Argentina // 2022-05-01
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Panorama Político
PESCANDO EN EL MAR MUERTO
El dinero que el gobierno nacional gira a Mendoza es una tentación para los radicales mendocinos y sus aliados. Suarez, desde Israel, se metió con la visita de Milei a la provincia. La nueva integración de la Legislatura, puede transformarla en una “escribanía” del oficialismo. Los entretelones del acuerdo Foradori-Duncan como reflejo de la política exterior de Cambiemos. La inflación como problema político del Frente de Todos.


Cheques, cheques, cheques: Mientras Suárez está de gira por Israel junto a otros 5 gobernadores, 1 gobernadora y un vice, por invitación del ministro Wado De Pedro para participar de la comitiva oficial a ese país, este jueves el gobierno nacional depositó, tal como lo viene haciendo rigurosamente, el undécimo desembolso consistente en nada despreciables US$ 50.787.785, de un total de más de mil veintitrés millones de dólares, correspondientes al resarcimiento por los daños producidos a Mendoza por la promoción industrial en provincias vecinas. Este acuerdo data de tiempos de Néstor Kirchner, pero se comenzó a concretar recién a partir de la asunción de Alberto Fernández como presidente. Las transferencias seguirán a un ritmo trimestral hasta octubre de 2024. Si se considera el monto acumulado en el fideicomiso constituido ad hoc, estamos hablando de US $422.350.160 millones, cuyo destino debería ser Portezuelo del Viento u obras hidráulicas e hídricas destinadas a la generación eléctrica y al manejo del agua en la provincia.

La sola mención de la abultadísima cifra disponible produce un cosquilleo nervioso entre los funcionarios del gobierno radical y hacerse con esos recursos para disponerlos en otra agenda constructiva más acorde a sus manejos, constituye su principal objetivo en tiempos de vacas famélicas en las arcas provinciales. Toda la trama tejida en torno a conspiraciones de la nación para que no avance Portezuelo, son señuelos de humo y fullerías para que se destraben los recursos y poder echar mano de ellos. La prueba más contundente es que hasta en la misma defensa presentada por Mendoza, Suarez le pidió al presidente que, si el fallo es contrario a la construcción de la mega obra, lo autorice a usar estos fondos para “construir obras de generación de energía”. A confesión de parte…

La verdadera razón por la que Rodolfo Suárez está interesado en que Alberto le diga que no es que el consorcio ganador del proyecto no es cualquiera: Malal-Hue está integrado por verdaderos pesos pesados del rubro, tales como IMPSA e incluso la empresa china Synohidro. El juego de intereses en torno a la adjudicación dejaría muchos heridos y los radicales no quieren hacerse cargo del costo político.

No voy en tren, voy en avión: Entre las sorpresas que le causó a la delegación nacional el desarrollo tecnológico israelí en cuanto al manejo del recurso hídrico y sus potenciales aplicaciones en las zonas áridas de nuestro país, cada vez más amplias, el gobernador mendocino no se privó de meterse en la discusión interna que tensionó Milei en JxC, a la vez que le levantó la mano a su jefe, Alfredo Cornejo, como candidato radical en una eventual PASO presidencial. Lo cierto que, en contra de la opinión de la mayoría de los aliados de este agrupamiento y más cerca de las de Macri y Bullrich, se mostró favorable a incorporar al bufonesco precandidato liberal a la melange del espacio. Es sabido que sus referencias políticas siempre han estado bien a la derecha.

También aprovechó el contacto con la prensa para acomodar su clásico perfil lavamanos: los problemas de la economía mendocina son exclusivamente debido a las internas en el gobierno que generan “falta de confianza”; se quejó de que no le han dado una audiencia con el presidente en dos años y volvió a insistir con el reproche a Alberto Fernández por la pretendida demora en el laudo. Por supuesto que nada mencionó de la caída de la recaudación provincial del 7% en Ingresos Brutos durante el primer trimestre del corriente año, mientras que en la nación aumentó la recaudación en términos reales; ni las tendencias contrapuestas entre provincia y nación respecto del índice de pobreza medido por el Indec. Incorregible.

Colores primarios en la Legislatura: La nueva legislatura provincial que se apresta a escuchar el discurso inaugural de las sesiones ordinarias a cargo del gobernador el 1 de mayo, refleja de manera clara los pobres resultados obtenidos por el peronismo y las demás fuerzas provinciales a derecha e izquierda. Luego de más de una década, el senado quedó constituido sólo por dos representaciones: 24 integrantes del oficialismo y 14 del Frente de Todos.

