Argentina // 2020-05-03
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PANORAMA POLÍTICO
El gobierno del diálogo
En una situación extraordinaria, el gobernador de Mendoza dio su discurso ante una asamblea legislativa vacía. Mientras la economía y la pandemia son las principales preocupaciones provinciales, Suárez quien está sujeto a los fondos del gobierno nacional, debe lidiar con la oposición de su predecesor Alfredo Cornejo al gobierno de Alberto Fernández.


El gobernador de Mendoza Rodolfo Suárez realizó su primer discurso ante la Asamblea Legislativa para abrir el período de sesiones ordinarias. Acompañado del vicegobernador y con una pantalla gigante en la que se veían vía streaming los legisladores desde sus casas, Suárez debió dar su discurso en una situación extraordinaria en medio de la pandemia del Coronavirus.

El discurso giró mayoritariamente en torno a dar un panorama general sobre cómo enfrenta la provincia la pandemia y los recursos que hay disponibles. Realizó algunas menciones respecto a la situación del agro y el sector de la vitivinicultura, hizo foco en Portezuelo del Viento y Potasio Río Colorado y propuso la creación de una serie de institutos, observatorios y diferentes organismos en el estado, mientras hacía énfasis en la necesidad de ajustar los recursos estatales en pos de la economía provincial.

No hubo mención a la situación de las empresas privadas, ni mucho menos se propuso un programa para reactivar la economía post cuarentena o para realizar un salvataje a las empresas que actualmente se encuentran paralizadas. Lamentablemente un crédito de 150 mil pesos no soluciona el problema de las Pymes que deben hacer frente al pago de sueldos e impuestos sin producción.

Sin embargo, Suárez no dejó de lado la política. “Es importante decir que necesitamos terminar con antinomias y hacer un verdadero análisis en una provincia que siempre estuvo a la vanguardia en sus instituciones y que hoy tiene una Constitución de 1916”. De este modo pone en el tapete una vez más la discusión sobre la reforma constitucional, que viene siendo frustrada en la última década, paralizada siempre casi estrictamente por la discusión sobre la exclusión de la reelección del gobernador que realice la reforma.

En este sentido Suárez afirmó que “la reforma institucional de la provincia excluye la reelección del gobernador. Nuestra carta provincial mantendrá el período de gobernador con que hoy cuenta”.

Además señaló que avanzará con la creación del Consejo Económico, Social y Ambiental que propuso el peronismo en medio de la discusión sobre la reforma a la Ley 7.722 en diciembre del 2019. De esta manera reveló su intención de continuar con el debate sobre la explotación minera en Mendoza, velada siempre por los movimientos ambientalistas y una gran porción de la sociedad que salió a las calles en diciembre a decir no a la megaminería, quienes generaron la derogación de la ley aprobada en la legislatura por oficialistas y opositores.

En más de una hora de discurso, el gobernador no expuso sobre la situación de la extraordinaria deuda que enfrenta Mendoza, su mayoría en dólares. Simplemente anunció que la provincia comenzará a renegociar el pago de bonos, es decir, una reestructuración de la deuda tomada por el gobierno de Alfredo Cornejo, su predecesor.

Tampoco hubo mención al desempleo que afecta a la provincia y mucho menos a la situación que enfrentan las mujeres. Violencia de género en medio de la cuarentena, falta de refugios, desempleo, precarización laboral de las docentes y de personal de salud, brecha salarial y desigualdad en el acceso a los cargos ejecutivos en el gobierno provincial, no fueron temas propuestos por el Gobernador, lo que se valió de críticas por parte del movimiento Ni Una Menos.

A tono con los cacerolazos y en contra de los planteos de la OMS y los organismos de derechos humanos, criticó a los sacapresos y afirmó: “Las cárceles de Mendoza son lugares de aislamiento seguro. Se ha puesto en marcha el protocolo preventivo específico para evitar la propagación del Covid 19 en las cárceles”. En este sentido detalló que “se han dispuesto  90 camas en el complejo Almafuerte II  para que las personas detenidas sean ubicadas en caso de contagio hacia el interior de la cárcel. Asimismo se han dispuesto otras 90 camas para el personal penitenciario en caso de acontecer contagios”.

