Argentina // 2021-01-03
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Un año de Alberto: Del Presidente títere al cumplidor de palabras
El primer mandatario atravesó uno de los años más complicados de la historia Argentina tras una pandemia que hizo colapsar al mundo entero. Terminó el año con grandes logros legislativos, políticos, y económicos y comienza el 2021 promulgando la ley de movilidad jubilatoria.


Alberto Fernández terminó el 2020 con un balance legislativo en diciembre más que positivo. El ejecutivo logró aprobar dos proyectos de ley fundamentales: La ley de interrupción voluntaria del embarazo, y la ley de reforma de movilidad jubilatoria. 

Por otra parte, logró que en diciembre comenzara la campaña de vacunación más grande de la historia, luego de que en un viaje relámpago un avión de Aerolíneas Argentinas trajera 300.000 dosis de vacunas rusas Sputnik V. 

En un año más que complejo, donde se comenzó a militar fuertemente el exilio, se foguearon o se inventaron internas en el frente político gobernante, y se generaran campañas de confusión sobre la vacunación, Alberto cumplió su primer año de mandato. 

Brevemente y a fines de ilustrar, palabras, frases, que sirven para recordar lo transcurrido: Aislamiento Social Obligatorio, cuarentena, pandemia, arreglo con los bonistas, conversaciones con el FMI, tarjeta alimentar, Ingreso Familiar de Emergencia, medicamentos gratis para jubilados, programas productivos para los sectores empresarios, créditos a tasa cero, dólar ahorro, dólar blue, Evo en Argentina, elecciones en Bolivia, negociaciones por las vacunas, diálogo con la oposición, Maradona, Quino, Sabella. Alberto presidente del Mercosur, congelamiento de aumentos de tarifas servicios, telefonía e internet servicios públicos esenciales. 

Las encuestadoras, a las cuales ya nadie les cree mucho, afirman que el 2020 fue un subir y bajar constante de la imagen de Alberto, que termina en diciembre con un 41% de imagen positiva según La Nación y Poliarquía. Si vemos la película completa del primer año de gobierno, terminar en diciembre con esa imagen no es para nada criticable. 

El Presidente, a quienes algunos ocusan de "tibio", o "títere de Cristina", comienza el 2021 con logros importantes en su haber. Sin dudas, la parte más difícil y el desafío que continuará en su gobierno, y en el gobierno de los que vendrán es la situación económica. La biblioteca pareciera no alcanzar para explicar la situación económica del país y resolverla. Pero sí hay un plan trazado: El acuerdo con los bonistas, y la negociación del FMI, para pagar primero hay que crecer. Es increíble, que incluso el FMI, quien dio a Mauricio Macri el préstamo más grande de su historia, y exigió ajustes y reformas fiscales, ahora esté de acuerdo con la Argentina, y diga básicamente, "tranquilos, paguen cuando puedan". O será que no están en condiciones de hacerse cargo de una nueva crisis económica y social de un país por prestar dinero a un gobierno que básicamente, pidió plata para luego fugarla. El cuestionamiento a la soberanía de esa deuda es otro tema. La plata que el FMI dio a la Argentina, entró por Estados Unidos y a los tres minutos ya estaba fugada en todo paraíso fiscal habido y por haber. 

El Presidente además, pudo evitar el colapso sanitario del país. A mi entender, este es el mayor logro de Alberto. Todos, o casi todos los contagiados de Covid, y los que no, recibieron la atención adecuada y no tuvimos que ver imágenes repetidas en otros países, con muertos y enfermos tirados en las calles. 

La inyección y esfuerzo fiscal para los sectores más vulnerables de la población fue una salvación para muchas familias. No solo el IFE, sino también aumento de la AUH, la tarjeta alimentar, los programas ATP para las empresas, los créditos a tasa cero, y ahora los programas Potenciar Trabajo, sin dudas salvaron la situación de muchas familias, lo que evitó una rotura aún mayor del tejido social y el cansancio y hastío que podría haber explotado en un año de pandemia, tras cuatro años de ajuste y pobreza en el gobierno macrista. 

A nivel del Frente Político, sí han habido errores, problemas de comunicación, e incluso balas de goma propias hacia adentro, provenientes siempre del mismo sector. Pero Alberto ha sabido salir de esas encrucijadas políticas, y además de gobernadores e intendentes del conurbano, se ha hecho de un espaldarazo político a través de agrupaciones y organizaciones políticas que entienden hoy es momento de apoyar al Presidente. 