En tanto, la mayor cantidad de bancas a repartir en la Cámara de Diputados, permitió mínimas referencias de otros matices. Así, serán 29 integrantes de Cambia Mendoza; 17 del Frente de Todos; una del PD, aunque hay que decir que Mercedes Llano fue electa hace dos años, y uno del Partido Verde, Emanuel Fugazzotto. Como se puede apreciar, la poco creativa metáfora “máquina de votar” utilizada en el ambiente, o la más actual “escribanía”, serán de uso cotidiano cuando se traten las iniciativas promovidas por el ejecutivo. Una situación grave que deja múltiples interrogantes, pero también muchas certezas. Políticamente, preocupa principalmente el interés de Cornejo de seguir colonizando de manera sistemática el Poder Judicial provincial. Para cuidarle las espaldas, impuso a su ex secretario privado, Diego Costarelli como jefe de bloque. El cornejista duro es también acólito del precandidato e intendente de Godoy Cruz Tadeo García.

El ámbito legislativo siempre ha sido pródigo en la gestación de ideas y proyectos para el desarrollo provincial, la Ley de Usos del Suelo es un buen ejemplo, aunque esto se ha visto menguado en los últimos tiempos. Será un verdadero desafío para la oposición peronista apalancar desde allí una opción competitiva para la sociedad mendocina de cara a 2023 ya que serán contadas las oportunidades de lucimiento que les deja la brumadora mayoría oficialista en ambas cámaras. Aunque cueste creerlo desde la racionalidad política, parece ser suficiente una gestión bien respaldada por los medios que están en la nómina, casi todos, vistos los paupérrimos resultados exhibidos en 6 años del dúo Cornejo-Suárez en todos los rubros: educación, salud, seguridad, obras públicas e infraestructura, vivienda, derechos humanos, trabajo, justicia, producción.

Malvinas y la diplomacia de la entrega:  "Agradécense al funcionario renunciante los valiosos servicios prestados en el desempeño de su cargo" decía el decreto firmado por Mauricio Macri en diciembre de 2016, como despedida a Carlos Foradori, uno de los funcionarios que protagonizó uno de los hechos de política exterior más bochornosos del gobierno de Cambiemos.

Unos meses antes, el 13 de septiembre de 2016,   la cancillería argentina había dado  a conocer a la opinión pública un Comunicado Conjunto,  surgido de una reunión mantenida  entre el  ex vicecanciller  Embajador  Carlos Mario Foradori y el   Secretario de Relaciones Exteriores  británico, Sir Alan Duncan. Conocido los términos de acuerdo  y,  dada la magnitud y  lo desventajoso  que era para los intereses argentinos, el mismo desató un escándalo que llegó al Congreso Nacional dónde fueron interpelado los más altos funcionarios de la cancillería argentina,  algunos de los cuales debieron renunciar.  

En un apartado del bochornoso documento,   la República Argentina se comprometía a congelar el histórico reclamo de soberanía  sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. También el gobierno de Mauricio Macri se obligó en aquel acuerdo a  “adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos”.  Sintetizando: en el documento no solo estaba  absolutamente ausente la reivindicación de soberanía sino que además, en vez de aumentar el costo político y económico para los ingleses por mantener una ocupación ilegítima e ilegal en el Atlántico Sur, se les otorgaba todo lo que pedían. A cambio, el Reino Unido no estaba dispuesta a ceder absolutamente nada. Y así lo hizo.  Sin dudas que el  acuerdo Foradori-Duncan es una pieza fundamental para entender la política del macrismo con respecto al Reino Unido y Malvinas.

En aquellas circunstancias, y para evitar que el escándalo político escalara aún más, el gobierno de Cambiemos afirmó que este no era un Acuerdo en los términos de la Convención de Viena y,  en consecuencia,  no lo remitió al Congreso para su tratamiento como lo exige la Constitución Nacional, a pesar incluso de la advertencia que hiciera Elisa Carrió, miembro del bloque oficialista quien señaló “Este Congreso no puede ser obviado. Yo pido respeto para el Congreso de la Nación”.  Pero poco podía esperarse del gobierno de Macri en esta materia. Ejemplo de ello es que, a menos de tres meses de asumir, la gestión de Cambiemos,  resolvió bajar el rango de Secretaría a Subsecretaría,  la dependencia que en la Cancillería se ocupa de las cuestiones referentes a las Islas Malvinas.  

Con la llegada de Alberto Fernández a la presidencia de la nación,   se comenzaron a desactivar todos los compromisos contenidos en el  acuerdo Foradori-Duncan; el área de Malvinas recuperó el estatus de Secretaría, se retomó el reclamo de soberanía y se dictaron una serie de leyes destinadas a proteger los recursos pesqueros y petroleros que el país posee en los territorios en disputa. Pero esta última semana, el tema volvió a ser novedad.

