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Este viernes se conoció que, debido a la situación sanitaria, se suspenderá el inicio del 2° Juicio por los abusos sexuales eclesiásticos ocurridos en el Instituto Antonio Próvolo. De acuerdo a un comunicado que recibieron las partes, la situación sanitaria por la cual se encuentra atravesando la provincia a consecuencia del rebrote de Covid-19, “y a los efectos de adecuar los recursos técnicos a esta situación de excepción y a fin de garantizar el distanciamiento preventivo, social y obligatorio, se suspende por el término de 15 días hábiles la audiencia del juicio oral”.
Cabe recordar que, en dicho proceso, se sigue una serie de acusaciones contras las religiosas Kumiko Kosaka y Asunción Martínez, la representante legal Graciela Pascual, las ex directoras Gladys Pinacca, Valeska Quintana, Cristina Leguiza y Laura Gaetán, la psicologa Cecilia Raffo y la cocinera Noemí Paz.
El comienzo del juicio estaba pautado para este lunes 12 de abril, pero se atrasará un mínimo de tres semanas. Las audiencias serían de lunes a viernes, de 8 a 13 horas y se espera un comunicado para ver cuál será la modalidad adoptada tras esta suspensión.
En el primer juicio por abusos en este instituto religioso fueron condenados los curas Horacio Corbacho y Nicola Corradi, a 45 y 42 años respectivamente; mientras que el ex jardinero Armando Gómez fue condenado a 18 años y el ex monaguillo Jorge Bordón a 10 años de prisión.
Las monjas imputadas son Kumiko Kosaka y Asunción Martínez. Las religiosas están vinculadas a distintas acusaciones, la primera de ellas cuenta con siete imputaciones, entre ellas como autora y partícipe. Por el momento, Kosaka está con prisión domiciliaria y ya se le negó un recurso para obtener la libertad.
Por su parte, Asunción Martinez, Graciela Pascual –ex representante legal del Instituto Próvolo, otras cuatro ex directoras del establecimiento, una ex cocinera y una psicóloga están imputadas como partícipes por no haber denunciado los hechos que ocurrían en el Instituto, bajo la figura de omisión.
Según las denuncias de las víctimas, Pascual era la mano derecha de Corradi y estaba al tanto de todo lo que ocurría. Entre las denuncias, algunos padres señalan intimidación por parte de la otrora representante legal.