Mendoza // 2021-01-07
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La punta del iceberg de la violencia machista en los gremios
La Intersindical de Mujeres de Mendoza plantea su postura respecto al accionar del SUTE tras el apartamiento de su secretario general, Sebastián Henríquez, alejado de su rol ante denuncias de violencia de género. A la vez, remarcan que no se trata de un caso aislado y denuncian las distintas violencias padecidas hacia el interior de estas instituciones y a quienes aun ostentan sus cargos, aun con sentencias firmes por denuncias similares.


La Intersindical de Mujeres respaldó la celeridad del SUTE en el apartamiento de Sebastián Henríquez de su cargo como secretario general del gremio, mientras avanza el análisis de la junta de disciplina del gremio sobre las denuncias públicas y penal que recaen sobre él.

A la vez, dieron cuenta de que el de Henríquez no es un caso aislado, sino “una muestra concreta de lo que ocurre en nuestros sindicatos ya que son enormes los obstáculos que la violencia machista nos impone a las mujeres y disidencias cuando queremos participar en espacios políticos”, indican en un comunicado.

Así como destacan la celeridad Secretariado Ejecutivo del SUTE, reafirman que tal accionar “debería ser la norma y la acción primaria lleven a cabo todas nuestras instituciones sindicales ante la denuncia de casos de violencia machista”.

Y exponen que el movimiento sindical en Mendoza tiene situaciones de denuncias por violencia laboral, política y de género en su mayoría. Y enumeran, además de a Henríquez, al Secretario General de la CTA de los Trabajadores, Gustavo Correa; y al Secretario General de ATE Mendoza, Roberto Macho.

Se desprende del comunicado que en estos caso hay sentencia firme al respecto pero ninguna medida hacia el interior del los gremios para separarlos del cargo por estas denuncias. También citan los casos de Walter Perez y Gustavo Luna, separados de sus cargos en UPCN.

“Aún seguimos luchando para que el responsable directo de la violencia, Eduardo Buscemi, sea separado de su cargo y que se tomen con él las acciones pertinentes”, reclaman las mujeres de la Intersindical.

Cristina Rasso, integrante de la CTA y referente de la Intersindical de Mujeres comenta que tras dar a conocer el comunicado en el que plantearon sus posturas como mujeres sindicalizadas y organizadas y su apoyo a la denunciante de Henríquez, comenzaron a llegarles denuncias de muchas trabajadoras afiliadas a distintos gremios en situaciones de violencia.

El comunicado expresa: “Saludamos su coraje y valentía para poder contarlo y denunciarlo, sabiendo que pagamos costos muy altos en política por ser mujeres y sobre todo si cuestionamos los perversos mecanismos con los que históricamente el patriarcado se ha valido para ejercer distintos tipos de violencias sobre nosotras”.

“Los sindicatos tienen que ser lugares seguros para la mujeres”, manifiesta Rasso, a la vez que aclara que las situaciones de violencia pueden ser ejercidas tanto por hombres como por otras mujeres, al señalar a la dirigente de ATE, Adriana Iranzo, también en el ejercicio de violencias hacia otras afiliadas.

Para Rasso es urgente, y no es nuevo el pedido, de elaborar protocolos hacia el interior de los sindicatos para detectar y abordar casos de violencia, “como ha abordado el SUTE esta situación, cuando apenas tuvieron conocimiento y activaron una actuación institucional desde la perspectiva feminista”.

Habitualmente, contrariamente a lo hecho por el SUTE, “nos toca bregar para que estas cosas se visibilicen con mucha fuerza. Por lo general, lo que normalmente se hace es el encubrimiento entre los mismos dirigentes y la presión y la violencia política entre afiliadas y afiliados para que esto no se diga”, explica Rasso.

¿De qué manera se encubre a quien ejerció violencia? ¿Cómo se invisibiliza un hecho de estas características? “Se hace esto de llevarlo a un sucursal más chica, de taparlo, de no decirlo, de perdonarlo, decir que ‘son cosas que pasan’, que ‘son cosas privadas’”, detalla la referente de la Intersindical.

“Cuesta mucho tener perspectiva de género, formación de género”, señala Cristina Rasso, a la vez que da cuenta de que muchos sindicatos en la provincia ni siquiera cuentan con Secretaría de Género en su estructura organizativa.  

Rasso repasa que las denuncias, oportunamente, hechas a Gustavo Correa en la CTA de los Trabajadores, y a Roberto Macho y Adriana Iranzo en ATE, “han sido encubiertas, tratadas con mucha desidia, sin respuestas”. “Esto no es un tema menor, un dirigente gremial tiene que tener también autoridad ética”, plantea la gremialista.

Las mujeres sindicalizadas y organizadas sugieren a las afiliadas y a las propias organizaciones gremiales que “generen pedidos de informe sobre la situación de las denuncias para que se dé respuestas dentro de un tiempo prudencial”.  “Hay denuncias que tienen hasta tres años y no han tenido ningún tipo de visibilización y mucho menos de respuesta”, cuenta Rasso.

A la vez, la Intersindical de Mujeres de Mendoza anticipa que impulsará un pedido de informes a la Junta de Disciplina de SUTE sobre los casos de Sebastián Henríquez y Gustavo Correa y a la Comisión de Derechos y Garantías de la Legislatura en el caso de ATE, para procurar que los tiempos de resolución no se extiendan indefinidamente. La justicia si es lenta no es justicia.

“Evidenciar situaciones de violencia machista fortalece y enriquece la práctica y el prestigio de nuestros sindicatos y su calidad institucional (...) Nos ponemos a disposición y reafirmamos nuestro compromiso sororo y transversal porque cuando tocan a una nos tocan a todas y ya no estamos solas”, reza el comunicado en apoyo a las víctimas de las distintas violencias que se dan hacia el interior de los gremios.


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