El mundo // 2021-03-18
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El proceso constituyente en Chile como salida de la crisis social
El pasado 11 de marzo tuvo lugar el primer encuentro virtual “AMERICA LATINA, DEBATES Y PERSPECTIVAS” con motivo de generar un espacio de reflexión, debate y propuestas para los asuntos más importantes por los que está atravesando nuestra región. El expositor en esta ocasión fue Pedro Glatz, ecologista y miembro del Centro de Análisis Socioambiental, Militante de la Revolución Democrática-Frente Amplio de Chile.


Como profundización de la premisa de la Patria Grande, este ciclo de conferencias organizado por la asociación civil Foro Nuevo Cuyo y La Corriente Nacional de la Militancia  comprenderá una serie de conversatorios dónde se destacarán temáticas centrales de la cuestión regional en especial en ciertos países: el proceso constituyente de Chile, elecciones de Bolivia y Ecuador, la rehabilitación para cargos públicos de Lula en Brasil luego de las causas de “lawfare”, el impacto actual del peronismo en Argentina, entre otros.

¿Por qué se analiza la situación actual chilena? Las razones giran en torno al impacto estratégico y la cercanía con nuestro país; también por la gran importancia y repercusión del proceso constituyente en lo político, social y jurídico en el país trasandino como en el nuestro. Debemos tener en cuenta que lo que se modifica es una constitución promulgada en por la dictadura de Pinochet en 1980 a espaldas del pueblo chileno.

El encuentro fue abierto por la presidenta del Foro Nuevo Cuyo, María Gracia Martínez Pro. Luego la presentación de la conferencia estuvo a cargo del Lic Jorge Poblette, quien recordó sus años de estudiante de posgrado (2001-2003) y de la percepción equivocada que años más tarde lo llevó a modificarla. Su pensamiento era que durante los años posteriores al proceso había un sentimiento diseminado en toda la población de resignación al sistema económico consagrado en su carta magna (que provenía del modelo impartido por la neoliberal y capitalista escuela de Chicago) tendiente a la concentración en ciertos núcleos sociales selectos. Hasta que en 2019 la sociedad decidió salir a protestar, marcando un hito en la historia ya que fue sorpresivo por la gran cantidad de personas que adhirieron y por el proceso mucho más extensivo que ello significaría. Paralelamente en Argentina, se utilizo a la renta en función de la política de derecha. En síntesis, “no fueron  los treinta pesos del subte sino los treinta años de una política limitante y apertura a un nuevo horizonte”, y el llamado y dictado de una convención constituyente que busca la reforma de garantías, derechos, políticos y protección ambiental.

Seguido tuvo la palabra Guillermo Carmona, referente de La Corriente Nacional de la Militancia, quien expresó brevemente a los fines de dar prioridad al disertante convocado, “el proceso político en Chile tiene repercusión en Mendoza, que se tiene que terminar con la larga siesta conservadora” y sentenció que es una muestra más “del escándalo de desigualdad que hay en América Latina”.

Pedro Glatz inició su exposición explicando los próximos comicios en Chile que tendrán lugar el 11 de abril de este año, en el que se elegirán por primera vez los gobernadores regionales, así como los concejales y autoridades municipales; y los miembros de la convención constituyente que tendrán la responsabilidad de realizar la reforma de la constitución chilena.

Como señales de descontentos en la ciudadanía, el expositor señaló a los  acontecimientos vividos entre el ´86 al ´97 refiriéndose a los del “juajua”, el del ´98 como el RUD y el año 2001 como el inicio de los primeros cuestionamientos. Durante 20 años se discutieron si se había acabado la transición democrática cuando en 2011 los estudiantes se levantaron y comenzaron a su vez a cuestionarse las fallas constitucionales, el aumento de las carencias políticas, la descentralización gubernamentalita de Chile y el sistema previsional caracterizado como “pensiones de hambre”. Y ya en 2018 se produjo la explosión feminista siendo símbolo del cambio en la militancia.

Con la reforma constituyente se persigue modificar dos almas de la constitución pinochetista: por un lado, preveía la contra revolución y por otro consagraba la doctrina nacional mediante la tutela de la democracia. Estas dos ideas se buscan enterrar.

El modelo de Chicago se vio cristalizado por medio de algunas instituciones tales como: propiedad privada del recurso hídrico, causales de divorcios limitadas, derechos sexuales y reproductivos casi inexistentes, derechos sociales de mala calidad, ausencia de derecho a la autodeterminación sexual, entre otros.

En su remplazo se propone la implementación de un estado subsidiario (promoción de empresas públicas mas calificadas, privilegio a la libre iniciativa  privada, aseguramiento de la granjería), rol de la propiedad privada mucho más amplia (por ejemplo, que en las expropiaciones quede garantizado el pago de la indemnización en efectivo), estimular mecanismos de defensa a las empresas de cierto rubro por medio del amparo, políticas de transnacionalización en materia política, social y ambiental, sistema de gobierno republicano parlamentario (que mitigue el presidencialismo fuerte), mecanismos de democracia directa,  plurinacionalidad, reconocimiento en materia de género (puesta en valor de los “labores de cuidados” y reparto de cargas), creación de la justicia ambiental, e incorporación y ampliación de los derechos sexuales y reproductivos.

Los interlocutores de dichos cambios integrarían un movimiento transversal que busque bajar la intensidad al proceso constituyente, dado que otra vez pese a tener apoyo de las cámaras las reforma no han encontrado puerto seguro gracias a los mecanismos de la actual Constitución.

En definitiva, lo expresado por Pedro respecto a la reforma constituyente es que se propone un cambio de paradigma a un modelo económico extractivista de marcadas características neoliberales que no solo tienden a la concentración económica sino que produce agravamiento de la salud de la población por una alternativa de poder que tienda a un equilibrio entre economía y medio ambiente, así como mayor integración (cooperativismo regional) con el resto de los países vecinos, poniendo en valor los ciclos migratorios y el flujo comercial. Sólo así se puede saldar la deuda con el modelo constitucional, político, y económico. Quizás finalmente, se pueda llegar al tan anhelado pacto social.


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