Mendoza // 2020-04-21
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La desigualdad como punto de partida
¿Cómo impactó la pandemia en los distintos sectores de nuestra sociedad?
Los sociólogos Carmelo Cortese, Javier Bauzá y Noelia Salatino analizan la situación de pandemia en nuestra provincia. Desigualdades, posibilidades de afrontar la cuarentena y el papel del Estado como ejes de un análisis que evalúa la actualidad de las familias mendocinas en contexto de pandemia.

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Un trabajo de sociólogos de la Universidad Nacional de Cuyo evalúa cómo ha impactado la pandemia, y la consecuente cuarentena, en nuestra provincia. Mediante un relevamiento que incluye a referentes comunitarios, políticos y sindicales de diferentes zonas de la provincia se analiza la situación.

Partiendo de la desigualdad económica, social y territorial que existe en Mendoza, estos especialistas indagan cómo los diferentes sectores sociales enfrentan la cuarentena, tanto desde el punto de vista de las condiciones materiales de vida como de las subjetividades.

El trabajo en cuestión se realizó mediante entrevistas que buscaban indagar diferentes aspectos. En un primer momento, se buscó conocer sobre cómo la gente te informa mediante los canales oficiales y redes, los entrevistados y entrevistadas señalan que existe suficiente información a través de los medios masivos y redes sociales. “El problema es la falsa información y la saturación de la misma, con dificultades para distinguir la información oficial y chequeada”, señala el informe. 

Mientras tanto, “en algunos departamentos como Malargüe, Alvear, La Paz y Tunuyán señalan la importancia de las radios locales”, especifican los especialistas.

La campaña #QuedateEnCasa

Según analizan este grupo de sociólogos, “la inmensa mayoría considera necesaria o atinada la prohibición de salir de casa y conocen las excepciones a la norma”. 

Dentro del informe, se detalla el testimonio de un entrevistado que asegura que “en general el mensaje es bien recibido, pero no es posible de ejecutar para todos los sectores de la población: quienes viven de la changa, vendedores ambulantes, autónomos en su conjunto y zonas de barrios vulnerados que se hace imposible quedarse en casa cuando la misma es precaria, con imposibilidad de convivencia por el hacinamiento que provoca, sin servicio de agua potable y luz”.

En los sectores más vulnerables no se trata solo de la necesidad de salir a buscar el ingreso sino de tolerar el aislamiento en malas condiciones de vivienda, con hacinamiento y dificultad de aprovisionamiento. 

Específicamente en las zonas rurales se ha continuado con las actividades agrícolas porque "la cosecha no espera”. En este marco, los pobladores de zonas rurales reclaman que controlan a los pequeños agricultores que venden en ferias y verdulerías, pero no a los empresarios bodegueros.

¿Por qué salir de casa?

Aquellos que aseguran que han salido de su casa, pertenecen a algún grupo obligado a trabajar, entre los que se encuentran alimentación, seguridad y salud. “También
agregan a los albañiles, trabajadores agrícolas y de bodegas. Los que no tienen trabajo ni subsidio asegurado viven al día, entonces salen a ganarse el mango. Igual sucede con los independientes”, subraya el informe.

¿Qué pasa si se extiende la cuarentena?

Tal como vienen explicando hasta ahora, la cuarentena y las restricciones no impactan de la misma manera en todos los sectores. “Las posibilidades de cumplir la cuarentena, si se prolongara, se reparten claramente en mitades”, puntualizan.

No hay una negativa a continuar, sin embargo, aparece la imposibilidad de seguir por la insuficiencia de recursos, sobre todo en "independientes, desocupados y precarios". "Quisiéramos cumplir, pero, la condición de falta de dinero para comer nos lleva a tener que trabajar y ganar el día a día", asegura una de las entrevistadas.

Los problemas de convivencia

En las entrevistas, sale a la vista que el principal problema de convivencia familiar es el de la violencia de género. En tanto, el trabajo también hace mención al maltrato infantil, los abusos sexuales y las adicciones. “La falta de espacios para la privacidad, la falta de dinero, y el estrés del encierro, la depresión y a eso sumarle la violencia de género, el maltrato infantil y la descarga de los problemas en los integrantes de la familia”, son los principales inconvenientes.

Estado de ánimo predominante

En general, quienes participaron de las entrevistas hablan de “preocupación y angustia”, mientras otros señalan resignación. “En menor medida aparecen incertidumbre, bronca, miedo, optimismo, ansiedad y tristeza”, datan los investigadores.

La desigualdad es el punto de partida pre-pandemia

Dentro de las conclusiones a las que llegan los especialistas, entra “la desigualdad como punto de partida al momento de llegar el virus”. Algo no menor ya que a fines de 2019 la provincia ya mostraba un panorama de estancamiento productivo, altas cifras en materia de informalidad económica, desempleo y precariedad laboral; una pobreza superior al 40%, entre otros problemas.

“La problemática de la crisis se presenta como integral: sanitaria, económica, política, social y psicológica”, destaca el equipo de trabajo. “Es de vital importancia asumir el riesgo de muerte que implica la enfermedad para amplios sectores de la población, si no se toman las necesarias y adecuadas medidas sanitarias. Por eso aparecen como correctas las medidas del gobierno nacional priorizando las vidas, y esto parece ser reconocido por la mayoría de los habitantes”, aseguran.

En términos de un trabajador precarizado: “o muero de hambre o muero por el virus”. Las diferentes dimensiones se entrelazan dialécticamente y requieren un abordaje integral, en cuyo trasfondo se encuentra la orientación política de las medidas estatales. El debate real no es “atender o no a la economía”, sino ¿quiénes pagan los costos económicos de la pandemia?

La crisis golpea desigualmente según las condiciones económico-sociales previas y el tipo de inserción ocupacional y económica. “Las posibilidades de transitar la enfermedad en sí, de tomar medidas de higiene y preventivas, de recluirse cómodamente en casa, están directamente relacionadas con el conjunto de desigualdades previas al COVID-19”.

Para afrontar la crisis, la batalla deberá ser colectiva e integral: sanitaria, económica, política e ideológica. “Siendo integral la crisis, solo puede tener éxito una batalla de ese carácter. El relevamiento realizado nos convence de la necesidad de encarar conjuntamente la lucha contra el virus y contra la desigualdad. Nuestra interpretación del relevamiento realizado es que la batalla asume dos grandes planos”, puntualizan.

• El epidemiológico. La mayoría entiende, aprueba y acompaña con responsabilidad las medidas tomadas. Se ha comprendido claramente que apuntan a disminuir los contagios, evitar un crecimiento exponencial de la curva, ganar tiempo para preparar el sistema de salud.

• El económico. En este plano ubicamos la actividad productiva de bienes y servicios necesarios para la vida de los habitantes, y la actividad desplegada por sectores informales y precarios en forma diaria para subsistir. La relación entre el despliegue productivo y la protección sanitaria es particularmente compleja, pero debe encararse fundamentalmente para la producción de alimentos, la producción de elementos sanitarios, la producción de elementos de higiene y la continuidad en los servicios esenciales.


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