Argentina // 2022-07-03
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Panorama Político
SOLUCIONES POLÍTICAS A LOS PROBLEMAS POLÍTICOS
Universidad Nacional de Cuyo o el escándalo de nunca acabar. La balanza comercial de las provincias revela quienes aportan y quienes demandan dólares en una economía escasa de divisas. Mendoza y su nueva costumbre de postergar el pago de sus deudas en dólares. La disputa por la conducción del movimiento nacional y del gobierno, forzó la renuncia del ministro de Economía Martín Guzmán. Alberto Fernández en los BRICS y en el G7. La Cuestión Malvinas.


El escandalo interminable: Como era previsible dada la mayoría que evidencia en la conformación de la Junta Electoral General, decidió avalar la resolución de la Junta de la Faculta de Políticas, en la cual se incluyeron en el conteo 6 votos cuya nulidad es evidente, al haber sido introducidos en urnas equivocadas. Inicialmente estos votos fueron anulados, pero después la Junta Electoral de la Facultad decidió sumarlos, arrebatando espuriamente el legítimo triunfo de la lista encabezada por Eva Rodríguez Agüero. La misma resolución contraria a las evidencias había tenido el reclamo de la segunda vuelta que planteó la agrupación Compromiso Universitario.

En la tradición de las resoluciones electorales anteriores y sobre todo en el Reglamento electoral universitario está claramente establecido que todo sobre que contenga un elemento extraño en su interior provoca que el voto sea nulo. Así lo fue en el caso de todas las demás urnas escrutadas. Este era el criterio sostenido hasta ahora por la Junta y este fue el caso.

Pero parece que aquí primaron los intereses partidarios por sobre los principios de legitimidad y transparencia que deberían exhibirse como credenciales innegociables en el ámbito universitario, más allá de la conveniencia. Seguramente que la discusión continuará en el Consejo Superior y muy probablemente en la Justicia. Es este el resultado de un proceso viciado que deja una mancha indeleble en el prestigio de la UNCuyo y de sus autoridades, mostrando la mayor debilidad del oficialismo radical.

Mendoza saca más de lo que pone: En un interesante estudio recientemente publicado por CELAG, un centro de estudios y opinión pública prestigiado, que firman Mariana Dondo, Alfredo Oglietti y Alfredo Serrano Mancilla, se analiza de manera novedosa la contribución de las provincias argentinas y la CABA a la tan meneada temática de la escasez de dólares de nuestra economía como rasgo recurrente. En base a datos de 2021, presenta el saldo comercial acumulado por el país desagregado lo que permite visualizar tanto el modelo productivo nacional actual, como proyectar un plan de desarrollo que lo gestione buscando el equilibrio territorial.

A partir de la idea que inspira el trabajo, que la escasez de divisas es un problema crónico al que no todas las regiones contribuyen por igual, se llega a conclusiones interesantes, no siempre tenidas en cuenta en el análisis político local.

Según la contribución de cada provincia de su saldo comercial, 9 provincias tienen un superávit comercial, que en conjunto suma 27,5 mil millones de dólares. Las 5 primeras (Santa Fe, Córdoba, Chubut, Buenos Aires y Santa Cruz) alcanzan superávits superiores a los 2 mil millones de dólares.

Santa Fe, con 12,1 mil millones de dólares de superávit es la provincia más superavitaria y duplica a la segunda, Córdoba, con 6,8 mil millones de dólares y sextuplica a las tres seguidoras, Chubut, Buenos Aires y Santa Cruz cuyos superávits se ubican en torno a los 2 mil millones de dólares. 

Otras 4 provincias, Santiago del Estero, La Pampa, San Juan y Entre Ríos, también tienen saldos comerciales positivos, aunque de menor magnitud, por debajo de los mil millones de dólares.

Las 15 jurisdicciones restantes son deficitarias y en conjunto suman un déficit de 12,8 mil millones de dólares. Entre ellas se encuentra Mendoza.

CABA es la principal consumidora neta de dólares y genera el 60 % del déficit de las jurisdicciones deficitarias -más que el resto de todas las provincias deficitarias juntas-, como consecuencia de que exporta menos del 1 % del total exportado por el país, pero importa el 13 %. (sin considerar la demanda adicional para fines especulativos que tiene como teatro preferente a la Capital, lo cual agravaría el cuadro).

El déficit comercial de CABA suma 7,6 mil millones de dólares, a gran distancia de sus seguidoras, Mendoza, Misiones y Tucumán, cuyo déficit se ubica en torno a los 700 millones.