Sin embargo, sin dudas deberá mejorar la comunicación interna y externa. Anunciar medidas como la expropiación de Vicentín y luego tener que dar marcha atrás, no es positivo para el gobierno, más aún, sabiendo el mismo presidente como abogado las trabas judiciales para realizar tal operación. 

Hoy Fernández junto a Fernanda Raverta realizó un acto en Chapadmalal en el lanzamiento de AnsesVerano, donde aprovechó para promulgar la ley de movilidad jubilatoria. 

"Estoy muy contento de que el decreto número 1 sea para los jubilados. Cuando asumí en diciembre del 2019, le dije a los argentinos que mi prioridad era prestarle atención a los que más necesitaba. Esa consigna me sostuvo durante todo el año de pandemia". 

"En diciembre del 2019 entre los que peor la pasaban, estaban los jubilados que venían de tener una caída en sus ingresos reales del orden del 20% con una fórmula jubilatoria, que servía para sacarle plata a los jubilados y que después nadie podía cumplir, Para nosotros el problema que pasan los jubilados es un problema a resolver. Es un problema muy presente. No creemos que ningún jubilado esté muy bien con los ingresos que tiene. Creemos que tenemos que mejorar esos ingresos y ayudarle a que sus ingresos rindan al máximo porque se trata de gente que aportó toda su vida para llegar a la madurez y tener la tranquilidad de poder vivir sin sobresaltos. En verdad uno sabe que los jubilados no viven sin sobresaltos. Lo menos que podemos hacer es darles algunas mínimas garantías como la movilidad de sus ingresos."

Esta reforma no tiene clásula gatillo por inflación, es decir, está basada en una proyección de crecimiento del país. Sin embargo, esta es históricamente la fórmula que más ha servido a los adultos mayores. Un punto central, es el que señalaba Alberto en Mar del Plata: "Decidimos que se aplique trimestralmente par que con mayor celeridad los jubilados vean aumentar sus ingresos. Es sin dudas un esfuerzo fiscal importante, pero lo hacemos porque estamos convencidos de que el estado debe estar presente ante las inequidades que se han generado". 

"Terminé el 2020 con alguna tranquilidad, la de que mi palabra la he cumplido. Que cuando dije que los jubilados no iban a perder más frente a la inflación lo cumplí. Cuando dije que no iban a pagar mas sus remedios para poder atender su salud, lo he cumplido. Después que cada uno escriba lo que se le de la gana, esto empíricamente lo sabe cada jubilado."

Entre lo empírico y lo discursivo mediático-político hay sin dudas una distancia. Si bien operan sobre la forma en que percibimos la realidad, a la hora de analizar el bolsillo los números no mienten, y estos no permiten un análisis distorsivo de la realidad económica familiar. 

Alberto Fernández encuentra la Argentina en una situación similar a la que recibió Néstor Kirchner en el 2003. La diferencia: Una pandemia en curso, una oposición desunida pero que opera organizadamente, y un tejido social más fuerte tras 12 años de adquisición de derechos y de ascenso social. Políticamente, claro, Néstor no tenía a Cristina de vicepresidenta, y sin dudas es una de las dirigentes más importante del peronismo y no es una vicepresidenta cualquiera. En el peronismo hay poderes consolidados, que no existían de esta forma en el 2003. El Presidente deberá saber utilizar inteligentemente esta situación a su favor, o de lo contrario podría verse debilitado. 

Argentina está acostumbrada a modelos presidenciales fuertes, y es lógico que en tiempos de crisis alguien de la tranquilidad de estar conduciendo los destinos del país con un buen tino. 

El 2021 se nos presenta como incierto. En la pandemia entendimos que aferrarnos a algo es ilusorio, que un día estamos y al otro no, y que la incerteza se volvió dueña de nuestros destinos. Podemos aprovechar esta crisis para salir a flote y hacer reformas fundamentales en un país que merece estar en la mayor de las posiciones, o continuar afirmando, que este país es inviable. Si lo es deberá dejar de serlo, porque a pesar de algunos que quieren irse a Uruguay, los 43 millones de argentinos y argentinas, se quedarán a construir patria. 

 

 

 

 


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