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El advenimiento de la pandemia puso a las personas de la tercera edad en una situación de una complejidad mucho mayor a la habitual. En ese marco, los geriátricos, los especialistas en gerontología y las distintas instituciones que se dedican a la atención de los adultos mayores debieron reconfigurar muchas de sus prestaciones.
En ese contexto, el PAMI debió adaptar gran parte de los servicios que brinda y “reacomodarse” a una nueva realidad donde los destinatarios de sus asistencias estaban sindicados como “personas de riesgo”. Ante esto, Babel dialogó con Lucas Arcangeletti, Coordinador de Promoción y Prestaciones Sociales de PAMI en Mendoza.
El funcionario apuntó que “cuando entramos en la cuarentena el 18 de marzo, a los centros de jubilados les sugerimos que pasen actividades al marco de la virtualidad”. En ese sentido explicó que “el año pasado fue bastante complicado, pero pudimos sostener los talleres socio-preventivos. Este año iniciamos en el mes de abril los talleres en toda la provincia”.
Por otro lado, el PAMI realizaba la entrega de un bolsón alimentario para algunas personas de la tercera edad con mayores dificultades socio-económicas, “al no haber forma de entregarlos personalmente, se llevó adelante el depósito de los fondos de manera trimestral. Ahora se está depositando aproximadamente $2000. Cerca de 20000 jubilados reciben esos bolsones”.
En Mendoza, PAMI tenía inscriptos y en regla un total de 142 centros de jubilados. “Desde PAMI se tomó la decisión de ayudar para que pudieran seguir subsistiendo. Se les da $5000 por mes para poder solventar el gasto de las facturas y los servicios”, explicó Arcangeletti.
Vacunación
En Mendoza, como en otras ciudades de todo el país, el PAMI ha comenzado a formar parte de la campaña de vacunación. Con la visita de Luana Volnovich, Mendoza realizó una habilitación de un centro de vacunación para personas de la tercera edad.
Ante este nuevo desafío, Arcangeletti explicó que “estamos haciendo un esfuerzo grande a nivel nacional. Abrimos una unidad de vacunación en Calle Belgrano donde ya hemos vacunado más de 5000 personas y esperamos que se continúe con la campaña y se fortalezca en el marco de superar las diferencias y trabajar en conjunto”.
La continuidad de los talleres socio preventivos
Sostener talleres en los centros de jubilados ha sido una de las tareas más complejas en el marco de la pandemia. Con la presencialidad totalmente vedada, se apostó a la virtualidad para el sostenimiento de las prestaciones.
De esta manera, y desde casa, los jubilados y jubiladas que habitualmente asisten a los Centros de Jubilados de toda la provincia, podían acceder a talleres de folklore, memoria, tejido, nuevas tecnologías, entre otros.
En este marco, Arcangeletti aseguró que “cuando llegó esta gestión nos encontramos con que no había control o una mirada integral de los talleres. Los talleres se hacían poniendo todo, pero no había una mirada general del Instituto. En ese marco había una figura que no entendíamos bien de qué se trataba o qué labor cumplían”.
Durante el 2020, desde PAMI se apuntó al sostenimiento de dichos talleres con la misma modalidad que venían trabajando hasta el 2019. Sin embargo, para el 2021 se decidió prescindir de las auxiliares de coordinación.
¿Qué tareas cumplían estas personas? Su función era supervisar los talleres de los diferentes Centros donde se dictaban. Durante la semana, cada una de estas personas iba a diferentes talleres en distintos centros de jubilados. Además, cada dos o tres meses presentaban informes de cada uno de los talleres. Según cuentan las auxiliares, “cada centro tiene unos cinco o seis talleres. Dependiendo del centro donde trabajabas era la cantidad de talleres que tenías”.
Tras la “reconfiguración” a la que apostó PAMI en 2020, las auxiliares de coordinación se quedaron sin trabajo. Según el funcionario entrevistado, se apostó a una profesionalización del sector.
En ese contexto, Babel entrevistó a varias de las auxiliares de coordinación, quienes explicaron su situación laboral. Empleo en negro, una relación laboral encubierta y la falta de pago de seis meses son algunas de las aristas más complejas de este panorama.
“Fue una situación bastante compleja, pero hemos podido resolverlo y abonar la deuda que teníamos con las auxiliares de coordinación”, asegura Arcangeletti. Sin embargo, las auxiliares señalan que, hasta este miércoles, no han cobrado.
El manoseo, los malos tratos, los intentos de dividirlas, las idas y vueltas llevan a que muchas de las auxiliares optaran por atestiguar de manera anónima. Aseguran que con todo lo que ha pasado, temen que no les paguen por contar lo que les ha sucedido.
“Nos deben desde mayo de 2020 a noviembre de 2020”, advierte la primera de las entrevistadas. “En septiembre de 2020 nos dicen que no vamos a seguir más y que no nos van a pagar. Se echó a todas las auxiliares de coordinación de todo el país”, agregó.
Esta noticia fue comunicada a las auxiliares por el propio Lucas Arcangeletti. Con el compromiso asumido de “no dejar en banda a los jubilados” se les pidió a las auxiliares que continuaran trabajando hasta noviembre.