Mendoza, Misiones, Tucumán y Corrientes tienen déficits cercanos a los mil millones de dólares, mientras que el resto de jurisdicciones muestra déficits inferiores a los 500 millones o son insignificantes como es el caso de San Luis

 

Una “nueva” tradición mendocina.  Nuestra provincia últimamente se ha sumado a una tradición alejada de la cultura del trabajo a la que se suele recurrir abusivamente los slogans en épocas de elecciones: la de patear para adelante la deuda en dólares. Como un correlato lógico de los datos que presenta el informe de CELAG, el año próximo se afrontarán vencimientos de deuda en divisas (dólares) por la nada despreciable cifra de casi 130 millones. Esto representa un 208% más de lo que se debe pagar en 2022 (unos 42 millones) La razón no es otra que la consecuencia de la “restructuración” pactada en 2020 con los acreedores y de la que el gobierno fue advertido suficientemente en el debate legislativo. El alto endeudamiento en dólares, la creciente dependencia de la coparticipación nacional para financiar su presupuesto (cercano al 60% del total) y una economía que muestra mucha fragilidad al estar asentada en el comercio y los servicios, explican en buena medida los bajos ingresos de los salarios en general y del sector público en particular. El deterioro de los servicios públicos esenciales como la salud y la educación, así como la falta de una agenda sólida de obras públicas provinciales también. El gobierno de Suarez parece no advertir el riesgo. El ministro de Hacienda Víctor Fayad, considera que “son números perfectamente manejables, venimos refinanciando en mejores condiciones la mayoría de nuestros pasivos”. Parece que el festival va a seguir, los votos para aprobarlos los tienen.

Estas son algunas de las alarmas y luces testigo más preocupantes del tablero de comandos que el gobierno provincial y las alternativas políticas con vocación de poder debería atender, porque este modelo ha comenzado a dar señales de agotamiento. El trillado argumento de la supuesta discriminación de la nación para con Mendoza en la distribución de fondos discrecionales y en la dependencia de la macroeconomía resulta endeble como explicación, cuando no falsa. La realidad es que se asiste en el país a un proceso pos pandémico de crecimiento sostenido de la economía, sin menospreciar los efectos del lastre no deseado de una alta inflación. Quien aspire a gobernar la provincia en 2023 debería plantearse como acoplar la economía local al crecimiento genuino.

 

La interna y sus consecuencias:  Hace ya largos meses que Cristina Fernández de Kirchner no ha realizado ningún gesto de apoyo al gobierno que conduce Alberto Fernández. Sus intervenciones públicas han sido exclusivamente para diferenciarse de presidente,  en un proceso de acumulación orientado a posicionarse para la próxima interna del  peronismo. La última víctima que acaba de llevarse esta confrontación ha sido el ahora ex ministro de Economía Martín Guzmán.  No resistió el asedio de Cristina y La Cámpora. Con él  ya suman dos  funcionarios de alto rango, después de Matías Kulfas,   que renuncia a consecuencia de una disputa interna  que no se detendrá hasta  que el presidente finalice su mandato. Adicionalmente habría que contabilizar la salida de  María Eugenia Bielsa,  Juan Pablo Biondi, Marcela Losardo y Sabina Frederic.

 En su carta de renuncia Guzmán advierte, con toda lógica, que “Desde la experiencia que he vivido, considero que será primordial que trabaje en un acuerdo político dentro de la coalición gobernante para que quien me reemplace cuente con el manejo centralizado de los instrumentos de política macroeconómica necesarios para consolidar los avances descriptos y hacer frente a los desafíos por delante.” Más allá del balance que cada quien pueda hacer de su gestión, le tocó enfrentar un escenario de un extraordinario nivel de complejidad. Herencia macrista, endeudamiento externo, los descalabros económicos de la guerra Rusia-Ucrania, alta inflación, déficit fiscal, desocupación y pobreza fueron alguna de las tantas variables que exigieron su atención. Pero sin dudas que el obstáculo más difícil, y que finalmente no pudo superar, fue el constante cuestionamiento   de los socios internos del Frente de Todos que terminaron por sellar su renuncia.

La disputa por la conducción y liderazgo  del movimiento nacional y del rumbo del gobierno es el telón de fondo sobre el que se desenvuelven los hechos. El destino del peronismo y su continuidad en el 2023 está dependiendo de cómo se resuelve esta situación que, al menos hoy, abre un enorme incógnita sobre el futuro del proceso político abierto en diciembre del 2019. Desde el  acuerdo con el FMI hasta la reciente crítica a los planes, organizaciones y dirigentes sociales, Cristina  ha expresado posiciones que buscan diferenciarla de la marcha del  gobierno. El vocero de La Cámpora, Andrés Larroque lo definió con claridad,  “frente a una situación tan gris en materia económica, la única manera de recuperar la esperanza es a través de la política y, dentro de la política, la persona que todavía es creíble y genera esa esperanza y está dispuesta a enfrentar al poder es Cristina” afirmó. De ninguna manera la consigna de la unidad del movimiento nacional se opone a la crítica y al disenso que necesita todo proceso político. Pero básicamente, la idea que subyace entre quienes alientan esta confrontación es que especulan que,  para ganar las elecciones del año próximo, es necesario si no conducir,  al menos   condicionar las decisiones del Alberto Fernández,  ya que desde la gestión se estarían haciendo concesiones inadmisibles a los factores de poder,  traicionando así el contrato electoral suscripto con la mayoría de los argentinos en el 2019.

