Mendoza // 2020-07-02
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Vecinos de Alta Montaña reclaman la posibilidad de reabrir sus puertas
Con el turismo interno en marcha, la provincia mantiene la ruta abierta hasta Uspallata. Vecinos de los parajes de Alta Montaña no han podido recibir turistas y aseguran que no encuentran la razón. “Queremos trabajar”, el pedido de unas 200 familias de la zona.


La llegada del invierno, la falta de turismo y las pocas perspectivas de cambio han complejizado la situación de las familias que viven en Alta Montaña. El turismo interno ha sido habilitado solo hasta Uspallata y quienes viven más cerca de la frontera no han podido retomar sus actividades.

En diálogo con Babel, Araceli, una de las comerciantes de aquella zona analizó el momento por el cual pasan. Son entre 200 y 300 familias que han tenido diversa suerte desde que llegó la pandemia. La falta de actividades en Alta Montaña ha acarreado consigo una enorme falta de trabajo para los pobladores de la zona, que piden auxilio al gobierno provincial. 

Según detallan los pobladores de la zona, la situación es compleja, el aislamiento geográfico es mucho y la diferencia climática también; esto hace que la vida cotidiana sea más difícil, ya que los costos son muy elevados.

“Bajar a la ciudad para abastecernos nos cuesta de 800 a 1500 pesos dependiendo del vehículo en el que te muevas. O 500 pesos el ida y vuelta en el colectivo, pero sin que puedas traer un montón de cosas”, señalan los vecinos de Alta Montaña.

En ese marco, señalan que también, “la situación es de mucho abandono, faltan servicios, falta infraestructura. Falta el acceso a muchas cosas, no tenemos escuela secundaria en la zona, no tenemos acceso a la salud”.

A pesar de las dificultades, los pobladores de Alta Montaña recalcan su decisión de vivir en dicho lugar, entienden que se trata de un área con un gran potencial a ser desarrollado e impulsan distintos proyectos privados para apostar a su lugar en el mundo.

En este contexto, los vecinos apuntan que no entienden el criterio diferencial para abrir la ruta hasta Uspallata y no dejar que los mendocinos y mendocinas que realizan turismo interno puedan llegar “hasta arriba”. “Si es la excusa de que van a venir desde Chile, es una excusa prácticamente absurda. La gente no podría venir desde Chile porque está cerrada la frontera”, apunta Araceli.

En todo caso, apuntan, si quieren evitar el cruce pueden reforzar la seguridad. Pero remarcan que con la aduana y el Túnel Cristo Redentor hay controles suficientes. “En estos 110 días de cuarentena no hemos tenido gente que haya intentado cruzar, tampoco han venido camioneros porque no paran. Si ese fuera el criterio, no estaría pasando”.

La zona de Alta Montaña

Se trata de una de las áreas con mayor potencial turístico de todo Mendoza, tanto en verano como en invierno los visitantes pueden disfrutar de la montaña, del aire puro y los maravillosos paisajes con que cuenta la cordillera mendocina. “Tenemos varios parajes, la ciudad cabecera es Uspallata pero hay parajes hacia arriba como Polvaredas, Punta de Vacas, Puente del Inca, Penitentes y Las Cuevas”, explican.

Todas esas familias se han quedado sin posibilidades de trabajar y han tenido que tratar de sobrellevar la cuarentena –y ahora el invierno- con lo que poco que les queda en cuanto a recursos económicos. “Somos alrededor de 200 familias y el problema es que un 20% han podido trabajar con empleos estatales. El resto de la gente tuvieron que bajar a vivir hacinados en las casas de sus parientes de Mendoza por los altos costos que significa vivir en Alta Montaña”, apunta Araceli.

También hay algunos vecinos que han tenido que desabastecerse vendiendo garrafas o herramientas de trabajo para sobrevivir a este periodo. “Cuando no hay ningún ingreso durante tanto tiempo, la posibilidad de alquilar un trineo, vender una tasa de chocolate, un lomo es algo que te llena de esperanza”, señalan.

La reactivación del turismo interno significó una bocanada de aire fresco para muchos mendocinos, sin embargo, para los pobladores de Alta Montaña no significó ningún cambio. “Si bien el turismo está habilitado, lo que no está habilitado es la ruta. Podríamos tener turistas, pero no los dejan subir. Tenemos una ruta única de acceso. Esto nos genera un montón de perjuicios, no solo a los 200 habitantes de Alta Montaña, sino a otras actividades”, explican los vecinos de la zona.

Las actividades económicas que también dependen del turismo se han visto totalmente anuladas: gastronomía, servicios de limpieza y proveedores no tienen a quien vender sus bienes y servicios. “Sabemos cuáles son los requisitos y los protocolos, queremos cumplirlos, estuvimos pensando desde la Asociación de Comerciantes cuáles serían los cuidados que se requieren”, recalcan quienes no han podido retornar aún a sus vidas normales.

Dentro de las críticas que se elevan desde la zona apuntan a que no encuentran una lógica para no permitir la apertura del área. “¿Por qué dejan que trabajen las cabañas de Potrerillos pero no las de Alta Montaña? Esto lejos de ser una pelea entre pobres o pequeños comerciantes, tenemos la idea de pensar a la montaña como parte de Mendoza. Y la idea de pensar también de una manera más justa, hay habitantes y hay que ejercer la ciudadanía”, asegura la entrevistada.

Consultada por Babel, Araceli explicó que desde el municipio se dieron respuestas a sus pedidos y se elevaron los reclamos a provincia. “El Ente de turismo ya está al tanto de esto. Faltan 3 días para que inicien las vacaciones y aún no tenemos respuestas. La idea es dar respuesta y que podamos tener gente esta temporada”, añaden.

Mientras tanto, saben que el panorama no es el mejor, “con el turismo interno, con todos los recaudos, con las bajas que va a tener. Queremos al menos tener la posibilidad de generar un ingreso mínimo”, explica Araceli.

En tanto apuntan que “la temporada de invierno es la temporada fuerte de Alta Montaña, la posibilidad de trabajar algo va a garantizar que la gente la pueda pasar un poco mejor. Sino la gente hasta enero, si es que se dedica al turismo, no vuelven a trabajar”. 

El sector turístico de Alta Montaña no se puede “reconvertir” como han hecho otros sectores de la economía, la posibilidad de abrir sus puertas es fundamental. “Hay que pensar a Mendoza en su totalidad, en Mendoza hay montaña, hay nieve, hay desierto, hay llano. Hay que aportar a ser equitativos en los lugares donde más falta la presencia del Estado. Ese es nuestro reclamo”, analizó la vecina de la zona.

Finalmente, desde estos parajes esperan tener una pronta respuesta, “nuestra idea es trabajar en la próxima temporada, solo habilitada para el turismo interno. Pero queremos tener la posibilidad de estar en igualdad con los comerciantes del resto de Mendoza”.


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