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Más de dos décadas brindando ayuda a jóvenes y jóvenes adultos con discapacidad intelectual leve y moderada, en extrema vulnerabilidad social, hacen de la Fundación Carmela Fassi una referencia en el ámbito de la OSC mendocinas.
Martín Cacciavilliani, representante legal de dicha Fundación dialogó con Babel para analizar su labor en estos tiempos. La crisis aumentó la demanda de personas que piden alimentos y la pandemia dificultó las formas en que la ONG ayudaba a estas personas.
Todo se remonta a fines de la década del ’90, cuando una crisis económica sin precedentes se asomaba en el horizonte y comenzaba a complicar la situación de muchas familias. En ese entonces, cuenta Martín, “comenzamos con una casita de adobe que nos prestaron y, en ese momento, prestábamos un servicio donde se les daba una merienda o un desayuno a las personas que iban. Teníamos un ropero comunitario, una biblioteca y brindábamos apoyo escolar”.
En ese entonces comenzaron a sumarse tanto personas que solicitaban ayuda como voluntarios. “Empezó a asistir más gente. Empezamos a tener la necesidad de un nuevo espacio. A través de la Municipalidad de Las Heras pudimos conseguir un terreno donde actualmente tenemos nuestra sede”, relata Cacciavilliani.
Al día de hoy, la Fundación cuenta con un terreno de casi 3000 metros cuadrados, a través de la ayuda de muchos voluntarios, el Estado y empresas lograron construir su sede. La fundación tuvo “un cambio” en la mirada, según relata su representante: “Empezamos a enseñar el valor y el cuidado de la tierra, del ambiente, la restauración de los espacios, de la forestación”.
La solidaridad en Mendoza
Según explican desde la Fundación, el tema de la solidaridad “es algo ambiguo”. Si bien hay gente que ayuda y se dispone a poner parte de su tiempo por los demás, hay quienes donan a las OSC cosas que no sirven o que quieren descartar.
“Hay gente que dona elementos o cosas que tiene en su poder y no les sirven, es como que se despojan de sus pertenencias. Hemos recibido muchas cosas en mal estado, cosas que no sirven y que están directamente para la basura”, explica Martín.
Mientras que, por otro lado, “también hay que agradecer y reconocer que hay gente que se pone en el lugar del otro. Y da lo que a veces no tiene para ayudar al prójimo. Estamos recibiendo mucha ayuda de voluntarios y gente que da su tiempo. Y no hay nada más valioso que dar nuestro tiempo para poder ayudar al otro”.
En ese marco, el representante de la Fundación Carmela Fassi asegura que “el mendocino de por sí es solidario. Cuando hay una campaña, dan una mano y colaboran”.
Solidaridad y pandemia
Muchos de los comedores de nuestra provincia y de todo el país vieron acotadas sus posibilidades de ayudar y brindar servicios durante el último año. En relación a esto, se ha podido atender a menos gente, se han debido elaborar los protocolos correspondientes para poder hacerlo apropiadamente y sin poner en riesgo la salud de nadie.
“Con respecto a la pandemia es una situación muy complicada que estamos atravesando y con esta ola se ve que va a estar aún más complicado”, analiza Martín. Además, cuenta: “empezamos a trabajar mediante un sistema de cocina solidaria. Nos organizamos y trabajamos para poder llegar con un plato de comida a las familias. Estamos entre todos trabajando para conseguir la comida”.
En relación a los talleres de huertas y cultivo de alimentos, Cacciavilliani cuenta que “cultivamos y comemos nuestros alimentos, y enseñamos las prácticas para que las familias puedan llevarlo a sus casas”.
La campaña de cada sábado
Todos los sábados, la Fundación Carmela Fassi brinda un plato de comida a más de 1500 personas. En este marco, cada semana se realiza una colecta solidaria de alimentos para poder hacer llegar a todas estas personas lo que necesitan.
“Había mucha gente que se acercaba a pedirnos alimentos y otra gente que tenía ganas de ayudar”, relata Martín. Ante esto, desde Carmela Fassi, junto al grupo de Scouts de Cristo Rey y AlimenDar Mendoza, se gestionan donaciones para poder afrontar este desafío de cocinar cada semana.
“Entre todos procesamos los alimentos y llegamos a casi 1500 raciones por sábado. Se hace un trabajo intenso. Se les da una mano a las personas de los merenderos porque también se los capacita”, explica el referente de esta organización. En ese contexto, también hay gente que colabora con sus conocimientos y tiempo, “tenemos un grupo de chefs que se acercan y ayudan a que la gente sepa como cocinar. Hay muchas herramientas para poder ayudar”.
¿Cómo colaborar con Carmela Fassi?
El desafío de llevar adelante semejante tarea implica el compromiso de decenas de mendocinos y mendocinas que dan una mano para que la Fundación Carmela Fassi pueda responder ante la creciente demanda.
En ese marco, Cacciavilliani invita a quienes quieran ayudar a acercarse a la ONG. “Se puede acercar la gente para estar como voluntario, pueden ayudarnos en los proyectos que tenemos. Están en las redes sociales todos los contactos. Tenemos Instagram, Facebook. La idea es juntar gente que quiera dar una mano y sentirse útil”.
En tanto que, para aquellos que tal vez disponen de menos tiempo, pero tienen algún recurso económico, se puede colaborar con distintos artículos: “seguimos recibiendo artículos de limpieza, de higiene personal, donaciones de ropa, donaciones de alimentos. Gastamos mucha comida porque cocinamos para muchas personas. Todo suma y esperamos que nos contacten y se sumen a esta movida”.
Contactos:
Facebook Fundación Carmela Fassi