A pesar de lo que sostiene Alberto Fernández,  que "un compañero que sale y critica, el tiempo dirá si tiene razón o no, pero es un compañero. No dejen que nos dividan", las embestidas han superado largamente la simple crítica. No es posible fortalecer un gobierno mediante el constante señalamiento público de los supuestos errores que este comete. A esta altura, es notorio que el FdT carece de un mecanismo que administre razonablemente las diferencias internas y, en consecuencia,  queda expuesto a una acción que desgasta la imagen presidencial, no permitiendo capitalizar los aciertos y debilitándolo a frente a los verdaderos factores de poder.

El estilo moderado del presidente y el de mucho de sus funcionarios tampoco es compartido por muchos de quienes hoy exigen tensionar con los factores de poder para doblegar sus intereses. Muy lejos quedaron las palabras de Cristina cuando en el año 2019  le ofreció a  Alberto Fernández encabezar la fórmula presidencial:   "El país no necesita a alguien como yo que divido sino a alguien como vos que suma", fue el argumento utilizado por CFK en aquella oportunidad. Un gesto de enorme altura política que le abrió las puertas del gobierno al peronismo.  

Lejos de aquellos felices momentos,   Alberto Fernández y sus aliados se enfrentan hoy, con la salida de Guzmán, a un futuro inmediato de consecuencias desconocidas. El margen de maniobra es escaso y los candidatos no abundan ya que cualquiera deberá pasar el filtro de La Cámpora y de Cristina. El problema es económico pero la solución es política. El nombre que lo reemplace revelará quien ha sido el derrotado.

Hoy nuevamente el peronismo se enfrenta una de las tantas encrucijadas que han atravesado su historia. Aunque compleja, aún hay espacio para resolver las diferencias. Se trata en definitiva de la disputa de dos modelos económicos que confrontan en toda la región:  el nacional popular y otro neoliberal. Nadie duda en qué lugar están parados Alberto y Cristina.

Alberto Fernández y su agenda internacional. El presidente argentino termina uno de los periodos más fructíferos en materia de política exterior. Su participación en la  XIV Cumbre de Jefes de Estado de los Brics, le permitió ratificar la voluntad de sumar a la Argentina  como miembro pleno al grupo de países y potencias emergentes que integran Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Invitado por el mismo premier chino Xi Jinping, AF volvió a realizar un llamado a que termine la guerra que enfrenta a Rusia con Ucrania y la OTAN.

También, invitado por el canciller Olaf Scholz, fue  el único mandatario latinoamericano que participó de la Cumbre del G7 en Alemania,  espacio que nuclea a las  siete  principales economías del mundo: Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido. Allí, como representante de la CELAC, pidió a los países desarrollados incorporar a las periferias a la arquitectura financiera mundial.  También señaló la necesidad de actuar sobre las desigualdades que genera el modelo de capitalismo existente y ser respetuosos de los derechos humanos, en especial del acceso a los alimentos.

Sin embargo hubo hecho que por sus características merece subrayarse. En el transcurso  de la Cumbre, y en un  breve encuentro  que mantuvo  con Boris Jonhson, primer ministro de Reino Unido,  este le planteo la potencial complementariedad económica entre ambos países. En especial se interesó por las posibilidades de ampliar el intercambio comercial en materia de  granos, gas y proteínas, a lo que Alberto Fernández le respondió “Quiero ser honesto con usted, es difícil que nos podamos sentar a hablar de otros temas sin sentarnos a hablar de Malvinas”. Ante esta sorpresiva respuestas el británico, aludiendo al conflicto bélico  de 1982, contestó que  "Ese es un tema resuelto hace 40 años atrás" defendiendo además la autodeterminación de los isleños como lo hace en el caso ucraniano.  AF le respondió que  lo que sucedió en 1982 fue una guerra y que, sin embargo, el Comité de Descolonización de la ONU vota, año tras año, la resolución que manda a una negociación entre las partes y que, por supuesto, Gran Bretaña incumple.

Sin dudas que la posición adoptada por el presidente argentino ratifica que la Cuestión de las Islas Malvinas, debe ser entendida como una  disputa de soberanía y un tema central para todos los argentinos.  Un verdadero homenaje a los Veteranos de Guerra de Malvinas y a las familias de los Caídos en combate,  a 40 años del conflicto bélico en el Atlántico Sur. 


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