Una vez llegado ese mes, se echó por tierra la previa relación laboral y se les aseguró que cobrarían lo adeudado. “En enero de este año nos pagaron marzo, abril y mayo. Nos dijeron que tenían que esperar a la próxima partida para pagarnos. En marzo nos volvieron a decir que en Buenos Aires no nos querían mandar la plata. Nosotras cobrábamos $9600 por mes y nos ofrecieron “cancelar la deuda” con $2500”, advirtió la entrevistada.
La relación laboral estaba, sin embargo, encubierta. Según explica la segunda de las entrevistadas, “cuando llegaba el fondo de PAMI nos hacían hacer una factura al centro de jubilados y ser monotributistas, era una relación laboral encubierta. En realidad, nosotras respondíamos a los jefes de PAMI. Los que nos exigían y nos mandaban eran todos de PAMI”.
Ante ese contexto, la auxiliar contó que vivieron una situación similar a la que llevó a las quejas de docentes de todo el país “tuvimos que poner nuestra internet, nuestros celulares. Nos exigían estar en todos los grupos donde estaban los profesores. Tenías 10 grupos de Whatsapp”.
En cuanto a la relación laboral, la Segunda Auxiliar entrevistada, remarcó que “el dinero llega de PAMI y se da un “subsidio” al centro. Pero todos dependemos de PAMI. Cada vez que presionamos hay ‘buenas noticias’, dicen que hubo un problema, nos pintan la cosa bonita y seguimos a la espera”.
Como el pago se da mediante una facturación a cada Centro de Jubilados y no directamente al PAMI, este grupo de trabajadoras debía esperar a que “llegue el subsidio” para poder hacer su factura y, finalmente, cobrar.
“Venimos pagando monotributo durante todo el 2020 y todo el 2021. Pero el dinero no lo cobré y necesito estar activa para cobrarles a ellos”, subrayó la entrevistada. Además, otra de las auxiliares señaló que la función laboral era tal, que desde PAMI se las trataba como una especie de contralor de los Centros. “Nosotras controlábamos que este subsidio estuviera donde tenía que estar y que se gastara en lo que se tenía que gastar”, explicó.
Una tercera entrevistada detalló que “los informes se los presentábamos a PAMI, ningún centro de jubilados te pedía informes. Toda la rendición de cuentas era para PAMI y el subsidio salía de PAMI. Se trataba de ocultar el vínculo laboral”.
En este contexto, el papel de Martin Sevilla es algo destacado: hay unanimidad en señalar que “no ha aparecido nunca”. Las trabajadoras apuntan que “quien responde nuestras dudas es Lucas Arcangeletti. Martín nunca nos contestó nada.
El enojo de todo esto es porque los talleres se aprueban mucho antes de empezarlo. Para empezar en marzo, todo se prepara en noviembre. Es decir que cuando empezás en mayo ya tenés todo aprobado y se destinan los fondos”.
Lucas Arcangeletti respondió sobre la situación y advirtió que “este año no se reconoció la figura del auxiliar, se intentó hacer una profesionalización del sistema de control. Cada tallerista tiene que ingresar e inscribir a los participantes para llevar un control virtual de saber que realmente se están haciendo los cursos”.
Asimismo, el funcionario apuntó que “se quitó el mediador. Eso también lleva a profesionalizar a los talleristas con capacitaciones y cursos que se han empezado a dar a lo largo de este año para que no sea solamente un taller de tejido o computación, sino que también tenga una visión hacia el adulto mayor. Una mirada integral gerontológica”.
Por otro lado, Arcangeletti señaló que “para este año pretendimos profesionalizar, mejorar algunos aspectos y nos pareció que no era necesario tener a esas personas. Trabajamos directamente hacia los centros de jubilados ya que antes no teníamos una relación directa hacia esas personas”.
Desde la gestión se apunta que la responsabilidad por estos cargos es de la gestión anterior y se mantuvo durante 2020 para poder sostener el funcionamiento de los talleres socio preventivos en el marco de la pandemia.
Sin embargo, en medio quedan las trabajadoras que tras casi medio año no han cobrado los seis meses adeudados. “La figura del auxiliar no estaba reglamentada, supuestamente es una figura que se creó con el gobierno anterior. Era un problema a nivel nacional”, señaló una cuarta entrevistada. Tras la comunicación de que no iban a continuar trabajando, participaron de distintas reuniones donde se les comunicó la decisión.
“La respuesta es que no está reglamentado y por eso no nos podían pagar. Ha habido cuestiones que no quedaban del todo claras”, añadió.
Finalmente, Lucas Arcangeletti aseguró que “en el transcurso de esta semana” las trabajadoras cobrarían la deuda. “Tomamos el compromiso de que les íbamos a pagar y les vamos a pagar la deuda que tenemos”, señaló el funcionario.
Sin embargo, hasta este miércoles las trabajadoras no han recibido un peso, ni una notificación de pago, los Centros de Jubilados no tienen noción sobre algún nuevo depósito y todo sigue en veremos.