Matt Kennard, columnista y fundador del portal  inglés de noticias Desclassified UK, especializado en defensa y política internacional,  reveló que el ex vicecanciller de Mauricio Macri, Carlos Foradori negoció en setiembre de 2016, en estado de ebriedad (“borracho”),   el acuerdo con el Reino Unido por medio del cual se le otorgó a los británicos  una serie de concesiones y beneficios, que perjudicaba seriamente los intereses argentinos y, por el contrario, aseguraba importantes beneficios para los habitantes de las Islas Malvinas .  Esta vergonzosa y grave situación fue prolijamente detallada en las recientes memorias publicadas por  Sir Alan Duncan, ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido para las Américas entre 2016 y 2019.

En su  testimonio, Sir Duncan señala que el 12 de septiembre del 2016, estando  en Buenos Aires y en compañía Mark Kent,  ex embajador del Reino Unido en Argentina,  se reunieron, en la bodega de embajada con el ex vice canciller Carlos Foradori. Rememora que   “A medida que una botella tras otra iba pasando de la pared de la bodega a la mesa, las negociaciones mejoraban. A eso de las 2 de la mañana nos dimos la mano con un acuerdo general”. Al día siguiente, según la versión del político conservador inglés, el ex vicecanciller argentino llamó  por teléfono para pedir que le recordaran los pactado porque “estaba tan borracho anoche que no podía recordar todos los detalles” de lo que había comprometido en la víspera.  

Más allá de la irresponsable conducta del ex canciller Carlos Foradori, el acuerdo fue finalmente refrendado por la canciller  Malcorra y el propio presidente Macri,  quien ya venía desplegando  una política exterior alineada incondicionalmente a los intereses de los Estados Unidos, el Reino Unido y el resto de la potencias occidentales.  En consecuencia, no son  nuevas las revelaciones hechas por el Portal noticias Desclassified UK,  a pesar de la vergonzosa imágen de un diplomático argentino, negociando en condiciones lamentables  el futuro de Malvinas, su historia y recursos, en la bodega de la embajada británica.

El secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, Guillermo Carmona ratificó esta semana que el acuerdo Foradori-Duncan es letra muerta,   subrayando que el problema "no es la borrachera de Foradori" sino la política que llevó adelante el macrismo "con concesiones a los requerimientos de Inglaterra en contra del interés nacional", particularmente  en materia de pesca, hidrocarburos y vuelos.    

Sin dudas que estas revelaciones son aún más decepcionantes cuando, tanto el pueblo como el gobierno argentino, conmemoran los 40 años de la guerra de Malvinas y rinde homenaje a sus caídos, familiares y veteranos de guerra y ratifican el reclamo de soberanía sobre ese territorio usurpado. 

La inflación y la política: La lucha contra la inflación es uno de los principales desafíos que tiene por delante Alberto Fernández.  El alza permanente de los precios golpea con mayor dureza  a los sectores populares pero también afecta a los sectores medios de la sociedad y a vastos sectores de la producción. Si bien los índices económicos mejoran, cae la desocupación y la pobreza, el 6,7% de inflación de marzo no augura una reducción significativa en abril.   Sin dudas que esta situación es una variable que  genera también tensiones al interior del Frente de Todos. El problema con la inflación y los salarios se viene  traduciendo en una disputa política  entre los aliados que integran el  gobierno. Ya sin ningún disimulo algunos de ellos piden  públicamente  la cabeza de los funcionarios de las áreas económicas o  diseñan operaciones  políticas  para refundar el peronismo con un “proyecto superador”; en muchos casos  un eufemismo para justificar armados políticos internos de cara al 2023.  Sin entrar a discutir la legitimidad que tiene cada sector de disentir con el presidente, resulta por lo menos temerario pretender diferenciarse debilitando a una coalición de la cual, muchos de estos sectores disidentes, son parte.  Debatir para cambiar, si fuera necesario,  la dirección de la política económica del gobierno, es una necesidad permanente que tiene una coalición. No reside ahí el problema ya que la gestión de Alberto Fernández no propone un Estado insensible a los problemas sociales, individualista  o promotor de una economía liberalizada en favor de los poderes concentrados.  El  problema del Frente de Todos es la falta de mecanismos orgánicos y una conducción unificada que ordene a los distintos sectores  y acuerde  los cambios en la  gestión que se crean necesario. Pero estos cambios no pueden ser el  resultado de operaciones mediáticas o movidas políticas internas, sino como corolario de acuerdos amplios y responsabilidades compartidas. Solo con sólido acuerdo político que comprometa a todos los sectores que conforman el FdT se podrá enfrentar exitosamente los problemas de la política de ingreso, inflación, salario y deuda. Para alcanzar este objetivo debe existir voluntad política y una sincera vocación por conservar la unidad.  De lo contrario,  los factores de poder más concentrados de la argentina,  sacarán provecho de estas disputas internas y buscarán desembarcar nuevamente en el 2023.  El peronismo ya sabe que nadie se salva solo y esta vez no es la excepción.


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