Sin embargo, es sabido que por parte de la justicia provincial personas de más de 60 años han sido beneficiadas por la prisión domiciliaria sin importar el delito. Por parte de la justicia Federal en Mendoza, represores de la última dictadura militar condenados por delito de lesa humanidad también gozan en este momento del beneficio de la domiciliaria.

Uno de los primeros proyectos que anunció Suárez en pos de achicar los gastos del estado fue el de la unicameralidad: “No tiene sentido tener dos cámaras que en la norma y en la práctica representan lo mismo. Este proyecto bebe tener como norte la disminución sustancial del costo de la política, con mejores controles en el manejo de la cosa pública”. Esta medida fue criticada por algunos legisladores del Frente de Todos que señalaron que la bicameral de Mendoza es una de las más baratas del país.

Sin embargo, lo cierto es que la provincia en este momento está quebrada y paralizada económicamente. La deuda de Mendoza acumula un déficit financiero anual de 16.300 millones de pesos. Se deben 73 mil millones de pesos en Mendoza. Eso es endeudamiento en dólares y en pesos. Específicamente en pesos, la deuda es del 39,9% y el 60,1% en dólares, es decir, una deuda que no para de crecer a medida que continúa devaluándose el peso.

El total de la deuda en dólares es de 733 millones de dólares, de la cual el grueso fue tomado por el gobierno de Cornejo, cuando en el 2016 tomó 500 millones de dólares en deuda, la cual paga intereses de 32 millones de dólares al año.

En un contexto de economía paralizada que ya demostraba sus déficits antes de la cuarentena, más la baja recaudación impositiva, la provincia se ve impedida de afrontar el pago de intereses este año.

Las deudas con las entidades nacionales suman un total de 6 mil millones de pesos y según datos de Tesorería General, Mendoza ya lleva cuatro meses de déficit financiero con un promedio de $1.450 Millones mensuales.

En este contexto, la coparticipación que recibe Mendoza que es del 61,2% del total de sus ingresos resulta sustancial, más los 5 mil millones que espera la provincia en medio de la pandemia del gobierno nacional.

Mientras Suárez depende de los fondos nacionales, y necesita de la buena relación con Alberto Fernández para afrontar la pandemia, su predecesor ahora diputado nacional, y presidente de la UCR Alfredo Cornejo, se puso en el papel opositor que no están tomando ni Rodríguez Larreta, ni los gobernadores radicales, mucho menos Mauricio Macri que prácticamente no figura en el mapa político.

Mientras Suárez se propone como el gobierno del diálogo, Cornejo hace declaraciones furtivas en diferentes diarios y canales de televisión. La obsesión por la intromisión de Cristina Fernández en las decisiones del Presidente por parte de Cornejo, es notoria.

El Gobierno se siente cómodo porque la moneda está deteriorada, no tiene financiamiento y no tiene ahorros, optaron por cerrar por todo y se quedaron con la única fuente de financiamiento, que es la emisión de dinero”, explicó Alfredo Cornejo. “El cuento que están divididos, me lo creía al principio, ya no me lo creo más. Hay ambigüedades y en general el relato que vence, es el de CFK”.

Por otra parte, señala que el gobierno se olvida de la economía. “Al tener parada la economía puede emitir dinero y que no haya estampida inflacionaria. En algún momento hay que salir de esto y de la mejor manera posible”.

Atento además a las designaciones oficiales, que a decir verdad vienen lentas por parte del gobierno nacional, Cornejo criticó la designación de 400 gerentes y jefes de Anses en todo el país.

Mientras tanto, Suárez mantiene diálogo fluido con Alberto Fernández y repite una y otra vez “es momento de trabajar en conjunto como lo venimos haciendo”. Incluso, el gobernador acompañó el plan de reperfilamiento de la deuda externa argentina, tomada por el gobierno de Mauricio Macri.

Mientras Alberto Fernández y los gobernadores están ocupados exclusivamente en la economía y la pandemia, algunos dirigentes opositores que no tienen la responsabilidad de gobernar en un momento de semejante crisis promueven el caos y la irresponsabilidad.

Será tarea de Rodolfo Suárez, contener las operaciones y críticas montadas por Alfredo Cornejo, quien se propone en este momento, como el opositor más fuerte al gobierno nacional.

 


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