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Se trata de la búsqueda de 500 voluntarios y voluntarias en toda la Argentina para recibir una vacuna que se encuentra en Fase III. De los cuatro centros que van a participar, ninguno se encuentra en nuestra provincia, sino que están 3 ubicados en Capital Federal y otro en Rosario.
Entre ellos, el Hospital Ramos Mejía será el único hospital público que participará de la prueba de esta vacuna. “La ANMAT ha aprobado que estos cuatro centros puedan probar la eficacia y la seguridad de esta vacuna que es una vacuna en Fase III, o sea que prácticamente está en la última etapa de prueba, que va a incluir a 500 voluntarios en Argentina y 3800 en todo el mundo”, contó el médico.
La prueba de esta vacuna es encarada desde el Instituto Nacional de Salud (NHI) de los Estados Unidos junto con el laboratorio Janssen. Participan de este proceso EEUU, México, Perú y Brasil, junto a la Argentina, en el continente americano; mientras que España y Polonia lo harán en Europa.
Destinatarios de la vacuna
Según explicó el médico y director del programa provincial de SIDA, la vacuna “no es para personas que tienen HIV, para eso se están desarrollando muchas otras vacunas. Esta vacuna es preventiva, en personas que no tienen la infección por HIV, para probar si los anticuerpos que tiene la vacuna, protegen contra la infección por HIV”.
¿En qué se basa la vacuna?
Bittar explicó que “la vacuna no es a virus vivo, sería poco ético usarla de esa manera. Tampoco es un virus atenuado ni es a virus muerto. Sino que son partículas del virus, de la envoltura, de la membrana, de la cápside viral y del core viral que se van a incorporar en un virus totalmente inofensivo que es el adenovirus”.
Ese virus va a ser utilizado como vector de la vacuna, o sea un transportador de la misma. “De modo tal que, ingresados en el organismo de la persona, una vez inyectada la vacuna, que son 4 dosis, despierte o genere la respuesta de anticuerpos protectores en el organismo que resulten eficaces para evitar que el virus natural ingrese en el organismo en caso de que la persona se exponga”, subrayó el médico.
Por tal motivo, explica el médico, es que va a ser ensayada en poblaciones de alta vulnerabilidad. “En Argentina se han seleccionado población de hombres que tienen sexo con hombres y población trans. Teniendo en cuenta que son los dos grupos más vulnerables de nuestro país de acuerdo al mapa epidemiológico de la Argentina”, destacó Bittar.
Los resultados
La vacuna está recién probándose en estas poblaciones, por lo tanto, pasará un tiempo hasta que se puedan conocer resultados. Según estiman los médicos, al menos harán falta 3 años para poder tener los primeros resultados.
“En este primer año se van a aplicar las 4 dosis, 2 dosis primero en los primeros 3 meses y otras 2 posteriores antes de cumplir el año”, detalló el doctor Bittar. Luego, explicó que “posteriormente se va a completar con dos años de estudios, donde a las personas que estén vacunadas se les va a hacer una serie de pruebas y estudios para ver si generaron anticuerpos protectores contra el virus”.
De esta manera, en 2023 se van a empezar a conocer los datos iniciales de la aplicación de la vacuna en todo el mundo. “Esto es un proceso que inicia ahora, es un gran paso adelante, pero no termina en tres meses o un año. Recién allí se van a conocer los resultados. Estos ensayos de vacunas suelen manejarse de forma bastante hermética, no se conocen resultados hasta finalizar el estudio”, señaló el especialista.
Una vez que pase todo este proceso, si la FDA (el equivalente estadounidense de la ANMAT) considera que la vacuna fue segura y efectiva, se podrá empezar a aplicar. “En caso de funcionar, al principio va a estar destinada a poblaciones con altos riesgos de contraer la infección. Todo eso es un proceso que se va haciendo de manera progresiva”, finalizó Bittar.