodríguez a cargo del área de Mantenimiento de Infraestructura Escolar por la DGE.
En una ardua discusión, los padres intercambiaron puntos de vista con el funcionario que, a pesar de ver las condiciones en las que se encuentra la escuela, sostuvo que “enviaría a mis hijos y nietos a clases a pesar del estado de la escuela”. Estos dichos generaron la indignación de los presentes. Y tras la protesta de la gente, el funcionario planteó que iban a pasar la reunión para este viernes a las 11 horas.
Ante la protesta generalizada, la respuesta por parte del ingeniero Rodríguez fue que iban a dejar una parte del colegio inhabilitada por las obras e iban a habilitar otra parte por donde pudiera circular la gente. Esto tampoco fue bien recibido por los padres que ya no aceptaban más propuestas dilatorias por parte del gobierno.
Finalmente, tras la presión ejercida por la comunidad escolar y, teniendo en cuenta que los alumnos ya contaban con casi la totalidad de las clases dictadas, los temas tratados y las evaluaciones realizadas, se decidió suspender las clases. La suspensión será hasta el comienzo del ciclo lectivo 2018, tiempo suficiente como para que se finalicen las obras en el establecimiento.